Las tres caras de la cultura en Santiago de Chile

La capital de Chile cambió radicalmente en los últimos años. Al polo de galerías de arte de la calle Alonso de Córdova, se sumó otro bastante más atractivo en el barrio Italia.

Y la aparición del Centro Gabriela Mistral revolucionó al circuito del barrio Lastarria, el indudable epicentro de los museos y la cultura de la ciudad. Pase a dar una vuelta.

Es extraño lo que le pasó a Santiago.

Todas las ciudades cambian. Pero a otra velocidad. Aquí, en un instante, en apenas un año o dos, el circuito cultural se transformó absolutamente en otro. En 2011 debutó en Chile el Festival de Música Lollapalooza, que nunca había salido de Estados Unidos. Dos años antes nació Ch.ACO, la primera feria nacional de arte a la manera de Arco, ArteBA y Art Basel. Se inauguraron centros culturales, museos, y la agenda se copó con grandes conciertos. Desde entonces, los capitalinos –o quienes llegan de visita– se vieron enfrentados a escenas que jamás habrían existido veinte o treinta años atrás. Y los primeros signos de ese cambio abrupto, que desembocó en una vibrante oferta artística, están en la avenida principal: la Alameda Bernardo O’Higgins, a la altura del número 227.

1.
Allí, en el inmueble que el presidente Salvador Allende construyó como sede de la conferencia Unctad III, que luego se convirtió en el edificio Diego Portales (o en el eje de operaciones de la dictadura militar) y, desde 2010, en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), cualquier fotografía tomada hace algunas décadas se habría revelado, casi por defecto, opaca, triste y prácticamente sin actores urbanos. Ahora ocurre todo lo contrario. Son las doce del día. No de un sábado, sino de un lunes, y el edificio está lleno de gente. Cualquier retrato de la escena es brillante y atractivo. Está protagonizado por jóvenes –muy diversos–, adultos mayores, escolares, turistas. Son casi un millón de personas las que cada año comparten el amplísimo patio central del GAM, antes de entrar a una de las mil funciones que el centro ofrece anualmente, entre teatro, danza y música. O de observar exposiciones de arte contemporáneo y popular, en espacios de primera categoría.

El GAM, que supera los 22.000 metros cuadrados, es fruto de las inversiones que el Estado chileno hizo para celebrar el bicentenario de la Independencia –que también le dieron origen al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos– y a partir del primer día revolucionó, como una inyección de energía, la actividad cultural del barrio Lastarria. Lo dijo y lo destacó The New York Times hace dos años: su arquitectura es impactante; y su oferta, variada. Por lo que, sin duda, se le considera uno de los lugares que todo turista debe visitar.

2.
Pero basta caminar tres cuadras hacia el norte, desde donde la avenida más importante de la ciudad se junta con la calle José Victorino Lastarria, para conocer un Santiago de aires europeos. Quizá madrileños. Quizá parisinos. Un sector de calles angostas y edificios históricos recuperados, como la sede del Colegio de Arquitectos, construida en clave Art Nouveau por Luciano Kulczewski. Un sector de abundante oferta cultural. Están el Teatro Ictus (Merced 349) y las salas del GAM; el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), que conserva unas tres mil creaciones producidas entre finales del siglo XIX y la actualidad, y el Museo de Bellas Artes, que exhibe más de 1.700 obras. Ambas instituciones están junto al Parque Forestal –donde algunos domingos hay atractivas ferias de las pulgas–, entre las calles José Miguel de la Barra y Mosqueto. Y muy cerca, vale la pena recorrer el Museo de Artes Visuales (Mavi), que conserva arte local de los años 60, 70, 80 y 90. Queda en la Plaza Mulato Gil, el corazón del barrio.

En Lastarria se vive a otro ritmo. Ahí se reúnen anticuarios, vendedores de vinilos de culto y de libros de tapas descascaradas. Caminas y te topas con una, con varias cafeterías, contemporáneas y clásicas, pero ningún Starbucks. Sigues, aparece un restaurante italiano de tradición, como el Squadritto (Rosal 332). O el Bar Berri, ubicado justo al frente, con salones decorados como a inicios del siglo XX. O el Don Rodrigo, que se quedó estancado en los años ochenta (Victoria Subercaseaux 355), con su escasa luminaria, piano y cantante.

