En Panamá la rumba es a ritmo de salsa

La magia de la noche en Panamá se mueve a ritmo de salsa. Y el templo que agrupa a quienes profesan esta religión se llama Habana Panamá, que se ha convertido en una parada obligada para los visitantes.

La noche es joven y las luces sobre la bahía de Panamá invitan a explorar la vida nocturna. Las calles se llenan de notas de salsa, merengue y reggaetón que salen de las ventanas de los carros que viajan a su ritmo por la Cinta Costera. Es viernes y el ambiente se comienza a encender en los principales sitios de rumba de la ciudad. Sobre la principal vía de ingreso al Casco Antiguo de Panamá, en el viejo barrio de San Felipe, está Habana Panamá. Las paredes blancas sobre las cuales brilla su nombre sobresalen en medio de la noche gracias a unas potentes luces que junto con el ritmo de los bongoes y las trompetas que viene de su interior, invitan a dejarse tentar por este sitio ubicado en todo el corazón de la ciudad.

En el lobby, una galería de imágenes de los grandes ídolos de la música cubana y afroantillana saludan en el vestíbulo a viejos, jóvenes, melómanos y turistas que vienen en busca de una noche de buena música y baile con el glamur de la vieja Habana.
Basta con caminar unos pasos para que ritmos de mambo, chachachá y pachanga inunden el lugar y aparezca un majestuoso salón de baile que lleva a los asistentes a viajar en el tiempo. La decoración clásica, el brillante piso de madera de la pista rodeada de mesas y sillones de cuero rojo, la orquesta en el escenario con un inmenso telón de fondo y el grandioso candelabro circular que cae del techo, evocan el lujo y la elegancia de los clubes de La Habana en la época dorada de la música cubana entre 1930 y 1950.

El rojo y el negro dominan el salón y sirven de fondo al escenario donde una gran cantidad de bailarines con su estilo propio siguen las notas que se desprenden del piano. Esta noche, al parecer, una de las estrellas de la bandera panameña se ha escapado para instalarse en el telón rojo que se corre cada fin de semana para dar paso a las grandes orquestas. Las estrellas de la bandera panameña tapizan también las paredes y adornan los vestidos del grupo de bailarines cuyo espectáculo deja boquiabiertos a todos y pone a bailar hasta a los turistas más tímidos.

Los acordes de las trompetas suben de volumen, encienden el ambiente y los timbales marcan el ritmo de innumerables melodías que hacen recordar a Celia Cruz, Benny Moré, Tito Puente y muchos otros grandes que en algún momento de la historia pisaron suelo panameño con su sabor y “tumbao”.
A ritmo de son, bolero y guaracha, la pista de baile recibe canción tras canción a los asistentes que bailan desinhibidos. Los más tímidos, que no se aventuran a la pista, alquilan balcón en el segundo piso, desde donde, con un mojito o un trago de ron en la mano, se disfruta de todo el esplendor del gran salón y de la atmósfera única del lugar.

Grandes salseros de Latinoamérica ya han pasado por el escenario de Habana Panamá en sus dos años de existencia, entre ellos Richie Ray & Bobby Cruz, Cheo Feliciano, Larry Harlow & Alfredo de la Fe e Ismael Miranda. Para el primer aniversario del lugar, la fiesta fue en grande con los Van Van de Cuba y también han ofrecido conciertos La India, Willie Chirino y la Big Band de Nando López con un homenaje especial a Tito Puente. Entre las atracciones de este mes está Willie Colón, quien abrirá las celebraciones de Navidad el próximo 22 de diciembre.
La ruta Habana-Panamá ha sido recorrida por muchos músicos a lo largo de los años. Desde 1936 cuando llegara al país la primera agrupación cubana, la Orquesta Casino de la Playa, los grandes de la salsa, como Celia Cruz y la Sonora Matancera, Celeste Mendoza, Orlando Vallejo y la legendaria Orquesta Aragón, han tenido en cuenta este destino para sus conciertos.

Hoy, Habana Panamá honra con su nombre el trayecto que hicieron los músicos que sembraron en el país el culto por los ritmos cubanos y afroantillanos y busca mantener vivo ese intercambio al seguir trayendo los mejores talentos del género a este “búnker de la salsa”.
Lugares de fiesta “a otro nivel”

Cuando en Panamá una fiesta está muy buena se dice que está “a otro nivel”. Estos son algunos de los sitios y clubes preferidos por los habitantes de la noche y amantes de la rumba de la ciudad:
Privé (electrónica). Calle Uruguay, entre calles 48 y 49.
Scena & Platea (jazz y salsa). Calle Primera, Casco Antiguo.
Pure Lounge (chill out, deep house, hip-hop). Calle 48, Bellavista.
LiBar (retro mix 80s y 90s). Calle 76 Este, San Francisco.
Pool Bar & Lounge, Radisson Decapolis (hip lounge, techno). Avenida Balboa, Multicentro.

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