7 Cabras: Más que un plato

El restaurante 7 cabras, en Bogotá, ofrece una experiencia que sorprende a los cinco sentidos.

¿Dónde?
En la calle 70 n.° 9-92. Justo en una esquina de una calle del tradicional barrio de Quinta Camacho. Este restaurante abrió sus puertas en diciembre pasado.

¿Por qué ir?
Hay restaurantes que tienen una comida exquisita, pero el ambiente se queda corto, la energía no fluye o hay algo que no cuadra: mucha gente, poca luz, frío. En este lugar, el ambiente es lo suficientemente acogedor para querer quedarse un par de horas. La decoración es vintage, tiene muchos detalles (fíjese, por ejemplo, en las escaleras que conducen al segundo piso, en la carta que tiene 6 cabras y no 7, o en el baño). Tiene, además, ese toque de los restaurantes de moda ubicados en los barrios gentrificados de las grandes capitales del mundo, como Nueva York o Londres, con techos muy altos, murales, baldosas blancas y jardines verticales. Otro punto a su favor es la música.

Uno de los socios del restaurante es el encargado de programarla y se nota el esfuerzo por armar un playlist interesante. ¡Al mediodía se puede escuchar blues y jazz! Por último, y no por eso menos importante, la terraza también es un buen espacio para recibir el sol capitalino y tomarse un par de cocteles o un vino de la robusta carta de licores que ofrecen.

La carta: En esencia, el restaurante tiene una fuerte influencia de la cocina mediterránea y ofrece una variada opción de entradas, porque el objetivo, según el chef venezolano Luis Carrión, es pedir varias y compartirlas entre amigos. Entre nuestros recomendados figuran el kefta de cordero con tzatziki y crudité; los espárragos a la parrilla, con tomates rústicos y stracciatella trufada y el pulpo a la parrilla, con polenta, maíz salteado, mayonesa de aceituna y tartare de tomate fresco. Los platos principales son pocos, pero variados, y van desde un atún fresco hasta chuletas de cordero. Llama la atención que tienen, además, una sección de pizzas –preparadas en su propio horno de leña– de sabores como queso de cabra con aceitunas y orégano o prosciutto e fichi con mermelada de higos y queso de cabra. De postres hay cuatro opciones, pero el imperdible es el coulant au chocolat.

Para tener en cuenta: Es mejor hacer reservación con anticipación porque es difícil encontrar sillas vacías y la espera puede ser larga. Si pasa por ahí y quiere probar algo, un buen consejo consiste en comer en la barra. Es amplia, agradable y los meseros están pendientes de lo que necesite.

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