En esas calles, todo huele a ciudad de verdad. Con cervecerías, almacenes de barrio, cocinas prácticamente en la calle, vida. Nada más opuesto a las luces, los olores y el plástico de un shopping center. Sí, Lastarria es lo contrario a la cultura del mall. También lo es del barrio Alonso de Córdova, la zona del lujo, los buenos restaurantes (como el Ox, de carnes, en Nueva Costanera 3960, o el Puerto Fuy, de pescados y mariscos, al frente) y las compras, que hace unos cinco años todavía era, además, un epicentro cultural para tener en cuenta, especialmente entre las calles Nueva Costanera y Alonso de Córdova. Pero ya no, a menos de que se quiera ver arte sin apuestas nuevas –pinturas, esculturas y grabados de mediano formato hechos por artistas consagrados–, en galerías como Patricia Ready (Espoz 3125), Isabel Aninat (Espoz 3100) y Arte Espacio (Alonso de Córdova 2.600).

Hoy no existe la misma cantidad de espacios de arte que en los años noventa e inicios de los 2000; sin embargo, para quienes quieran hacer shopping exclusivo, el barrio Alonso de Córdova lleva la delantera: reúne a Armani, Louis Vuitton, Salvatore Ferragamo y Hermès, entre otros.

3.
Pero es otra la zona donde convergen las nuevas tendencias y la tradición. Es sábado, hacia el mediodía. Cientos de familias, parejas y jóvenes con amigos pasean. Miran muebles restaurados, otros por restaurar, además de antigüedades tan valiosas como una mecedora del siglo XIX o unos arrimos de estilo sónico. Ahí, justo en la esquina de Caupolicán con Tegualda –en plena zona de anticuarios–, hay un arrume de fotos bellas e históricas en blanco y negro. Son las que una agencia noticiosa dio de baja con el arribo de lo digital y se venden como pan caliente: en la era de las cosas intangibles hay gente que quiere volver al pasado.
Son ellos los que recorren el barrio Italia, delimitado por las calles Bilbao, Italia, José Manuel Infante y Colo-Colo, en las comunas de Providencia y Ñuñoa.

Entre ellas, hoy, todo lo que reinaba a inicios del siglo XX, como las casas de fachada continua, los anticuarios y los antejardines de aspecto residencial, se mantiene. Solo que ahora es un sector mucho más cercano al Palermo Soho de Buenos Aires. Hay cafés, tiendas de diseño, mueblerías, restaurantes y excelentes galerías de arte. De hecho, el público que sabe de creación contemporánea se detiene en el barrio. Además de la más tradicional Arte Trece (Girardi 1480), visitan Die Ecke, uno de los mejores sitios para ver buen arte contemporáneo; Local Project (Italia 1449), la única sucursal del proyecto independiente que se originó en Long Island, y la Galería Yono (José Manuel Infante 1428). Este el lugar de las nuevas tendencias.

CIRCUITO DEL ARTE

• Museo de Arte Contemporáneo (MAC). Empezó a funcionar en 1947 y tiene dos sedes. La más atractiva es la del Parque Forestal, en el barrio Lastarria. La otra, dedicada al arte aún más contemporáneo –exhibe muchas instalaciones y obras de los años 2000– está en Matucana 464 (otro barrio cultural de interés). El MAC opera de martes a domingo (www.mac.uchile.cl).

• Museo Nacional de Bellas Artes. Es la pinacoteca más importante del país, fue diseñada por el chileno-francés Émile Jéquier, quien se inspiró en la fachada del Petit Palais de París, y existe desde 1910. Conserva más de cinco mil obras en unos siete mil metros cuadrados. Está abierto de martes a domingo (www.mnba.cl).

• Museo de Artes Visuales (Mavi). Se fundó en el año 2000. Es un museo privado que atesora más de 1.400 obras locales, de unos 300 autores, producidas desde los años sesenta en adelante. Abre de martes a domingo (www.mavi.cl).

• Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM). Es el epicentro artístico de Santiago. En su edificio de estilo contemporáneo, construido en gran parte con hormigón armado a la vista, cristal, madera y acero, ofrece artes visuales y escénicas todos los días de la semana (www.gam.cl).

• Galería Die Ecke. Dirigida por Paul Birke, es uno de los mejores espacios capitalinos, por su contenido. Presenta, generalmente, a artistas chilenos jóvenes que brillan en el extranjero. Allí se ve arte contemporáneo de punta, tal como en otros espacios del barrio Italia (www.dieecke.cl).

FOTOS JORGE SÁNCHEZ, COLECTIVO HÍBRIDA Y CORTESÍA MUSEOS

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