Naan: el sabor de la India en Medellín

En la mitad de una cuadra flanqueada por acacias amarillas y hostales para extranjeros, se encuentra Naan, un sitio de comida india que ya cuenta con una fiel clientela.

El barrio Provenza es un sector de Medellín que ha hecho, con fortuna, la transición de zona residencial a distrito nocturno. Apartado de discotecas, fondas y arrumes de carros mal parqueados, sus calles se han conservado más serenas que ruidosas, y hoy en día en ellas abundan bares y restaurantes pequeños y tranquilos, de esos de mesitas en el andén. Allí, en la mitad de una cuadra flanqueada por acacias amarillas y hostales para extranjeros, se encuentra Naan, un sitio de comida india que puede darse el lujo de decir que ya cuenta con una fiel clientela.

Su carta es pequeña y se ha mantenido más bien intacta desde que abrió, asunto que en cierto sentido va en armonía con el sitio. Su diseño interior, aunque remite al subcontinente –figuras de Buda, elefantes, banderines y cojines de colores–, es muy sobrio. Los platos fuertes se apoyan en lo más sabroso del caldero indio: cordero, pollo, vegetales y camarones al curry. Se sirven como debe ser: en platos hondos, coronados por un copete de cilantro, y acompañados con el aromático arroz jazmín o el pan sin levadura que se llama, precisamente, naan.

En las entradas sobresalen las espinacas crocantes, un plato que va camino a convertirse en leyenda local. Todo se completa con una original oferta de postres, que incluye cubos de mango cocido, servido con un sirope de especias y salsa de tomate de árbol –porque aunque no se crea ese también es un fruto indio–. Al final, entre los amarillos y rojos de los curries, el ocre del pan, y el verde pálido de las lonchas de pepino en yogur, el plano cenital de la mesa es una sumatoria de círculos de color.

Sin embargo, no se trata de comida india tradicional en el sentido más estricto de la palabra. María Teresa Vélez, su propietaria, es una chef de formación francesa que llega al trabajo en bicicleta, y, sin apartarse mucho de la esencia que aprendió viajando por la India, giró según su gusto y estilo muchas de las preparaciones. El uso de las especias aquí no es tan extenso y generoso como lo demandaría la regla, sobre todo en el picante, pero eso ha ayudado a que los platos le lleguen mejor a los clientes de la ciudad, que apenas están aprendiendo a perder la cautela. En todo caso, el restaurante ofrece la posibilidad de preparar los curries tan especiados como cada cual lo prefiera. Y la fórmula ha funcionado. Tanto es así que los viernes en la noche es común ver en el sitio mesas llenas de comensales pertenecientes a la colonia india de Medellín, quienes de paso nutren con sus sugerencias y contribuciones el playlist de canciones. En esas noches el local se llena, los espacios se hacen estrechos, y algo de calor y bullicio le confiere a todo esa cierta atmósfera animada y vibrante que los occidentales asociamos con las películas de Bollywood.

Naan
Gastronomía himalaya-nepalí-india-paquistaní.
Cra. 35 No. 7-75.
Barrio Provenza, Medellín.
Teléfono: 312 6285

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