Game of Thrones: “Lo que está muerto no puede morir”

Una semana más en la saga de HBO y la trama se complica gracias a nuevos reinos, personajes y, por supuesto, más intrigas.

Theon Greyjoy está furioso. Su papá eligió a su hermana por encima suyo para comandar un ejército que va a invadir a todas las costas. Resulta que el lema de las Islas de Hierro es “No cosechamos”. Básicamente son ladrones. No trabajan, no cosechan, no forjan su famoso hierro. En medio de su ira, Theon le recuerda a su querido padre que él mismo fue quien lo regaló a Ned Stark, y ni siquiera lo fue a buscar durante tantos años, así que le quedaría bien mostrar un poco de gratitud frente al hijo pródigo en vez de seguir burlándose de él. Theon, sin embargo, sigue sintiéndose culpable de traicionar a su hermano adoptivo Robb Stark y considera la posibilidad de enviarle una carta avisándole lo que va a pasar. La sangre le pesa más, al parecer, porque se arrepiente, quema la carta, y al día siguiente se bautiza ante el dios de la Isla. Sabemos que cada reino tiene su propio dios. Cuando se levanta, bautizado, pronuncia su credo: “Lo que está muerto no puede morir”.

En el Norte profundo, más allá del muro, Jon Snow está pasándolo muy mal. Por haber visto a Craster llevarse el bebé al final del capítulo pasado, todo su contingente debe dejar el refugio. Cuando el comandante lo confronta, Jon Snow confiesa que lo que vio: Craster entregó el niño a algo desconocido. El comandante ya lo sabía. Le avisa que los dioses de la gente que vive más allá del muro son muy poderosos, y que seguramente volverá a ver eso que vio antes. Mientras tanto, Sam le entrega a Gilly un dedal de su madre, lo único que tiene para recordarla. Huele a romance entre estos dos.

Al mismo tiempo, Catelyn Stark llegó a visitar a Renly Baratheon (el hermano menor del rey Robert) para pedirle su apoyo. Renly acaba de casarse con Margaery Tyrell, la hermana de su amante Loras. El matrimonio claramente no se ha consumado (a Renly no le gustan las mujeres), y los súbditos empiezan a murmurar. Además, el rey Renly acaba de nombrar a una mujer como miembro de su guardia. Si ustedes vieran a esta mujer entenderían, es una gigante.

Catelyn le dice a Renly que sus cien mil soldados no aguantarán el invierno, y que les conviene unirse a Robb, quien no apareció tampoco en este episodio, va ganando todas las batallas.

Mientras tanto, en King’s Landing, Tyrion se va ganando todos los premios de heroísmo y audacia política. Con la intención de ver cuál de sus confidentes está dispuesto a traicionarlo, les cuenta que piensa casar a Myrcella, su sobrina (hija de Cersei, hermana de Joffrey) con los herederos de tres reinos distintos. Cuando Cersei protesta porque su hija es demasiado joven para casarse, Tyrion le pregunta si acaso prefiere que la violen y descuarticen como sucedió con los hijos del rey loco (es decir, los hermanos de Danaerys, ausente en todo el capítulo).

Pero Cersei no es la única preocupación de Tyrion, pues su amante está aburrida de mantenerse encerrada en sus aposentos. La mejor solución es convertirla en doncella de Sansa, quien sigue cautiva en la jaula de oro que es el palacio de los Lannister. Se ve venir una alianza entre las dos.

Finalmente, Arya/Arry y Gendry siguen en la huida. Cuando un grupo de soldados de King’s Landing llegan nuevamente a su campamento a buscarlos, empieza una batalla sangrienta que acaba con la vida de varios de sus compañeros. Arya/Arry, que es tan sagaz, señala a uno de los cadáveres como Gendry, y así salva la vida de su amigo.

 

Pregunta: ¿Se han dado cuenta de que cada capítulo los créditos del principio son distintos?

 

Artículo relacionado: Game of thrones, segundo capítulo.

Sobre el Autor

Editora web de Revista Diners. Columnista de música y televisión.

Articulos Relacionados

  • Vea las nuevas camisetas mundialistas con diseños ‘vintage’
  • Estas son las ciudades más amigables del mundo
  • Vea el tráiler de Phantom Thread, la película final de Daniel Day-Lewis
  • El arte está en todas partes: hasta en las fotos de paparazzi