Game of Thrones, episodio 4: el jardín de huesos

Un nacimiento tenebroso, un nuevo reino que entra al juego, dos hermanos que luchan por el trono, y Jon Snow que brilla por su ausencia.

Un ejército de lobos ataca un regimiento del ejército de los Lannister. Es el ejército del Norte, bajo el mando de Robb Stark. Ni los televidentes ni los personajes de la serie entienden cómo alguien tan joven como Robb puede ser tan hábil en la guerra, pero helo ahí. Al día siguiente encuentra a un joven del bando de los Lannister con una herida tal en la pierna, que una enfermera debe amputársela. Robb ayuda al joven a soportar la amputación y empieza a conversar con la enfermera, que tal parece es una comisionada del equivalente al Comité Internacional de la Cruz Roja en Westeros.

La chica tiene carácter y le dice a Robb que el amputado es apenas el hijo de un pescador y no hace parte de la familia Lannister. ¿Acaso merece su odio por estar luchando del lado opuesto? ¿Acaso, si no lo conoce, puede saber que es una mala persona? Pero Robb es un hombre de guerra y no entiende argumentos para la paz. Después de la conversación ella se marcha, mientras él se queda sintiéndose atraído por ella.

En King’s Landing, Joffrey hace de las suyas. De nuevo, creo que televidentes y personajes por igual esperamos que Joffrey encuentre un final proporcional a su maldad. Para “enviarle un mensaje” a Robb, Joffrey ha decidido desquitarse del ataque con Sansa, que sigue siendo su prometida a pesar de que se odian. El reyecito ordena a uno de sus guardias que la desnude y la golpee frente a toda la corte y el lacayo procede hasta cuando Tyrion interrumpe el penoso espectáculo. “¿Qué tipo de persona golpea a una doncella desamparada?”, pregunta. “El tipo de persona que sirve a su rey, enano”, contesta el guerrero, quien además pregunta si Tyrion está amenazando a su rey. En toda su grandeza, Tyrion contesta que no, que en cambio está educando a su sobrino, pero que si vuelve a hablar lo va a hacer matar. Esa sí es una amenaza. Como el caballero que es, Tyrion ofrece su mano a Sansa y la saca del lugar.

Lo siguiente que vemos es a Joffrey dándose gusto al obligar a dos prostitutas a golpearse hasta desfigurarse. Realmente Joffrey es el personaje más perverso de la historia de este tipo de series.

En el campamento de Renly Baratheon convergen Littlefinger y lady Stark. Sabemos que ellos son amigos de infancia y que Littlefinger siempre ha estado enamorado de lady Stark, pero también sabemos que él fue uno de los traidores de Ned Stark. Ella también lo sabe y por eso apenas lo ve, saca una daga, lo amenaza y le dice que se vaya. Él le dice que tiene un regalo para ella, una muestra de buena voluntad de parte de Tyrion Lannister. Nada menos que los restos de Ned. La muestra de buena voluntad va acompañada de un pedido: los Stark devuelven a Jamie Lannister y a cambio reciben a Sansa y a Arya. Los Stark no saben que Arya se les escapó.

Arya/Arry llega con sus compañeros prisioneros a Harrenhal, el reino original de los Lannister. Hay restos de un incendio, que según Arya/Arry solo puede haber sido causado por dragones, donde huele a carne humana. Todos los días eligen a un prisionero para torturarlo y matarlo. La tortura es espantosa, por supuesto. Consiste en poner una rata en el pecho del prisionero, taparla con un balde, y prenderle fuego al balde. Arya, que será una niñita pero tiene un genio de los mil demonios, se va a dormir haciendo una lista mental de todas las personas que tiene que matar. Ahora, además de Cersei y Joffrey, está el torturador. En esas llega Tywin Lannister, el papá de Tyrion, Cersei y etc., y pone fin a la tortura. Realmente es más rentable convertir a los prisioneros en labriegos que matarlos de esa manera. Además, se da cuenta de que Arya/Arry es una niña y la convierte en su doncella.

Nuevamente en el campamento de Renly hay una reunión de la familia Baratheon. Stannis ha llegado con su hechicera de cabecera, Melisandre. Las tensiones familiares son más graves cuando de por medio está el acceso al Trono de Hierro. Renly le dice que comprende por qué se volvió tan religioso al ver a la hechicera, quien le contesta que su hermano es “el elegido del señor, nacido de sal y humo”. La mejor respuesta de toda la serie es la que sigue: “¿Nacido de sal y humo? ¿Es un jamón?”.

Lady Stark trata de hacerlos entrar en razón, pero Stannis sigue terco: él es el único heredero del rey y si no están con él están en su contra. Si esto es cierto, dice Renly, entonces todos los habitantes de todos los reinos están en su contra. Nadie quiere a Stannis de rey, ni los ancianos ni los bebés que están en el vientre de sus madres. Eso le pasa por no haber hecho nunca amigos. Stannis le da una noche a Renly para reflexionar y unirse a él, o de lo contrario lo destruirá.

Danaerys vuelve a aparecer, ahora que muchos la creíamos muerta por deshidratación en el desierto. Después de mucho sufrir logra llegar a la ciudad de Qarth, donde dicen que hay un “jardín de huesos” con los restos de todos los que tratan de conquistarla. Allá la reciben “los trece”, un grupo de mercaderes encargados de proteger su ciudad. Ya se ha corrido la voz de que Danaerys anda con dragones y ellos esperan verlos. A cambio de verlos, le darán entrada a la ciudad. Cuando ella responde con soberbia, los trece le dan la espalda. Danaerys amenaza con quemarlos cuando crezcan los dragones si no les abren la puerta. Uno de los trece se compadece de su angustia, y decide hacerse responsable de ella y todos los dothraki que la acompañan.

En King’s Landing, Tyrion descubre que el primo Lancel Lannister es el nuevo amante de Cersei. Así que cuando llega con un pedido de la reina y con una actitud de superioridad, Tyrion le pregunta qué pensará Joffrey cuando sepa lo que está haciendo con su madre. Como Joffrey ya tiene fama de ser un rey sucio y canalla, Lancel entra en pánico. A cambio de su silencio, Tyrion lo convierte en su espía.

Por último, vemos el barco de Stannis Baratheon, quien llama a su fiel lacayo Davos para pedirle un favor. Debe acompañar a Melisandre, la hechicera, a un camino de contrabandistas. El camino está bloqueado, pero a Melisandre no le importa. Ella se desnuda y vemos que está embarazada. Se acuesta en el piso, en posición de dar a luz, pero lo que nace no es un bebé sino un monstruo terrible rodeado de un humo negro que se apodera de la pantalla.

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Sobre el Autor

Editora web de Revista Diners. Columnista de música y televisión.

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