Una casa de subastas de arte para todo el mundo

Cruz de oro de 22 quilates, proveniente de un galeón, 1816
Silla art déco, madera tallada, Michel Thonet
Dibujos, Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos (1638-1711)
Hombre de perfil, serigrafía, Gregorio Cuartas
Virgen del Signo, madera al temple, Escuela de Nougorod, siglo XIX
Hombre desnudo frontal, técnica mixta, Luis Caballero

Gregorio Toulemonde y Leticia Fernández de Mesa abrieron las puertas de una de las primeras casas de subastas en Colombia, donde se pueden encontrar desde obras de arte hasta muebles y joyas de todo tipo. Con llamativos precios, esta es una subasta para todos los gustos y bolsillos.

Cuando uno entra en el espacio de Lefebre & Mesa es difícil escoger hacia dónde mirar. Un enorme cuadro de Delcy Morelos reposa en una esquina; escultóricos candelabros de bronce Napoléon III descansan sobre el piso y, desde otro ángulo, un Miró lo observa, una escultura de Ómar Rayo lo saluda y banquetas art déco, de Michael Thonet, generan curiosidad.

Es casi imposible imaginar que hace escasamente cuatro meses, el espacio se encontraba vacío y los únicos que estaban presentes eran Gregorio Toulemonde y Leticia Fernández de Mesa con la firme idea de iniciar su casa de subastas.

“Las oportunidades hay que tomarlas en la vida”, afirma Toulemonde, quien hace poco más de un año aún no conocía a la que es hoy en día su socia. “Toda mi vida había trabajado en el sector financiero, en la banca local e internacional, y en diciembre de 2015 decidí partir cobijas con el banco. Me tomé unas largas vacaciones y luego me puse a pensar ‘¿a qué me dedico?, ¿qué hago?’”.

Por su parte, Leticia Fernández, quien siempre se ha dedicado al mundo del arte –trabajó en Sotheby’s Nueva York, la galería Yvon Lambert y Distrito 4 en Madrid– estaba recién desempacada de España. “Llegué a Bogotá mirando opciones, galerías, casas de subastas, y de repente me llama un amigo en común y me dijo que tenía que conocer a Gregorio, y hablar de las inquietudes con el arte”.

Un café y una charla después, el colombiano y la española echaron a rodar lo que hoy en día es una realidad. “Decidimos crear una casa de subastas con toda la tecnología y buenas prácticas de lo que se hace afuera internacionalmente, y al estilo europeo, es decir, con varios departamentos especializados en joyas, artes decorativas y muebles, pintura antigua y arte moderno y contemporáneo”, afirma Toulemonde. “Somos una plataforma de compraventa de arte cualificada, confidencial y transparente, donde los interesados pueden venir a valorar sus piezas sin ningún compromiso”.

Más que llegar a competir en un mercado, Lefebre & Mesa quiere abrir un mercado.“El concepto de las subastas todavía no hace parte de la cultura colombiana, esto es tan incipiente que cuando uno habla de este término la mayoría de la gente piensa en subastas de ganado, de lotes o de beneficencia. En Europa, por ejemplo, cuando tú vas a Alemania, en cualquier pueblito hay una casa de subasta que mueve las cosas, mueve mercado, hay gente que no tiene manera de vender, y este es un medio para hacerlo”, explica el financiero.

“Esto es un negocio nuevo, somos conscientes de que se trata de un reto absolutamente brutal, pero fascinante a la vez. Creemos mucho en el proyecto porque sabemos que es un modelo que funciona”, asegura Leticia, quien desde ya alista la primera subasta para el 19 de octubre con 159 lotes, un número grande según los cánones de lo que se ha visto en el país.

LA SUBASTA
Las piezas provienen en 99 % de Colombia, y todo lo han conseguido gracias a puro voz a voz, gente conocida que le ha gustado el proyecto y que, a su vez, les ha contado a sus amigos. La labor ha sido ardua y ha requerido mucho esfuerzo y tiempo, pero los hallazgos han sido alucinantes.

