No juegue con su pensión

Desde octubre pasado comenzó la doble asesoría pensional con los fondos públicos y privados. Conozca los mitos y las realidades sobre el traslado entre los fondos para no cometer errores fatales.

Son muy pocos los ciudadanos de a pie que en Colombia se refieren a su pensión con optimismo y esperanza. No importa la edad; incluso los más jóvenes piensan que, como van las cosas, nunca van a pensionarse, pues en forma recurrente se habla de la bomba de tiempo pensional y de la necesidad de una reforma estructural en este campo.

La crudeza de las cifras es elocuente: la cobertura de pensiones se acerca al 23 %, lo que implica que menos de una de cada cuatro personas mayores en Colombia recibe pensión, de acuerdo con los resultados de los estudios realizados en el marco de la Misión Colombia Envejece, iniciativa conjunta entre la Fundación Saldarriaga Concha y Fedesarrollo. Por si fuera poco, cinco millones de adultos que ya pasaron los sesenta años (y de los cuales solo 1,5 millones están recibiendo pensión) llegarán a ser 15 millones para el año 2050 y su futuro pensional es incierto.

Al envejecimiento de la población viene a sumarse la informalidad. La fuerza laboral del país está conformada por un poco más de 22 millones de personas, pero el 65 % tiene ocupaciones informales y, de acuerdo con cifras del Dane, el 54 % de los ocupados no cotizan para una pensión.

Los afiliados al Régimen Público de Prima Media, RPM, operado por Colpensiones, llegaban al 30 de noviembre pasado a 6,4 millones y los pensionados en este régimen a 1,2 millones de trabajadores. En el Régimen de Ahorro Individual, que administran los fondos de pensiones privados (Colfondos, Old Mutual, Porvenir y Protección), había 13,8 millones de afiliados al 30 de septiembre de 2016.

La incertidumbre, la falta de divulgación y asesoría, así como de educación financiera en torno al tema pensional, hacen que se cree una capa de desinformación que crece día a día. La gente escucha casos en los que el bono pensional de su amigo o familiar fue mal liquidado, o le informaron erróneamente sobre su monto de pensión o la empresa en la que trabajó toda la vida no le aportó la pensión por un largo periodo y ya se liquidó. Y por eso toman decisiones apresuradas de traslado entre fondos, en un campo en el que es mejor no improvisar.

QUE NO LE OCURRA

Un estudio del Ministerio de Hacienda indicó que en 2015 un total de 130.526 personas decidieron retirarse de los fondos privados y se pasaron a Colpensiones. El problema fue que, según la investigación, el 80 % tomó la decisión equivocada.

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Según Mauricio Olivera, presidente de Colpensiones, esperar que un ciudadano vaya a pedir su pensión cuando le llegue la edad es un error, “porque los colombianos no le hacemos un seguimiento a nuestras cotizaciones ni a nuestra historia laboral en el sistema pensional. Nos pasa todos los días, llega un ciudadano a pedir su pensión y descubre que su empleador de hace veinte años no le cotizó y el empleador está quebrado, y ahí empiezan los problemas. Su primera reacción consiste en pensar que Colpensiones lo robó y de ahí la salida es buscar una demanda o una tutela o buscar un amigo que le ayude”, asegura el funcionario.

Por eso resulta clave, además de aportar, guardar sus extractos del fondo de pensiones e informarse periódicamente cómo van sus aportes. Y si el trabajador quiere saber si está en el régimen que más le conviene, es clave también que empiece a asesorarse. Vale la pena aclarar que cualquier trabajador puede trasladarse de régimen cada cinco años, pero solo puede hacerlo por última vez hasta que le falten diez años para cumplir la edad de jubilarse; es decir, una mujer tiene hasta los 47 años para escoger por última vez qué régimen prefiere y un hombre hasta los 52 años.

LA DOBLE ASESORÍA

Ante las decisiones apresuradas que venían tomando muchos aportantes al Sistema General de Pensiones, el Gobierno decidió tomar cartas en el asunto y a través de la Superintendencia Financiera expidió la Circular 016 de abril pasado, que estipula que cuando un trabajador decida cambiarse de régimen pensional, su administradora de fondos actual debe brindarle una asesoría seria y con personal profesional, para que tome una decisión acertada.

