La Mona Lisa, ¿Travesti?

Nada menos que Umberto Eco, uno de los pensadores contemporáneos más importantes, creó un escándalo mundial al afirmar que La Gioconda o Mona Lisa, de Leonardo Da Vinci, es en realidad un travesti. Es el abreboca de su libro Historia de la belleza. Polémica.

Publicado originalmente en Revista Diners No. 410, mayo de 2004.

Enigmático, espiritual, misterioso, el retrato de la Mona Lisa volvió a desatar otro escándalo mundial cuando el intelectual y escritor italiano Umberto Eco dijo que podía ser el de un travesti. El Museo del Louvre de París vive ahora una efervescencia inusitada con miles de turistas procedentes de todo el mundo que se agolpan para contemplar con con fruición el cuadro de Leonardo da Vinci, la pintura más famosa de la humanidad, y para dilucidar si se trata de un hombre o una mujer.

¿Es un hombre vestido de mujer? ¿O es una mujer, Lisa, la joven esposa del comerciante florentino Francesco del Giocondo, o acaso otra? Las dudas y los alegatos cunden en la sala del Louvre y en las tertulias de toda Europa, pero nadie saca nada en claro. Y fue que Umberto Eco tiró la piedra y escondió la mano. El conocido autor de El nombre de la rosa, quien es uno de los mayores expertos en la Edad Media y el arte del Renacimiento, y que soltó a quemarropa en Alemania la tesis del travestismo de Mona Lisa, se ha negado a hablar más sobre el tema.

Eco le puso sal a la presentación de la versión alemana de su libro Historia de la belleza, que ya había salido en Italia con el título Bellezza, Storia di un´idea dell´Occidente, y que muestra con obras de arte la evolución de la belleza y la fealdad a lo largo de la historia. Algunos críticos italianos, alemanes y franceses afirman que se trata de un “efecto publicitario” para vender mejor la nueva obra de Eco, pero muchos de sus colegas en toda Europa defienden la tesis de travestismo de la Mona Lisa.

Los historiadores italianos de arte Ruggiero Romano y Claudio Albertani aseguran que “lo único que ha hecho Eco es darle vigor a una tesis que en las últimas décadas viene ganando más y más solidez entre los expertos, y es que la Mona Lisa en realidad tiene fuertes rasgos masculinos y de alguna manera es un hombre vestido de mujer”.

Según Romano y Albertani, Leonardo comenzó el cuadro con una modelo femenina, “pero poco a poco, con miles y miles de retoques a lo largo de varios años, le fue dando características masculinas hasta lograr esa extraña belleza andrógina que caracteriza a La Gioconda”.

Polémica de siglos
La fama de la Mona Lisa se debe a su belleza misteriosa, a su enigmática sonrisa y sobre todo a que la polémica alrededor del cuadro no ha cesado en sus 502 años de historia. Hasta hoy, los historiadores y críticos de arte han contabilizado por lo menos ocho teorías distintas sobre la verdadera identidad de la modelo femenina, tres teorías sobre la naturaleza masculina o travesti del personaje, y más de 25 teorías sobre la magia de su sonrisa. El argumento más extendido es el de Giorgio Vasari, el primer biógrafo de Leonardo, que establece que Da Vinci hizo para Francesco del Giocondo un un retrato de su esposa, la madonna(señora) Lisa di Antonio María Gherardini, entre los años 1503 y 1506.

Vasari señala que la mujer sufría de bruxismo, alopecia, Parkinson y una parálisis del nervio facial, que puede ser el origen de su indescifrable sonrisa. Pero no existen pruebas efectivas para avalar muchos de estos hechos, lo cual ha dado origen a numerosas teorías respaldadas por documentos de la época recuperados por los historiadores durante el siglo XX.

Uno de estos documentos es la visita del cardenal Antonio de Bebáis el 10 de octubre de 1517 al castillo de Amboise, donde Leonardo vivía bajo la protección de Francisco I. Bebáis relata que Leonardo le mostró el retrato de “cierta dama florentina, hecho del natural a instancias del fallecido Magnifico Giuliano de Médicis“. Con base en este documento, muchos críticos aseguran que la dama no era Lisa, sino Constanza Avalos, la amante de Giuliano de Médicis”. La verdadera identidad de La Gioconda se complicó aun más en 2002, con la aparición de una nueva tesis según la cual la modelo fue una cortesana llamada Caterina Storza, a quien todos apodaban “La tigresa” por sus costumbres sexuales, y que había tenido una estrecha relación con el pintor.

