Temporada de Joyas

Se acerca el fin de año y las tendencias en joyería de alta gama se renuevan. Aunque los diamantes seguirán siendo eternos, y el oro, el material preferido, las nuevas propuestas van dirigidas a jugar con formas y texturas.

Foto principal: Colección exclusiva de Kevin’s Joyeros inspirada en los caracoles.
Gargantilla: $9’268.000
Pulsera: $6’866.000
Aretes: $5’738.000
Todo en oro de 18 quilates en tres tonos

Una joya semipreciosa versión 2017 puede parecer una orquídea, contornearse como un bello insecto, inspirarse en las figuras 3D y hasta transitar por el mágico mundo del esoterismo. La naturaleza, las filosofías y figuras orientales, la tecnología y el nutrido mundo animal inspiran a maestros joyeros, que encuentran en estos entornos la mejor fuente para crear.

La idea no es innovar en materiales, porque tanto el oro como las piedras preciosas siguen vigentes y nunca pasan de moda. Lo importante consiste en encontrar formas diferentes y experimentar con texturas y siluetas que renueven la oferta.

Collar de anturios
$937.000
Ala joyería

La mujer de cualquier época siempre ha buscado adornarse y brillar con una joya única, pero las nuevas generaciones quieren piezas diferentes de las que han usado sus mamás. Para ello, buscan propuestas distintas, que expresen su verdadero estilo y sientan que son diseñadas para ellas.

“Las joyas en oro de 18K son siempre las preferidas por los clientes en Colombia y en el mundo –dice Germán Nieto, gerente de Kevin’s Joyeros–, pero la combinación de joyas en oro amarillo, blanco y rosado hace que sean más apetecidas y especiales porque son mezclas que se logran con oro (que siempre es amarillo) y otros metales”.

Igualmente, las formas orgánicas sacadas de la naturaleza tienen un lugar especial en el mundo de la nueva joyería porque van ligadas al interés por el planeta.

Collar de plata: $1’060.000
Brazalete de plata: $870.000
Aysha Bilgrami

En Colombia existe un movimiento interesante de nuevos joyeros que buscan en las formas contemporáneas y en la experimentación con materiales un producto diferenciado y único. Alma Joyeros, por ejemplo, es un emprendimiento paisa de dos jóvenes que le apostaron a esto, y hacen joyas a partir de las orquídeas con un proceso de inmortalización y luego de baño en metales preciosos, lo que significa tener las formas exactas de las diferentes variedades de la flor nacional en una joya exclusiva.

Los insectos también se han convertido en fuente de inspiración, de tal forma que podemos tener grillos, mariposas, arañas, gusanos y hasta moscas adornando cualquier atuendo como piezas vanguardistas y únicas.

Texturas con vida

Los materiales prácticamente adquieren vida propia y la rigidez de los metales se texturizan de tal forma que, por ejemplo, en el caso de las orquídeas y los insectos parecen reales.
“Aunque en alta joyería el oro siempre es el metal precioso más importante, las joyas de plata y otros metales como el acero, también tienen demanda. Estos metales permiten al joyero diseñar cualquier forma u objeto y, de esta manera, la imaginación es el límite. Las texturas más buscadas son los metales pulidos y mate”, dice Nieto.

En cuanto a las piedras preciosas, Nieto asegura que los diamantes siguen siendo los más deseados por las mujeres de cualquier edad, porque son símbolo del amor eterno. Sin embargo, también le solicitan piezas con zafiros, rubíes y esmeraldas.

Pin pino: $414.000
Aretes orquídea: $430.000
Alma joyería

De Oriente con amor

Otra de las tendencias más importantes en este momento en materia de joyería consiste en buscar toda la energía de las filosofías ancestrales de Oriente y llevarla a accesorios que la materialicen de alguna forma. No solo por el tema netamente “mágico” y esotérico que puede sacarse de todo esto, sino también porque cada uno de los elementos que se extrae de sus creencias tiene un contenido profundo que se traduce en protección para quienes lo usan y en un elemento estético único que muchas llevan sin saber de qué se trata, pero que luce muy bien.

Aunque esto no se considera nuevo, lo que ha cambiado es que ya no se trata de bisutería con algunos símbolos que se han popularizado en Occidente, sino que son joyas mucho más potentes, de alta gama, que traducen la exótica estética de los elementos más representativos de saberes ancestrales de culturas lejanas y que de algún modo se acercan al mundo de los adornos.

Esta tendencia habla de dorados, de elementos un poco recargados, de figuras talladas y de piedras semipreciosas que les imprimen mucho color a las piezas. Es una línea más barroca, que de alguna forma está destinada a que sus joyas sean protagonistas dentro del look.

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