A esto se conoce como la doble asesoría y es, en palabras simples, el derecho que cada trabajador tiene a que los expertos, tanto del sistema público como del privado, le expliquen cuál podrá ser el futuro de su pensión si decide jubilarse con ellos. Por eso, si en este momento usted es mujer y tiene 42 o más años o es un hombre de 47 años o mayor, y está pensando en cambiarse de sistema de pensión, puede disponer de esta ayuda y así no dar un salto al vacío. Esta doble asesoría se presta desde octubre pasado en este segmento de edad y regirá a partir del 1° de octubre de 2018 para todos los afiliados, sin importar su edad.

Para solicitar la asesoría se debe presentar el documento de identificación y suministrar información veraz que permita a su administradora actual contactarlo. A partir del momento de la solicitud, la administradora de pensiones en la que cotice (pública o privada) tendrá 20 días hábiles para brindarle la asesoría, la cual tendrá una vigencia de 12 meses, periodo en el que podrá conocer cómo, cuándo y con cuánto dinero (valor aproximado de su mesada) podrá pensionarse en cada sistema. Una vez el afiliado reciba las dos asesorías, podrá radicar su solicitud de traslado y contará con cinco días hábiles para ejercer su derecho a retractarse. Eso sí, no podrá trasladarse de régimen si no obtiene la asesoría por parte de las dos administradoras.

Clara Inés Guzmán, líder del Programa de Bienestar Financiero de la firma Old Mutual, indica que cada persona debe revisar su situación antes de tomar la decisión de trasladarse de fondo. Entre los factores que recomienda tener en cuenta están la edad, condiciones laborales, semanas cotizadas o ahorro acumulado, núcleo familiar (beneficiarios de ley) y el perfil del cotizante.

“La edad es un factor muy importante, pues mientras más joven una persona planee su retiro, mayores oportunidades tendrá de mejorar el resultado; podrá elegir fondos de mayor riesgo y tendrá más tiempo para el proceso de acumulación”, explica.

El perfil del afiliado también es determinante, ya que según Guzmán, las personas con un perfil más agresivo y menos cercanas a la edad de retiro podrán asumir más riesgos en busca de una mayor rentabilidad. “Pero si su personalidad es conservadora, y no soporta ver volatilidades en los mercados, resulta mejor elegir algo moderado o conservador que le proporcione mayor tranquilidad”, dice la ejecutiva, y aclara que lo que es bueno para un pensionado, no se considera necesariamente bueno para un cotizante.

Por su parte, Juan David Correa, presidente de Protección, asegura que en materia de pensiones no puede generalizarse, ya que “la pensión es como el ADN, todos tenemos un historial, características y proyecciones diferentes, lo que hace que este tema no sea el mismo para todos. Los beneficios y riesgos de la movilización entre un fondo público y uno privado dependen del perfil de la persona, por eso es fundamental tomar decisiones informadas y con la guía de un experto”.

Correa resalta que los procesos de traslado, tanto de entrada como de salida de fondos, han disminuido un 38,8 % en los últimos meses desde la implementación del proceso de doble asesoría, “lo que nos ha permitido orientar de una forma más clara a los afiliados y darles información con base en su caso particular”.

MITOS Y REALIDADES

Asofondos, gremio que reúne a las administradoras privadas de fondos de pensiones, corrobora que la conveniencia de pertenecer a uno u otro régimen depende de múltiples factores como edad, salario y semanas cotizadas. La entidad resalta que uno de los grandes mitos es que Colpensiones está respaldado por el Estado, pero los fondos de pensiones no. “Al igual que en el Régimen de Prima Media, el dinero en los fondos de pensiones también está respaldado por la nación y es importante recordar que además de esto, operan bajo una estricta vigilancia y regulación del Estado”.

