¿Qué es y para qué sirve la terapia neural?

Ya existe una esperanzadora respuesta para cientos de dolencias difíciles de solucionar con fórmulas convencionales. Por medio de una curiosa síntesis de métodos orientales y occidentales.

Para Patricia, de 23 años, la rinitis y la sinusitis que padecía desde los 12 años se convirtió en su principal dolor de cabeza. Ella se ha pasado la vida entre los doctores y los tratamientos para el diagnóstico final fuera determinante: “Tiene que aprender a convivir con estas enfermedades, y si le molestan mucho acudo a uno de nuestros especialistas”, le dictaminó el médico.

Con la misma suerte corrió Francisco, abogado que sufrió de úlcera, hernia hiatal y reflujo y quien le había descubierto la bacteria que, según la medicina convencional, produce la úlcera gástrica.

Tras muchos años y venires, estos dos casos “desahuciados” encontraron un sorprendente remedio: una sola sesión de la hasta ahora bastante desconocida terapia neural, los puso en el terreno de la recuperación.

Estos son apenas dos ejemplos dentro de la inmensa baraja que la mal llamada medicina alternativa -quienes la práctican prefieren referirse a este tipo de prácticas como terapias no farmacológicas- ha abierto ante los ojos de los incrédulos y ante la desconfiada mirada de los médicos convencionales.

No obstante, esta alternativa no pretende entrar en conflicto ni establecer una ruptura con la llamada medicina occidental o convencional. Por el contrario, los profesionales de la salud pueden hacer uso de ella para curar aquellas dolencias que muchas veces, como es el caso de Patricia y Francisco, parecen salirse de sus manos. La terapia neural representa una opción más dentro de los tratamientos no farmacológicos.

Diners le cuenta qué es, en qué consiste y todo lo relacionado con su campo de acción.

Pinchazos que curan

Probablemente usted es de los que les temen a las agujas y prefiere soportar cualquier enfermedad o curarla lentamente con analgésicos administrados por vía oral.

Pero tranquilo, la terapia neural es una de las pocas técnicas que trabaja con inyecciones pero no produce dolor; por el contrario, lo elimina en algunos casos de manera inmediata.

Consiste en añadir pequeñas cantidades de procaína (un centimetro cubico) con agujas alemanas especiales para terapia neural o agujas de odontología; la procaína es un anestésico local de baja potencia, familiar de la xilocaína, que no busca servir de anestésico en la parte que se aplica, sino que reactiva la función eléctrica de las células.

La terapia Huneke

-Este es el nombre original de la terapia neural en honor a sus descubridores: Ferdinand y Walter Huneke, dos hermanos médicos alemanes que gracias a un error lograron curar de una constante jaqueca a su hermana por medio de la aplicación de un anestésico que para muchos hasta ese momento era desconocido.

-Colombia se hizo acreedora a los conocimientos por medio del doctor Germán Duque Mejía, cuyo nombre -a pesar de su muerte acaecida el 16 de febrero de 1991- forma parte del listado de pioneros de dicha terapia en nuestro país, al lado de especialistas como el doctor Jorge Piñeros Corpas, director de la Clínica Juan N. Corpas.

Terapia para todos

Terapia neural superficial: como su nombre lo indica incluye solamente el terreno de la piel en cualquier parte del cuerpo.

Terapia neural intermedia: se utiliza en tejidos un poco más profundos, por ejemplo articulaciones, músculos.

Terapia neural profunda: actúa en sitios donde se encuentran venas, vasos, y arterias.

-No existe límite de edad para aplicar dicha terapia: Desde un recién nacido hasta una persona de edad avanzada, puede contar con este tratamiento.

-No tiene ninguna contraindicación ni siquiera para mujeres embarazadas o los pacientes que sufren del corazón, considerados los de mayor riesgo dentro de la medicina convencional.

-Sirve de coadyuvante en los tratamientos paliativos de enfermedades como cáncer y sida, pero en estos casos no reemplaza la terapia con fármacos que estos pacientes deben recibir.