Entre los lotes más curiosos está una cruz de oro de 22 quilates con fleur de lis en los remates, proveniente de un galeón, que fue hallada en una playa de la Florida. También se encuentra un set de collar y aretes de oro amarillo con diamantes y esmeraldas que parece sacado de la colección privada de Liz Taylor, y un reloj Diamond Heart de Chopard con brillantes engastados en oro blanco de 18k.

Una de las hermosas rarezas encontradas es la novela de Albert Millican, Travels and Adventures of an Orchid Hunter, de 1891, que narra la historia de un aventurero inglés que viaja por Colombia coleccionando y estudiando las orquídeas del norte de los Andes. Contiene delicadas ilustraciones de Gustave Guggenheim de las fotografías del autor que registraba todo lo que veía en su camino.

Los amantes del mobiliario se podrán deleitar con el lote banqueta art déco, de Michael Thonet, quien fue un constructor alemán pionero en el diseño de muebles y creador de las técnicas del curvado de madera que realizaba con vapor. Otra “joya de la corona” es la pareja de apliques en vidrio satinado de Lalique, que parecen unas hojas congeladas en el tiempo y hacen parte de la serie de Versalles. El apellido del maestro vidriero y joyero francés ha quedado siempre asociado con la creatividad y la fastuosidad en el diseño.

En cuanto al arte hay muchas sorpresas, desde una curiosa obra de Delcy Morelos en su época pictórica muy oscura; y una acuarela de Enrique Grau de 1956, que se sitúa dentro del giro artístico que va de lo figurativo a lo abstracto visto en su trayectoria. “Este es, sin duda, uno de los caramelitos que tenemos”, bromea Leticia al admirar la pieza que seguramente será una de las más apetecidas.

También hay obras muy especiales como una escultura de Feliza Bursztyn, firmada por la artista y con dedicatoria, así como piezas de Luis Caballero y Gregorio Cuartas. “Vamos a sacar piezas atractivas para el público y únicas. Por ejemplo, la obra gráfica de Joan Miró, L’aveugle parmi les oiseaux, de 1979, que va a ser portada del catálogo. Es una pieza excepcional, edición de 50, el clásico ejemplo de qué es mejor: ¿un óleo malo o una edición grafica buena? Esto es de coleccionista, directamente intervenida por Miró y firmada”.

No cabe duda de que uno de los atractivos que ofrece esta nueva plataforma son los precios, en donde uno puede encontrar desde una edición de la Divina comedia de 1931 con portada de bronce en 320.000 pesos hasta una escultura única de Ómar Rayo, cuyo precio de salida es de 30 millones.

Esto es posible porque ellos hacen la venta directa. “Buscamos salir siempre con un precio justo, buscamos ese pique entre comprador y vendedor, y aunque las piezas salgan a precios llamativos, han sido seleccionadas y estudiadas, tenemos consultores en distintas áreas, todas tienen un valor histórico, artístico, comercial”.

VER PARA ANTOJARSE
A partir del 26 de septiembre y durante tres semanas antes de la subasta, el público podrá visitar la exhibición de todas las piezas y acercarse para mostrar su interés y, eventualmente, participar en la compra de lotes. Los interesados también podrán ver el catálogo online disponible en su página www.lefebreymesa.com. “Queremos que esto se vuelva un evento cultural en Bogotá, que la gente puede venir a ver cosas antiguas, modernas, cuadros, todo en un mismo lugar”, manifiesta Toulemonde.

Desde ya trabajan recogiendo piezas para su segunda subasta que se efectuará en el primer trimestre del 2017. “La idea que tenemos es realizar tres a cuatro al año”. Con el tipo de “tesoros” que encuentran, es fácil augurarle un buen viento a esta nueva iniciativa en el país.

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