¿Qué es eso de “cenar con extraños”?

Una nueva tendencia gastronómica crece como espuma por el mundo: sentarse a la mesa con personas que jamás se han visto para compartir una comida en una casa de familia. Diners conversó en exclusiva con las dos presidentas de las plataformas tecnológicas que iniciaron esta revolución global: EatWith y VizEat.

La joven peruana Anilú Cigüeñas no tenía la menor idea de cocinar. Le encantaba comer bien, pero no sabía ni cómo preparar un arroz. Hasta que se fue a Barcelona a estudiar un MBA y allá aprendió a cocinar por necesidad y nostalgia. Le encantó, tanto que abrió un blog y empezó a preparar cenas para sus amigos y, luego, para desconocidos en su pequeño apartamento.

Después se fue a trabajar a una multinacional en Miami. Allá no conocía absolutamente a nadie. Así que decidió presentarse a EatWith, una plataforma tecnológica que funciona como el famoso Airbnb, pero en vez de ofrecer un lugar para quedarse brinda una experiencia gastronómica. La gente que le gusta cocinar diseña un menú en su casa para que el que quiera se inscriba, pague, vaya, coma y pase un rato agradable. “En 2014 me presenté a EatWith, es muy exigente, pero yo tenía todo el conocimiento previo detrás. Esta herramienta me dio acceso a un público más internacional; por mi mesa han pasado personas de varios continentes. Es como un centro donde llega la gente que le interesa la comida y tú tienes que estar dispuesto a abrir las puertas de tu casa a extraños”, afirma.

Camille Rumani, cofundadora de VizEat

Cigüeñas regresó a Lima y decidió continuar con la aplicación. Aunque asegura que en Perú aún no entienden bien el concepto, cree que funciona porque la gente se quiere acercar entre sí. “Cuando vas a un restaurante pocas veces tienes la oportunidad de hablar con el chef sobre la historia de cada plato, aquí lo puedes hacer, enriquece tus viajes y tus experiencias, y el factor que ayuda es internet”.

Ahora está tratando de hacer cosas distintas de la cocina nikkei y que sorprendan a los peruanos, como una sopa fría o un plato de garbanzos. “Esto nunca ha sido un negocio para mí, aunque no cocino a pérdida, es más un hobby”, aclara Anilú, quien cobra en promedio 72 dólares por cada puesto en una sofisticada casa de Miraflores. “Al igual, pienso que esto no es para todo el mundo. Tiene que ser gente abierta, dispuesta a conocer personas distintas, en un ambiente diferente a una mesa de un restaurante”, dice.

Una experiencia diametralmente opuesta es la de Xabi Bonilla, un cocinero del País Vasco, que ha trabajado con reputados chefs como Ramón Freixa y Nacho Manzano, y que cansado de las largas jornadas de un restaurante normal decidió renunciar y comenzar su propio proyecto llamado Santa Rita Club. Cuando EatWith llegó a Barcelona, donde él reside, comenzó a trabajar con ellos y prepara entre diez y doce cenas al mes. “Yo sé que hay muchos que son amateurs y ofrecen la experiencia de comer en casa y contar cómo es la ciudad. Pero mi propuesta es más gastronómica, mi cocina es profesional y vivo de esto”, afirma.

Plataformas como EatWith y VizEat exploran el poder de la conexión humana a través de la gastronomía. Foto: Stéphanie Regnier

LOS CREADORES: EATWITH Y VIZEAT
En 2012 Guy Michlin estaba de vacaciones con su esposa en Grecia. Luego de cuatro días desastrosos y gracias al consejo de unos amigos, encontró una familia local que ofrecía cenas. La experiencia salvó el viaje. Y esto lo llevó a pensar en crear una plataforma global para que los turistas que llegaran a una ciudad pudieran encontrar una experiencia gastronómica local diferente. Así surgió EatWith. Comenzaron en Tel Aviv, Israel, ya tienen 650 anfitriones y están presentes en 200 ciudades del mundo (a Colombia aún no han llegado).

Susan Kim, actual directora ejecutiva de la compañía, y quien trabajaba anteriormente en eBay, afirma que es una apasionada del poder del mercado para abrir oportunidades económicas. “Al igual que eBay, EatWith está democratizando el acceso y la creación de oportunidades económicas para los emprendedores de alimentos y los chefs caseros que quieren monetizar su oficio. Y, sin embargo, hasta ahora estamos comenzando a cumplir la misión de descubrir el poder de la conexión humana a través de experiencias gastronómicas y de crear empoderamiento económico”, asegura.

Guy Michlin, fundador de EatWith

Camille Rumani, por su parte, cuenta que después de estudiar administración se mudó a Beijing para trabajar en una firma de abogados. Aunque el contacto con los chinos fue sencillo porque dominaba el mandarín, sus amigos la invitaban a comer permanentemente con sus familias. “Esto se convirtió en la perfecta ocasión para descubrirlos desde adentro y preguntar por su cultura y los platos que me servían. Fueron momentos inolvidables que forjaron mi visión sobre ellos”, explica. Al regresar, conoció al cofundador de VizEat, Jean-Michel Petit, quien tuvo una experiencia similar en Perú. “Sentimos que esas reuniones de viajeros alrededor de la mesa de los locales eran la mejor manera para experimentar la cultura de los países. Y es una pena viajar a ciudades habitadas por millones de personas sin conocerlas.

