Mini- Mal: “crear haciendo el menor mal posible”

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Mini-Mal juega de forma creativa con sabores que componen la gastronomía colombiana, en una mezcla de gustos culturales sazonados con responsabilidad y generosidad.

Delicia, naturaleza y comodidad: tres palabras que podrían describir la sensación que deja Mini-Mal, luego de haber tenido una experiencia gastronómica en su modesto espacio. Es de esos restaurantes en los que no es necesario que se repita “espero que lo haya disfrutado, vuelva pronto”, porque está implícito el sentimiento luego de estar allí; es el placer que genera visitarle.

Es un lugar pequeño, sin una decoración rimbombante, que guarda en cada espacio un agradable sabor a cocina colombiana. Su carta lleva ingredientes variados que invitan al paladar a jugar con estilos curiosos de la gastronomía proveniente, en su mayoría, del litoral pacífico. Su ambiente es fresco y se adorna de lámparas, portarretratos, mesas y cartas con una característica: el aprovechamiento de recursos.

La carta que Mini- Mal ofrece a sus visitantes es diversa. Son platos exóticos que van desde deliciosas bolitas de plátano maduro rellenas de carne de jaiba guisada en leche de coco y picante suave, hasta pinchitos de queso costeño salteado, ají encurtido y tomate fresco. Entradas que mezclan ingredientes entre ácidos, dulces y salados para comenzar. De plato fuerte hay filetes de róbalo, apanados en mañoco, bañados en una intensa salsa picante de guayaba, feijoa y eneldo. O quizás podrían preferirse unos camarones de tigre apanados en mañoco, bañados en salsa agridulce de maracuyá y ají verde acompañados de arroz con coco y ensalada.

Mini- Mal lleva un ejercicio de investigación y creación gastronómica que involucra como materia prima varios de los recursos de la cocina colombiana de distintas partes del país. Ofrece además en su carta dulces como galletas de canela y flor de jamaica, bolitas de brownie con ají amazónico, palitos de yuca y cuajada, pasteles de queso y arazá, pie de guayaba y limonaria entre otros productos que endulzan de manera creativa el paladar de quienes les prueban.

Mini- Mal lleva un objetivo claro: crear haciendo el menor mal posible. Su apuesta por la mezcla cultural, la alegría, la fe y los sueños le añaden a sus preparaciones un toque de esperanza, respeto y responsabilidad por los otros. Sus creadores recorren las regiones del país y su variedad de comunidades para conocer sus secretos gastronómicos y, a partir de sus historias y tradiciones, crear la carta de la cocina y sus postres.

Ofrecen servicio de cocina, dulcería, tortas y catering.

¿Dónde?
Cocina
Carrera 4ª no. 57-52
Teléfono: 3475464
Bogotá

http://www.mini-mal.org/

Dulcería y hogar
Calle 57 no. 4 – 09

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