Restaurante iLatina: el secreto mejor guardado de Buenos Aires

Hace diez años el chef Santiago Macías llegó a la Argentina con la idea de aprender cocina. Hoy, junto a sus hermanos, es dueño de iLatina, el restaurante a puerta cerrada más popular de Buenos Aires.

Un restaurante a puerta cerrada. Un solo menú en la noche. Un maridaje perfecto, con vinos que no se consiguen en el mercado. Una experiencia gastronómica inolvidable.

Así es iLatina Buenos Aires, el restaurante que los hermanos Santiago, Juan Camilo y Laura Macías, fundaron en 2012 y que rápidamente se convirtió en uno de los preferidos de los turistas sibaritas que visitan la capital argentina.

La historia comenzó hace diez años, cuando Santiago, el cocinero detrás de las delicias de iLatina, llegó a Buenos Aires a estudiar cocina. Comenzó su carrera trabajando en el sector hotelero, que lo llevó a trasladarse a ese polo turístico que es Bariloche, en el sur del país. Allí, entre las rampas de ski y los cruceros de los lagos del sur, fundó la primera versión de iLatina: un restaurante de comida latinoamericana con una alta influencia de todo lo colombiano. “Esta experiencia fue bastante interesante porque fue llevar a una ciudad que es muy turística pero que al mismo tiempo, cuando no hay época de turistas el público residente es muy clásico en lo gastronómico y la propuesta nuestra era bastante novedosa en ese momento”, cuenta.

La carta de ese primer iLatina estaba llena de platos colombianos: carimañolas, empanadas de pipián, y arepas, que no necesariamente resonaban en el paladar de los habitantes de la ciudad. Por eso cuando en 2011 la erupción del volcán Puyehue, a 80 kilómetros de Bariloche, hizo cerrar todos los aeropuertos por tiempo indefinido, llegó el momento de tomar la decisión más importante: cerrar el restaurante y volver a empezar, esta vez en Buenos Aires.

Y es que Buenos Aires tiene las características ideales para una propuesta como la de iLatina. “Todo el año hay turistas y de muy buen nivel de consumo, la gente de buenos aires tiene una cultura de salir muy amplia: la gente sale todos los días y sale tarde. A nivel de estilo de vida me encanta, y a nivel del ambiente gastronómico es súper interesante porque hay muchas opciones”, cuenta Macías.

“Entonces armamos una propuesta que básicamente fue romper los esquemas de lo tradicional y armamos algo que en bs As se llama restaurante a puerta cerrada. Es un formato similar a lo que en estados unidos sería un “speakeasy”, lugares que no tienen cartel, que la gente llega y hay un restaurante o un bar al que se llega por voz a voz, por internet, o en una revista. En nuestro caso, se llega únicamente con reserva”. Quien quiere conocer iLatina recibe por correo electrónico la dirección con la confirmación de su reserva. El restaurante, que queda en una casa antigua del barrio Villa Crespo, no tiene letrero ni nada que llame la atención sobre lo que sucede en su interior. Lo que pasa adentro es una experiencia única. No hay carta, sólo un menú, de seis pasos, que cambia mensualmente. Naturalmente se hacen concesiones para los comensales vegetarianos o alérgicos a alguno de los ingredientes.

Aunque el menú es latino, no se trata de un restaurante de platos típicos. “Es un menú donde tomamos sabores y técnicas o formas en las que hemos estudiado en Latinoamérica y lo diseñamos público internacional”, afirma el chef.

Esta particularidad, unida al misterio que rodea el llegar al restaurante, hizo que iLatina se convirtiera en un fenómeno entre los turistas, especialmente en el portal TripAdvisor, donde los comensales califican los restaurantes de acuerdo con la calidad de la experiencia. TripAdvisor es hoy una guía tan respetable como la Lonely Planet o la Michelin, e iLatina se ha mantenido en el primer lugar de las críticas desde su fundación.

Con el menú viene el maridaje. Cada uno de los seis pasos tiene una copa de vino diferente “Trabajamos con vinos muy específicos y exclusivos de bodegas argentinas que son vinos que no se venden ni en supermercados ni en vinotecas, sólo para restaurantes y exportación”.

A futuro, los hermanos Macías planean abrir una serie de “pop-up restaurants” (restaurantes efímeros, que funcionan solo por una noche) en Nueva York y San Francisco. Por ahora, si quiere reservar, tenga en cuenta que debe hacerlo por lo menos con dos semanas de anticipación. Y para que se antoje, aquí tiene una muestra de lo que sería una noche en iLatina.

Appetizer: Arepitas de maíz anisadas con hogao.

Panera: Almojábanas, Pan de Banano, Chipá, Pan de Coco, Pan de semillas y Focaccia de olivas Mendocinas. Mantequilla de lima y pimienta.

Paso UNO: Rollito de pato confitado y tabule de quinoa en papel de arroz, acompañado con salsa de naranja, lavanda y ají panka.

Paso DOS: Ceviche de Barú con pesca de temporada, mango biche, coco y lychee.

Paso TRES: Nueva versión del Tamal de Guapi en masa de plátano maduro con langostinos y pulpo en crema de coco y cúrcuma.

Paso CUATRO: Bondiola de cerdo en Café Colombiano y Panela con su pega de arroz.

Paso CINCO: Trufa de cacao Ecuatoriano con escamas de sal marina de la Patagonia y aceite de oliva Manzanilla.

Paso SEIS: Espojoso dulce de Aguacate, Parfait de calabaza, crispetas de remolacha y Tapioca con batata.

FINAL: Café Colombiano al estilo campesino con canela y cardamomo. Infusión de hierbas aromáticas. Petit Fours.

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