Ana Álvarez: la magia de la batuta

Dirigir una coral fue su sueño desde los 10 años. Ahora se presentará en el Carnegie Hall de Nueva York al frente de un coro juvenil.

Dice una palabra y se estremece: “magia”. La directora coral Ana Álvarez la pronuncia y permanece unos segundos en silencio porque el efecto es tan fuerte que debe detenerse para recordar la sensación que le genera y así poder explicarla a su interlocutor.Di

Entonces la describe: ella, sola, con una batuta, se para frente a un grupo de 80 personas. Mueve la varita que tiene en la mano, y que es lo más cercano que existe en el mundo al instrumento de todos los magos. Con ella la orquesta eleva la voz. Ese sentimiento pasa de inmediato del coro al público. En apenas un instante todos, gracias al aparentemente simple movimiento de una varita, están conectados.

“Eso es magia. Eso me cautiva. Que nada sea tangible, pero detrás hay ejercicios, técnicas, trabajo largo, y que sin embargo parezca tan etéreo que nadie puede entender cómo nace el sentimiento”. Es su ideal de sociedad: que a partir de una acción se pueda afectar a todos y que aun así exista el tiempo para ser sensible con cada integrante y entender a los individuos. “Dirigir es como trabajar por el bien común”.

Lo tiene claro esta joven caleña de 30 años, que ahora es directora del Woman Chorus de Toronto (Canadá) y adelanta un doctorado en Artes Musicales en la ciudad. Acaba de ser elegida como una de las ocho Conducting Fellow que formarán parte del simposio Transient Glory Conducting y que dirigirán ante un coro juvenil una pieza de un compositor actual en el célebre Carnegie Hall de Nueva York. Antes, estará al frente del coro Mendelssohn, uno de los conjuntos corales profesionales más importantes de Toronto.

Si algo la caracteriza es que su énfasis, antes que en la música, está en la gente. En tratarla bien, en entablar una relación personal y pedagógica con cada miembro del coro para que exprese el sonido que se quiere y la esencia de la obra.

Con una maestría en la Universidad de Victoria (Canadá) y un pregrado en dirección coral en la Javeriana de Bogotá, es claro que nunca dudó en estar frente a una orquesta. Y así es. Su mamá, una pianista, la condujo a leer música al mismo tiempo que aprendía las letras del abecedario, y a aprender a manejar el teclado y tomar clases vocales en su infancia. Pero a los diez años ella tomó la vocería de su vida para decir, después de escuchar una pieza de Rajmáninov que ella quería ser directora.

Algo insólito, lo confiesa. Pero lo deseó y estudió y se preparó tanto que lo logró precozmente. “Soy adicta al estudio y al aprendizaje y llegaré hasta donde la vida me dé”, explica. Con su magia, por supuesto.

Articulos Relacionados

LO MÁS RECIENTE

  • Detrás de la portada: septiembre y nuestro gran especial de yoga
  • Galería: ¿Quiere convertirse en un personaje de Pixar?
  • El regreso, el dolor y la melancolía representados en desnudos artísticos
  • ¿Ya vio ‘La mujer que bota fuego’, el nuevo video de Manuel Medrano?