Ron Dictador: uno de los mejores rones del mundo, en Cartagena

Prácticamente desconocido por ser un producto ciento por ciento de exportación, Ron Dictador es de los secretos mejor guardados de Cartagena.

Originario del Caribe, como muchos déspotas nacidos al vaivén de sus aguas, este “tirano” cartagenero –vestido de negro, plata u oro, según las circunstancias– ha venido conquistando seguidores a un ritmo de marcha triunfal. Es más: estuvo invitado por las Naciones Unidas para deleitar a sus togados, y se retiró henchido de alabanzas.

Exhibe sobre su pecho más medallas y galardones que un caudillo de carne y hueso, y los comentarios de sus críticos abundan en elogios. Pese a enarbolar un mote belicoso, sus dominios están extrañamente circunscritos al pequeño distrito turístico de Cartagena de Indias, donde periódicamente cobra vida en un nuevo traje. Para el resto de sus coterráneos, sin embargo, su existencia es desconocida, porque las licoreras departamentales, con excepción de la de Bolívar, lo han vetado, quizás por temor a que les dé un golpe de Estado.

Este dictador –Ron Dictador, para ser más exactos– es considerado uno de los tesoros mejor guardados de Colombia. Ningún otro de sus congéneres nacionales ha escalado tanto ni tan alto, y por esa razón, el tirano cartagenero, elaborado solamente para los mercados internacionales, seguirá ganándoles terreno e influencia en un mundo que favorece más la fina sintonía de una obra bien hecha que la supremacía impuesta por las leyes atávicas del monopolio de alcoholes.

Sus orígenes están enraizados en la ciudad de las murallas desde 1913, cuando don Julio ArangoParra se la jugó para mantener en pie la llamada Destilería Colombia, una de las primeras plantas elaboradoras de ron en el Caribe. Don Julio la heredó de su padre, el asturiano Severo Arango Ferro, quien se estableció en Cartagena de Indias en 1751, con la misión de controlar y estimular el comercio entre las colonias y la península. Pero su implacable personalidad y recio carácter llevaron a que se le impusiera el remoquete de “Dictador”.

Hace doce años, y tras una pausa casi centenaria, Hernán Darío Parra Arango, uno de sus descendientes, decidió retomar los carrizos familiares en el difícil arte de la destilería, con una intención clara: hacer, desde Cartagena de Indias, uno de los mejores rones del mundo. Como tributo a su antecesor, lo designó Dictador.

Inicialmente, Parra lanzó un producto menos ambicioso, al que denominó Baluarte, que aún se produce. Para generar ingresos, lo vendía en hoteles y restaurantes de la ciudad, y daba muestras gratuitas en sitios de afluencia turística. Uno de ellos fue la Cava del Puro, adonde llegaron un polaco y un suizo buscando tabacos. La compra les hizo acreedores a una degustación de Baluarte XO, con la cual se declararon fascinados.

Al regresar a Europa, le escribieron a Parra y le comunicaron su interés en vincularse al proyecto. “Tras besar muchos sapos, encontré mis príncipes encantados”, dice hoy Parra, al referirse a ese golpe de suerte.

Su aporte fue, en primer lugar, la marca Dictador, que había registrado años atrás, y, en segunda instancia, la calidad de sus materias primas, elaboradas con mieles vírgenes seleccionadas y no con melazas, como lo hacen casi todas las licoreras. Por eso, él y sus nuevos socios optaron por producir exclusivamente rones de prestigio.

La segunda estrategia fue participar en todas las ferias internacionales de ron. Tras su primera aparición, en Londres, consiguieron doce compradores internacionales, y así sucesivamente, hasta llegar al actual catálogo de distribuidores en 50 países.

Una tercera decisión fue someter sus productos al veredicto de los principales concursos especializados, tanto en Estados Unidos como en Europa, donde Dictador 12 Años y Dictador 20 Años, sus rones bandera, producidos mediante el método de solera, han recibido 37 preseas. A dichas marcas se suman Dictador XO Insolent (dulce o apócrifo, según las leyes de Parra) yDictador XO Perpetual (clásico y seco).

En muchos de los concursos, Dictador ha superado de lejos a etiquetas de marcas globales como ZacapaBacardíSanta Teresa y Diplomático, y hoy está en el mismo nivel de estas reconocidas casas.

Parra y sus accionistas –con un nuevo empresario chino a bordo– han puesto la mira más allá del mercado latinoamericano porque dicen estar compitiendo, no con los demás rones, sino con cognacs franceses y whiskies escoceses. “Somos muy caros para los consumidores tradicionales de ron, y lo suficientemente costosos como para que los aficionados a las bebidas finas se atrevan a probar nuestros productos”, dice.

Parra ya ha dejado de golpear puertas y hoy se mueve al ritmo de los elogios de la crítica internacional. A estas alturas, Dictador ocupa un lugar de renombre en el escalafón de los grandes rones oscuros del mundo y será difícil que lo destronen.

Además, la marca Dictador, no obstante su connotación aparentemente negativa, se comprende en todas las latitudes y se pronuncia con facilidad en cualquier idioma. Encuestas hechas a la salida de ferias revelan que es el nombre más recordado por los visitantes.

Pero quizás tanto o más importante es su denominación de origen: Cartagena de Indias, una de las ciudades coloniales más conocidas y admiradas en los cinco continentes.

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