Roger Mina, el phD de la comuna 6

Roger Mina creció en una de las comunas más violentas de Cali. Hoy adelanta un doctrado en la Universidad de Pensilvania y está convencido de que la educación es la única solución a la desigualdad.

“Aquí la muerte llega porque a alguien le gustaron tus zapatillas o tu gorra, o porque los miraste feo”, sostiene Roger Mina. Lo dice con conocimiento de causa, pues creció en Petecuy, parte de la comuna 6, una zona de Cali conformada por barrios de invasión y vivienda de interés social.

A uno de sus amigos lo mataron bandas criminales por quitarle su negocio de “gota a gota”. Varios han quedado enganchados al vicio desde temprano, algo que no es de sorprenderse cuando los traficantes han infiltrado los planteles educativos con sus drogas: “En mi época de estudiante, vos veías una fila para mecato y otra para “perico,” los envician de pelados, y así ya los tienen de clientes para siempre”, explica.

Para sus compañeros, la universidad era una posibilidad improbable, lejana, simplemente no estaba en su imaginario: “Ser policía suele ser la mayor aspiración para muchos”, dice. Es así como al final del colegio, algunos tienen ya trazado su futuro como agentes del orden, otros como vigilantes, mensajeros o sicarios: “también algunos acaban en la indigencia por cuenta de las drogas”, señala.

Roger siempre tuvo claro que iba a ser profesional. Siguiendo el ejemplo de su hermano, primer universitario en la familia, estudió para alcanzar un buen ICFES, pero lo hizo calladito, sin contarle a nadie sobre sus aspiraciones. Además de “ahorrarse problemas” si contaba que quería estudiar Ingeniería Mecánica en la Universidad del Valle, también evitaba “pasar por un ñoño”, según sus propias palabras. De cuerpo atlético, con 1.90 de estatura y voz grave, transmite serenidad y alegría. Podría ser un deportista profesional, un actor de televisión, un músico, nunca un ñoño.

Al graduarse de ingeniero, trabajó en varias empresas y buscó comprar una casa para sacar a su familia de Petecuy. Por ese entonces consiguió una Beca Martin Luther King para aprender inglés. Mientras estudiaba en el Colombo Americano de Cali, comenzó a acariciar la idea de irse a estudiar a los Estados Unidos.

Pero de momento sus problemas eran otros: ¿Cómo mantener a las bandas criminales alejadas de él, de su familia y de su recién adquirido carro?: “En Petecuy no hay parqueaderos, yo tenía que dejar mi Aveo frente a la casa, tirado en el andén. Me daba mucho miedo que me dañaran el carro, que le hicieran algo a mi familia. Es por eso que tuve que construir unas amistades artificiales para poder sobrevivir”.

En 2009 obtuvo la Beca de Colciencias para hacer un PhD en Estados Unidos. Aplicó a cinco universidades y fue aceptado en todas. Después de meditarlo, decidió sacar su título en Gerencia y Políticas Públicas para Minas y Energía en Pennsylvania State University, en la que se ha destacado como un gran estudiante logrando completar una maestría en Asuntos Internacionales, mientras hace el doctorado.

Está convencido de que la educación es la salida para la desigualdad. Y espera regresar al país para aportar sus conocimientos al desarrollo social. Roger sabe que es único. O como dice él, muy modestamente: “Yo me salvé”, y suena como si fuese una cosa del destino.

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