¿Qué es el estado de expansión y cómo podemos alcanzarlo?

Si estados perjudiciales como el estrés se perpetúan, y si la ira es además poco contenida, podemos estar seguros de contar alguna enfermedad maligna. ¿Cómo alejarnos de estos riesgos en forma natural?

Revista Diners de junio de 2005. Edición 423

Al tan temible estado de estrés, que se ha convertido en el monstruo invencible que acosa a las personas en la vida moderna y del cual hemos aprendido bastante, lo hemos ido controlando por muchos medios. Si sumamos aquellos momentos de gratificación personal en que nos consentimos un poco, y a esto le agregamos un razonable tiempo de ejercicio físico y meditación, habremos ganado la batalla. Con estos simples factores restamos bastante fuerza a los efectos dañinos del estrés.

Pero hay algo más que hemos aprendido de esta epidemia del mundo moderno. Hay estudios que comprueban que podemos someternos a procesos de estrés moderado y aun severo, siempre y cuando no lleguemos a salirnos de nosotros mismos, o sea que no caigamos en estados de ira. Sólo cuando el estrés nos lleva a estos sentimientos destructivos, afectamos gravemente nuestra salud. Ante un estado de ira sí estaremos en grave riesgo de sufrir un infarto del corazón.

Si esos estados se perpetúan, y si la ira es además poco contenida, podemos estar seguros de contraer una enfermedad maligna, un cáncer por ejemplo, o una cualquiera de las dolencias crónicas que limitan el número de años potencialmente útiles.

La envidia o los celos son otras de las emociones destructivas que nos pueden ocasionar graves problemas de salud. Recuerdo que mi padre tenía una frase a flor de labio que no he podido borrar de mi memoria: “Paciencia, hijo, que a la paciencia la ama Dios”. Y no hay mejor ecuación que ésta para hallar un estado en que los bienes que se reciben diariamente sean posibles de percibir por nosotros mismos.

Esas antiguas virtudes de las que ahora oímos hablar con muy poca frecuencia, como la humildad, el silencio bien administrado, la paciencia, son los mejores antibióticos contra las enfermedades infecciosas que nos acechan diariamente. Dejar en el olvido esos estados resulta el más eficaz reconstituyente: actúa mejor y sabe más agradablemente que el horrible aceite de hígado de bacalao que nos daban de niños para defendernos de la erisipela o los problemas de infecciones de la piel.

Mantenernos en estado de expansión, muy contrario al estado de contracción provocado por las emociones que ya hemos notificado como perversas y dañinas, nos garantiza una vida larga y saludable, y es muy fácil estar en el estado de expansión. Basta con dejarse llevar por las sensaciones de color, de sonido y de forma de las cosas, antes que por la vía práctica – y aparentemente útil – de la racionalidad extrema, la de los prejuicios y las sindicaciones de nuestros semejantes.

Articulos Relacionados

  • Una artista coreana fabrica cámaras vintage con papel
  • El artista que convierte los dibujos de sus hijos en obras de arte
  • Playlist para recibir el eclipse solar
  • Galería: así fue la restauración del Museo Colonial de Bogotá