-Sinusitis, rinitis, úlceras, hernias, asma, apendicitis, bursitis, gripas, jaquecas, migrañas, estreñimiento, reflujos, ciática, traumas óseos, miopía, quistes de seno y de ovarios, neuralgias, artritis, impotencia, son algunas de las enfermedades curables por medio de la terapia neural. Sin embargo, esta no es la panacea de la medicina y la “curalotodo”. Surge como una opción de curación, una esperanza para aquellos síntomas que no han encontrado alivio en los procedimientos convencionales.

El hombre: un ser eléctrico

Quienes practican las medicinas no farmacológicas parten del principio según el cual el hombre no es algo que pueda desmembrarse, sino que por el contrario es un todo integral donde los sistemas actúan entre sí y la enfermedad puede traducirse como un desequilibrio en todo.

Además, consideran al ser humano como un compuesto de altísimo porcentaje de energía que muchas veces puede tener un “bajonazo” y que necesita ser “reactivado”.

Precisamente esto es lo que hace la terapia neural, producir un cambio en el potencial eléctrico de la célula: para que una célula sea sana debe tener cierto potencial eléctrico (digamos uno 90 milivoltios), de modo que algún dolor o enfermedad es síntoma de que dicho potencial está en veinte, quince o diez, y eso hace que se perturben varias funciones de la célula.

Por ejemplo, se trastornan sus funciones de defenderse contra bacterias y virus y además ya no produce la misma cantidad de sustancias que ella elabora para otras zonas del organismo. Por esa razón, al aplicar la procaína la célula se reactiva y modifica el dolor hasta hacerlo desaparecer.

Estudios alternativos

El milagro de la multiplicación parece haberse dado, pero en este caso, no con los panes y los pescados, sino con la gran cantidad de consultorios de terapias no farmacológicas que se encuentren actualmente, tanto en Bogotá como fuera de la capital.

Sin embargo, pese a que cada día crece el número de pacientes seducidos por dichas terapias, algo que aparentemente extraño sucede en cuanto a su enseñanza. A diferencia de otros países donde esta medicina se instruye en muchos centros docentes (Alemania, China, Bélgica, Francia, Estados Unidos, México, entre otros), en Colombia son pocas las universidades que dirigen estudios alternativos.

Las explicaciones de este hecho varían y van desde la creencia en los conflictos económicos, debido al desmonte del esquema “comercial” que hacen las terapias no farmacológicas, con sus precios, hasta la idea de charlatanería que propagan los médicos tradicionales sobre estos tratamientos. Pero lo cierto es que sí bien existen, como todo, charlatanes y estafadores con el tema, también han surgido en Colombia profesionales muy serios que desarrollan, aplican y enseñan estas prácticas sorprendentes. Ellos han decidido organizar cursos, talleres y conferencias para expandir esta educación.

Por ejemplo, la Asociación Homeopática y Bioenergética de Medellín ofrece eventualmente cursos relacionados con el tema, con intensidades que van desde ocho horas hasta seis meses. También profesionales que en Cali se dedican a las terapias no farmacológicas realizan seminarios nacionales sobre esencias florales medicina tradicional china, homeopatía, acupuntura y terapia neural, entre otros. De igual manera, la Asociación Cultural Nueva Acrópolis realiza charlas y conferencias sobre esta medicina no convencional.

Pero para aquellos que no se “contentan” con cursos, seminarios y talleres, universidades como la Escuela de Medicina Juan N. Corpas ofrecen diplomados (únicamente para médicos graduados) sobre este tipo de terapias. Otros centros docentes que están tratando de ingresar a la vanguardia de estas nuevas alternativas son la Universidad Nacional y la Universidad de Antioquia.

Archivo Revista Diners Noviembre de noviembre de 1998. Edición 344

Articulos Relacionados

  • 5 actores que se hicieron famosos sin mostrar su cara
  • Camila Cabello rompió récords en iTunes
  • Maluma: de cantante a modelo en el desfile de Dolce & Gabanna
  • Los mejores 30 álbumes de la música colombiana