Belleza andrógina
Las teorías sobre la naturaleza masculina, travesti o andrógina de la Mona Lisa vienen ganando seguidores en las últimas décadas, tanto en Italia como en Francia y en el resto del continente europeo. Todas estas teorías parten del presunto homosexualismo de Leonardo, al parecer demostrado por múltiples documentos de la época, y en su búsqueda renacentista de la belleza. Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, creyó probar el homosexualismo de Leonardo con base en un sueño infantil narrado por éste en algunos de sus manuscritos.

La primera teoría apunta a que el modelo de la Mona Lisa fue un alumno del pintor Leonardo mismo; la segunda, a que fue “un autorretrato femenino” del propio Leonardo; y la tercera, la que cuenta con más apoyo, es que el retrato partió de una modelo femenina y que con miles de pinceladas fue adquiriendo matices masculinos. Los historiadores del arte sostienen que Leonardo invirtió diez mil horas de trabajo en La Gioconda, que tuvo el cuadro toda su vida consigo y que jamás dejó de trabajar en él.

Aquí entran en juego las ideas de Leonardo y su revolucionaria técnica pictórica llamada Sfumato, que caracteriza todas sus obras. Además de ingeniero, arquitecto y artista, Leonardo realizó investigaciones; en las áreas de la anatomía y la óptica, y fue pionero en pintar el aire. Consideraba que la distancia y el espacio se llenaban con aire y éste hacía que los objetos lejanos perdiesen nitidez y se viesen azulados, así que psaba horas, días, meses y años dando pinceladas transparentes a sus lienzos para crear esa atmósfera. Con los años, la fisonomía de la modelo fue cambiando, se fueron incorporando rasgos masculinos, bien de los alumnos de Leonardo o del propio autor, hasta completar el rostro andrógino que conocemos. Los críticos e historiadores de arte consultados por la Revista Diners en Europa están convencidos de que Umberto Eco respaldó esta teoría con la suya sobre el travestismo de la Mona Lisa.

Más argumentos refuerzan esta tesis. Hace poco, dos ingenieros informáticos estadounidenses sometieron a análisis de computadora La Gioconda y el autorretrato de Leonardo y concluyeron que eran una misma persona. Los rasgos milimétricos del análisis óptico no dejaron lugar a dudas sobre esta semejanza. A ellos se suma que Da Vinci se opuso siempre al concepto de bellezas “ideal” y defendió la imitación de la anturaleza con total fidelidad, sin tratar de mejorarla. De hecho, su obra da cuenta de la fealdad y lo grotesco, como lo demuestran sus dibujos de persoajes cómicos y deformes, considerados las primeras caricaturas de la historia del arte.

“Todo indica que Leonardo buscó y logró en La Mona Lisa el retrato total, la doble condición femenina y masculina del ser humano unida en una misma figura, la belleza y la fealdad integradas con toda su alegoría y su misterio, la suma de la rara belleza de nuestra especie”.

El último misterio desvelado de la Mona Lisa es que su enigmática sonrisa desaparece cuando se la mira directamente, en razón a la manera en que el ojo humano procesa la información visual la profesora Margaret Livingstone, de la Universidad de Harvard, realizó análisis ópticos sobre el cuadro y descubrió que Leonardo aplicó todos sus conocimientos científicos de óptica en La Gioconda. Según la científica. el ojo humano tiene dos tipos de visión, la fotópica o fóvea y la escotópica o periférica.

La primera (fóvea o directa es excelente para percibir detalles pero no para las sombras, y por eso “la cualidad elusiva de la sonrisa de la Mona Lisa se debe a que está formada casi en su totalidad con frecuencias espaciales bajas, de manera que se ve mejor con la visión periférica, y esa famosa sonrisa solo puede percibirse sis e mira a los ojos de La Mona Lisa o a otra parte de su cara”, reveló Margaret Livingstone. Para ella, Leonardo u otros grandes maestros de la pintura “descubrieron verdades fundamentales que los científicos apenas estampos empezando a dilucidar”.

Por esa sonrisa mágica y enigmática y por las dudas que persisten sobre si es hombre, mujero o andrógino, la Mona Lisa de Leonardo tiene rodas las garantías para perpetuarse como el cuadro más famoso y polémico de la historia.

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