Regenere sus células a través de la alimentación

En busca de la eterna juventud, la 
humanidad ha experimentado de todo. Algo es cierto: lo que comemos nos 
degenera o nos regenera, nos hace daño o nos fortalece. Algunos consejos.

Anhelos como el del clásico de la literatura inglesa El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, que narra la vida de un hombre que no envejece pues los efectos de los años y los excesos que comete se manifiestan únicamente en un retrato suyo, son una fantasía que se puede lograr en parte, con un conjunto de actividades que abarcan dieta sana rica en antioxidantes regeneradores de las células, ejercicio, ausencia de licor y tabaco.

Amparo Ramírez, especialista en sanación holística y técnicas de desintoxicación, afirma que la desordenada alimentación durante las fiestas deja al cuerpo sobrecargado, con pesadez y malestar. La experta recomienda combinar mente, cuerpo y espíritu para sanar, pero también regenerar las células a través de una impecable alimentación.

Hoy en día se habla de la importancia de consumir alimentos de colores, especialmente rojos y anaranjados, pues es allí donde hay mayor concentración de antioxidantes, que son el grupo de vitaminas, minerales, colorantes naturales y otros compuestos de vegetales y enzimas (sustancias proteicas propias del organismo que intervienen en múltiples procesos metabólicos), los cuales bloquean el efecto perjudicial de los denominados radicales libres, es decir, de las sustancias que dañan a las células.

La mayoría de estos agentes defensores de las células, explica la nutricionista Carolina Rojas, se encuentran en frutas, legumbres, verduras, hortalizas y cereales, lo cual justifica su inclusión en la dieta diaria ya que los antioxidantes retrasan el proceso de envejecimiento al combatir o neutralizar las células afectadas por los radicales libres.

Con el paso de los años los radicales libres pueden producir una alteración genética en las células o la reducción de su funcionalidad con consecuencias como cáncer, en el primer caso, y envejecimiento en ambos casos, por lo que es conveniente el consumo de alimentos regeneradores celulares de manera preventiva.

Algunas sustancias antioxidantes naturales son la allicina, el ácido elágico, los antiocianos, la capsaicina, los carotenoides, las catequinas, la hesperidina, los isotiocianos, las isoflavonas, la quercetina y los taninos. Si los nombres no le dicen nada, no importa, lo realmente esencial es saber en cuáles alimentos están presentes y cuáles son sus beneficios.

Así, la allicina es la sustancia que da el sabor y olor característico al ajo, es muy importante porque se le asocia con la destrucción y eliminación de tumores. Al respecto, científicos del Weizmann Institute, en Israel, han conseguido eliminar tumores malignos en ratones, a partir de ella; en tanto que el ácido elágico, además de antioxidante tiene propiedades cicatrizantes: está en las fresas, frambuesas, cerezas, uvas, kiwis y arándanos.

Los antocianos son los pigmentos solubles en agua y están en las células de frutos, flores, tallos y hojas, concretamente en uvas, cerezas, kiwis, ciruelas y en general en las de colores fuertes.

La capsaicina, término en boga por los resultados de recientes estudios de la Universidad de Nottingham, publicados en Biochemical and Biophysical Research Communications, los cuales demostraron que las moléculas de la capsaicina se pegan a las proteínas en células cancerosas y generan su muerte sin dañar a las células sanas circundantes; se encuentra en los chiles y ajíes picantes.

Particularmente ha sido probada en cultivos de células cancerosas de pulmón y páncreas humanos. El director de esta investigación, Timothy Bates, en una osada declaración señaló: “Dado que estos componentes atacan el corazón mismo de las células cancerosas, creemos que, en efecto, hemos descubierto el ‘talón de Aquiles’ fundamental para todos los tipos de cáncer”.

Los carotenoides, precursores de la vitamina A, actúan como nutrientes antioxidantes; están en la zanahoria, el tomate, la naranja, la papaya, la lechuga y las espinacas; las catequinas, que ayudan a activar el metabolismo, se encuentran en altas dosis en el té verde, el cacao, el cinc, el cobre, el azufre, el selenio y el manganeso, y son muy convenientes para tener una piel suave y lozana.

La hesperidina es otro antioxidante vital por su acción diurética y para controlar la hipertensión: está presente en las frutas cítricas; mientras que los isotiocianatos, bloqueadores de enzimas, se encuentran en las coles, brócoli, calabaza, mostaza, nabos y berros.

Las isoflavonas, aliadas en la lucha contra enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y cánceres dependientes de hormonas como el de mama, se encuentran en la soya. En menor cantidad también están en el té verde, las arvejas, las lentejas, los garbanzos y los cacahuetes.

Los antioxidantes, además de su función de regeneración celular, limpian las arterias, proporcionan agudeza visual y protegen a las células de agresiones externas como los pesticidas, la contaminación y el tabaco. Por ello, la dieta debe incluir alimentos como cebolla roja, manzanas, maíz, espinacas, calabaza, alfalfa germinada, pimientos, aguacate, nueces, aceites vegetales, germen de trigo y cereales.

En fin, podría hablarse de una lista interminable. Sin embargo, lo que hay que tener en cuenta siempre es que si bien la naturaleza no ofrece una fuente de vida eterna, sí entrega todo lo necesario para obtener en ella una vida saludable, cuyo rumbo puede cambiar con hábitos tan comunes como el tabaquismo, el consumo de dietas altas en grasas, la sobreexposición a las radiaciones solares y la contaminación ambiental, todos ellos causantes de la producción de radicales libres.

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