Sobre este punto también existe el miedo de que llegue un momento en que el Estado deje de pagarles las mesadas a los afiliados al régimen público administrado por Colpensiones y por eso se habla de la necesidad de reformar el sistema. Según Mauricio Olivera, su presidente, “la primera tarea era limpiar esa herencia e imagen que había dejado el Instituto de Seguros Sociales”.
Destaca que Colpensiones ha avanzado en varias líneas, como el programa BEPS (Beneficios Económicos Periódicos Sociales), un programa de ahorro voluntario –al que también pueden acceder los afiliados a los fondos de pensiones privados– impulsado por el Gobierno.

El presidente de Colpensiones aclara que la entidad se está reestructurando. “Centrarla en liquidar pensiones es un error; la entidad se va a enfocar en acompañar a los colombianos a construir su futuro, en que revisen su historia laboral, en que sean conscientes de que su empleador les cotizó y, si son independientes, en que coticen y si no lo logran se acojan a los BEPS”.
Sobre las facilidades de pensionarse en el régimen individual, Asofondos indica que los trabajadores que se pensionan en los fondos privados tienen la opción de obtener pensión por capital acumulado o por semanas. En cuanto a los beneficios, hay otras alternativas para pensionarse en este último régimen, como la pensión familiar, y en caso de no cumplir los requisitos para jubilarse, el trabajador recibirá su ahorro, incluidos los rendimientos.

Asofondos reconoce que estar en el régimen público de pensiones puede resultarle provechoso a un trabajador que tenga la posibilidad de reunir 1.300 semanas en cotizaciones; que en los últimos diez años de su periodo de cotización tenga empleo estable, y que su ingreso sea muy alto y creciente año a año.

El presidente de Protección, Juan David Correa, destaca que la naturaleza de los fondos privados es que cada persona ahorre de manera individual en su cuenta; esto permite que se pueda pensionar cuando tenga el ahorro suficiente para financiar una pensión o que si va a pensionarse con un salario mínimo, tenga 57 años si es mujer o 62 años si es hombre, pero cotizando 1.150 semanas y no 1.300, como ocurre en el sistema público. A esto se le conoce como el Fondo de Garantía de Pensión Mínima. “Como es un ahorro individual, es heredable en caso de que el cotizante fallezca antes de tener derecho a la pensión; en cambio, en el régimen público, el capital no es heredable”.

Para despejar sus dudas es mejor que los asesores le expliquen su estado y su futuro pensional y le desglosen cada detalle de su extracto y la situación en la que se encuentra. No generalice ni entre en pánico, ni tome decisiones a la ligera, pues esta es una de las más importantes de su vida.

LO QUE PUEDE HACER CON SUS CESANTÍAS

Como todos los años, ya llega el 14 de febrero, fecha en la que los empleadores tienen plazo de consignar las cesantías de sus trabajadores. Este año el recaudo de los fondos de cesantías administrados por las Sociedades Administradoras ascendió a $6,18 billones, de acuerdo con la Superintendencia Financiera de Colombia, lo que significó un incremento de 9,5 % frente al año anterior.

La normatividad establece que las cesantías deben utilizarse solo en tres casos: como auxilio en el momento en que el trabajador quede desempleado; para financiar la educación del afiliado, cónyuge o hijos; o para comprar, construir o realizar mejoras de vivienda.

Según datos de Asofondos, en 2015 los trabajadores retiraron en total $1,4 billones de las cesantías bajo la modalidad de terminación de contrato, que registró un crecimiento de 14 % frente a lo observado en 2014. Esto significa que el 35 % retiró ese ahorro por haber culminado sus labores con la empresa. Por otra parte, un 25 % de los trabajadores retiraron esos recursos para financiación de vivienda, 26,4 % para mejoramiento de la misma y 9,3 % para educación. Ante el gran porcentaje de trabajadores (51 %) que utiliza sus cesantías para mejorar o financiar una vivienda, los fondos de pensiones y cesantías han diseñado estrategias para que los trabajadores apalanquen sus planes de vivienda con el dinero ahorrado por concepto de cesantías.

Fondos privados como Protección cuentan con planes en los que el afiliado comienza a ahorrar las cesantías para la financiación de su vivienda y puede complementar estos recursos con un ahorro voluntario, hasta completar la cuota inicial. Una vez tenga el dinero de la cuota inicial, tramita a través del fondo la solicitud de crédito o leasing de vivienda.

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