“Los hombres somos básicos y predecibles”, Adolfo Zableh

El periodista Adolfo Zableh habla sobre lo que significa ser hombre: el gusto por las mujeres, las decisiones predecibles pero definitivas, la diversidad masculina y el poder de tener un carácter “elemental”.

Las mujeres dicen que los hombres somos básicos y predecibles, como si con eso nos estuvieran insultando, cuando en definitiva es lo que mejor nos define: sí, somos básicos y predecibles, detrás de la fachada no hay mucho más. Me estoy yendo al extremo, tratando de definir a todo un género hablando del hombre promedio. Hay excepciones, millones, pero son tantas y a la vez tan pocas que este no es el espacio para reparar en ellas. Hombres hay por montones, salga a la calle y verá que está llena de nosotros. Otra cosa es que ninguno esté hecho para meterse con una mujer, no al menos en la forma en que ellas esperan.

Dos ideas han hecho carrera en los últimos años: que Disney jodió a las mujeres con la idea del príncipe azul, y que una mujer no va a encontrar al hombre de su vida de rumba, un viernes a las dos de la mañana. Primero, y no me pregunten por qué, las cosas son así, los hombres carecemos de las características que ellas esperan de nosotros.

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Ignoro si es que han leído muchos cuentos de hadas, o si sus madres, para protegerlas de lo duro que es el mundo, les metieron mentiras en la cabeza; el hombre que va a salvarlas no existe, comenzando porque las mujeres no necesitan ser salvadas de nada. Y, segundo, el hombre de la vida no existe, así como no hay para nosotros una mujer de la vida. Fuimos educados con el cuento del “Te amaré toda la vida”, como si el amor fuera una cosa eterna e inmutable. Una mujer puede encontrar a un hombre promedio de rumba a las tres de la mañana, o almorzando, o en un aeropuerto, o parando un taxi. Por otro lado, también es mentira que todos los hombres seamos iguales. Si así fuera, las mujeres se meterían con el primero que se les cruzara en lugar de pasarse años buscando al que creen que es el ideal para ellas.

Por esa constante búsqueda de algo que no existe es que ve uno tanta amargada, mal casada, mal comida. Y no porque no sepan escoger a los hombres, sino porque no hay más. Eso que han visto de nosotros durante su vida, eso somos, eso es lo que tenemos para ofrecer, traten de aceptarnos así. Porque esa es otra: así se hagan las frescas, toda mujer sueña íntimamente con cambiar a un hombre y convertirlo en la pareja que ella necesita. Cuando eso pasa (porque pasa), los hombres terminamos disminuidos y odiándonos.

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Nosotros no somos tan complejos (nada, ni la alineación de los planetas es tan enigmática como una mujer). Arreglarnos para salir nos toma media hora, si decimos “Sí” es que sí, y si no nos cae bien alguien nos damos puños y asunto arreglado. Somos elementales. Dele un balón a un niño y saldrá corriendo detrás de él. Eso es lo que hay, no busquen más. Los hombres siempre hemos sido los mismos, solo que hoy, en vez de irnos a la guerra y conquistar países, jugamos al fútbol y trabajamos en empresas. El gusto por las mujeres, así no las entendamos, ha sido nuestra única constante.

 

Adolfo Zableh: periodista, escritor, columnista, bloguero (La copa del burro) y tuitero obsesivo (@azableh)

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