Así que decidimos crear una plataforma para facilitar estos encuentros y experiencias”, explica. El crecimiento ha sido exponencial. Cuando abrieron en julio de 2014, tenían 50 anfitriones en 3 países y actualmente poseen más de 22.000 anfitriones en 10 países. Según Rumani tienen pensado invertir más en Latinoamérica en los próximos seis meses –hasta el momento, Colombia muestra en esta página cinco anfitriones, que ofrecen desde tamales hasta chocolate con queso, pero aún no cuentan con ningún comentario–.

¿QUÉ HAY QUE HACER?
Para ser un anfitrión de EatWith no necesita ser un chef con estrellas Michelin, simplemente le debe gustar cocinar y hacerlo con cierto nivel. Luego debe enviar una solicitud online, que incluye las fotos de comida, el lugar y las razones por las que quiere hacer parte de la plataforma. Si es seleccionado, se le pide realizar una cena de prueba, abierta al público. Después, si es aceptado, puede empezar a postear sus eventos con fechas determinadas en la plataforma; colocar el precio, que está entre los 25 y los 60 dólares por cupo. Por cada cena, la plataforma toma el 15 %. “El año pasado nuestra tasa de aceptación fue solo del 4 %. ¡Es más difícil convertirse en un anfitrión de EatWith que entrar a la Universidad de Stanford!”, afirma Susan Kim.

El proceso es más sencillo para entrar a VizEat. La persona que quiera se inscribe y postea su experiencia; un equipo se encarga de verificar la información y si lo aprueba se publica. La gente se contacta con la persona que le llame la atención y acuerdan el día y la hora del encuentro. También toman el 15 % de comisión. “Tenemos un equipo de seguridad que verifica cada perfil cuando se inscriben (…) Pero es importante entender que los anfitriones se sientan en la mesa contigo y comen la misma comida. ¡El riesgo es muy limitado! Sin embargo, tenemos un seguro por 300.000 euros con Lloyd’s de Londres que cubre a las personas durante toda la experiencia”, asegura Camille Rumani.

Solo el 4% de las personas que se postulan para ser anfitriones de EatWith logran hacer parte de la plataforma

EL PODER DE LA COLABORACIÓN
La economía colaborativa no es algo nuevo. Sin embargo, la crisis económica del planeta y la tecnología la han vuelto una poderosa herramienta para que la gente pueda acceder a bienes y servicios, sin intermediarios, y a precios mucho más bajos que los de una economía tradicional. Los ejemplos son múltiples: AirBnb, para alquilar casa; Uber, para conseguir transporte; Carpooling, para compartir el carro con más personas, son algunos de los más reconocidos globalmente.

“El movimiento de la economía colaborativa es una tendencia y nuestro negocio está alineado con esto. Permite a los proveedores tener más libertad y evitar los monopolios de las grandes empresas. En cierto sentido, está democratizando el trabajo en todas las industrias, desde el transporte hasta la vivienda, y estamos buscando introducir esa mentalidad en el sector gastronómico. En el lado del consumidor, la economía compartida ofrece opciones y, lo que es más importante, experiencias alternativas que permiten que el mundo sea más abierto y conectado”, explica Susan Kim.

Susan Kim, directora ejecutiva de EatWith

Sin embargo, como en toda revolución, también se han tejido varias controversias. Algunos afirman que estas plataformas han perdido el objetivo original de la economía colaborativa, que era el intercambio de bienes y servicios, sin ningún tipo de lucro; otros aseguran que aún existen muchos vacíos legales que se deben arreglar, porque no cumplen con las reglamentaciones de cada país; mientras que los negocios afectados, como el gremio de los taxistas y los hoteleros, han peleado porque se han visto seriamente afectados y porque estas plataformas, en general, no pagan los mismos impuestos.

Los directivos de EatWith y VizEat creen que sus iniciativas no afectan la industria de los restaurantes. “Es una experiencia completamente diferente a un restaurante. Nuestros anfitriones son amateurs y ellos le dan la bienvenida a unos invitados, con el objetivo de conocer gente nueva para que descubran su cultura. Los viajeros, además, lo utilizarán quizás dos veces mientras viajan, no para cada comida”, enfatiza Rumani.

Kim también está de acuerdo con esa postura: “Una experiencia con EatWith es menos acerca de la comida y más sobre la experiencia de reunir a la gente y facilitar conexiones serendipias. Nuestro inversionista de Greylock ha declarado que la mesa es la red social original y estamos convencidos de eso”.

El chef Xabi Bonilla concluye diciendo que “la sociedad cambia, pero son servicios distintos. Sí, es competencia, pero un catering también lo es, una escuela de cocina igual, o entonces dile a un restaurante que ofrezca una cena en una casa”. En Colombia hasta ahora comienza esta revolución.

Articulos Relacionados

  • Galería: el lado cómico del reino animal
  • El álbum navideño de Sia
  • Ya está aquí el tráiler definitivo de Las Chicas del Cable
  • X: la película de Maluma