La fotografía tuvo su primer auge durante la Primera Guerra Mundial

Soldados rusos rindiéndose.
Soldados franceses refugiados en una cueva.
Tropas francesas en las ruinas de Verdun.
Grupo de enfermeras en un hospital de Hanworth.
Celebración del armisticio en Londres el 11 de noviembre de 1918.
Soldados heridos por ataque de gas mostaza.
Soldados alemanes posando con ratas cazadas en la trinchera.
Soldados británicos con máscaras de gas en la batalla del Somme.
. Soldados serbios en la trinchera.
Soldado alemán en una trinchera en Fort Vaux.
Francotirador francés con su mascota.
Soldados británicos sorteando las trincheras a bordo de un tanque.
Soldados italianos con sus bicicletas al hombro.
Celebración del armisticio al final de la guerra.
Tumba en el campo de batalla.

La Primera Guerra Mundial no solo revolucionó la industria armamentista de la época, la fotografía también vivió un momento importante en la Gran Guerra.

En 1914, cuando estalló la que sería conocida como la Gran Guerra,  el mundo estaba presenciando también el nacimiento de uno de los inventos más importantes de nuestro tiempo: la fotografía. Con el nuevo siglo llegaron nuevas cámaras, portátiles y fáciles de utilizar. El conflicto conflicto marcó, entonces, el nacimiento de la fotorreportería de guerra.

Hacia 1912 llegó al mercado la Vest Pocket Camera de Kodak, que más adelante sería conocida como “la cámara de los soldados”; una cámara liviana, de tamaño reducido (2.5 x 6 x 12 cm) y con estuche que se podía ajustar al cinturón y cargar fácilmente, la cual fue usada por casi dos millones de soldados hasta cuando la empresa la descontinuó su producción en 1926.

Ahora, los protagonistas podrían documentar el conflicto a través de sus lentes y objetivos. Era un escenario que podía retratarse desde el punto de vista de los combatientes.

Los gobiernos de los países participantes en el conflicto, al ver que el mundo podía ver la guerra a través de los ojos de los combatientes, impusieron un control más severo sobre el uso de las cámaras en combate y de las imágenes que tomaban con ellas.

A pesar de que estaba prohibida la presencia de reporteros en los campos de batalla, algunos conseguían un permiso por parte de los ejércitos para fotografiar las trincheras. Muy pocos lograron fotos del frente de batalla, por las que debían jugarse la vida. A pesar de los obstáculos que se atravesaron, la fotografía cumplió un papel importantísimo en la Primera Guerra Mundial de la que dejó un testimonio que demuestra la crueldad de esos días sin dejar de lado la extraña belleza de esas imágenes.

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