¿Qué es el arte político? Tres artistas hablan sobre su obra

Los artistas Pablo Mora, Jorge Aristizábal y Manuel Barón, hablan de la relación de la política en sus obras.

Uno de los trabajos más representativos en Colombia, que combina arte y política es el que Débora Arango hizo en 1986, donde muestra lo que para ella fue la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla. Lo ridiculiza a él y a su cúpula militar representándolos como sapos adinerados que custodian su riqueza, y añade en la pintura otra serie de elementos que intensifican su crítica.

Como Arango, otros artistas se dedican a describir la política a partir de visiones propias, que lejos de buscar un consenso, le apuntan a sumarse a la pluralidad de voces a la hora de opinar sobre los hechos políticos del país.

Cuando Luis Gaitán tomó la fotografía que tal vez representa de mejor forma el liberalismo de mediados del siglo XX, aquella en la que Jorge Eliécer Gaitán aparece levantando el brazo, cerrando el puño y vociferando arengas, seguramente no predijo la cantidad de versiones que se harían sobre ella -como la que hay en el billete de mil pesos-.

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El Bocinazo. Manuel Barón.

Manuel Barón, un artista boyacense que ha recorrido y expuesto su trabajo en diferentes galerías de todo el país, como Valenzuela- Klenner y Desborde Galería, de Bogotá; y Casa Cuadrada, de Cartagena, realizó en 2012 una versión de la imagen de Gaitán, que denominó: “El Bocinazo”.

Se inicia con la figura de Gaitán con el puño arriba y le siguen tres representaciones en las que el político liberal hace el movimiento para lanzar un tejo. Barón convirtió una de las imágenes más simbólicas de la política del Partido Liberal, en la celebración por explotar una mecha. “Quería hacer una crítica con humor, satirizar al personaje al mismo tiempo que le rindo un homenaje. Los políticos de ahora, por dar una falsa imagen, tienden a olvidar de dónde vienen”, cuenta Barón.

Otra muestra artística similar se llevó a cabo en la edición de ArtBo 2015. El pintor antioqueño Jorge Julián Aristizabal -declarado artista Fuera de Concurso en el VII Salón Arturo Rabinovich, del Museo de Arte Moderno de Medellín en 1987-, exhibió dos pinturas que tocan temas sensibles en el acontecer político colombiano: el proceso 8000 y los “falsos positivos”.

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Proceso 8000. Jorge Julián Aristizábal.

Cada trabajo tomó 5 meses de elaboración: “Quería ilustrar los escándalos de mi generación. Me fui 12 años de Colombia, y tras mi regreso -hace 5 años- vi que nadie estaba interesado en hablar de eso, como si todo hubiera caído en un letargo”, dice el pintor, y agrega que “son obras aparentemente muy formales, con escudos, firmas y caligrafías específicas para decir que el papel lo aguanta todo, escándalos, corrupción, todo. Y no pasa nada”.

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Falsos positivos. Jorge Julián Aristizábal.

Aristizábal también realizó la Serie Uribito, en la que muestra el ocaso de Andrés Felipe Arias, quien estuvo cerca de ser el candidato presidencial del Partido Conservador para las elecciones de 2010, pero fue condenado a prisión por la inadecuada gestión de los dineros que ofrecía el programa Agro Ingreso Seguro cuando él era el Ministro de Agricultura.

Otro de los artistas que recientemente ha combinado arte y política es Pablo Mora, finalista del Oppenheimer Funds Emerging Voices Award 2015, en Nueva York, por su trabajo “22 de octubre”.

Mora es abogado y su obra, dice él, critica el aparente Alzheimer que padece la justicia en Colombia. Para demostrarlo recopiló cientos de hojas de procesos judiciales que habían sido abandonadas y las “entierró”, es decir, les puso tierra encima y las dejó expuestas al aire, la lluvia y el sol en un terreno familiar durante un año. Luego realizó un proceso de “exhumación” de los documentos y los apiló. “Vivimos en un país donde la política no nos da vergüenza, la política llena de corrupción y de negligencia, y eso se ve en los expedientes “engavetados”, que se olvidan, estos cargan con el dolor y la angustia de quien espera una decisión judicial, pueden decidir sobre la vida o libertad de alguien, pero parece que no importan”, cuenta Mora.

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Pablo Mora

Este abogado acepta que el arte no va a cambiar la política, que su trabajo y el de tantos otros, como caricaturistas, pintores, etc., contribuyen a la descripción de la realidad. “Se está viviendo un momento interesante, más pluralista, cuestiones políticas, sociales, de clase. El arte hace la labor de denuncia, pero ningún artista va a cambiar la política, ningún artista va a cambiar nada”, señala Mora.

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