Álex Mor, Hans-Michael Herzog y Carlos Urroz hablan de arte

Revista Diners entrevistó a tres galeristas que participarán este año en ArtBO.

Alex Mor
Galerista colombo francés, de Mor Charpentier

En algún momento, más bien reciente, en los últimos dos o tres años, se llegó a hablar de un ‘boom del arte colombiano’, ¿qué piensa de esa afirmación?
Pienso que sería un poco pretencioso hablar de un ‘boom del arte colombiano’ en Europa. Ha habido un boom del arte latinoamericano, que es muy claro. Las instituciones, los coleccionistas están muy pendientes de lo que está pasando. Los coleccionistas se están volviendo más curiosos, van a América latina, hacen Studio Visits. Con respecto al arte colombiano, me parece que es un proceso muy incipiente, sí hay más interés y Colombia aparece en el mapa en varios sentidos.

Por ejemplo, en el libro de Phaidon: Art Cities of the future (Nuevas capitales del arte) está Bogotá, junto a Sao Paulo, Istambul, Johannesburgo, Vancouver, Singapur, San Juan, Laos, Seúl, Delhi y Beirut. Es decir, sí hay un interés, pero está empezando. Estos procesos son de máximo finales del 2013. Antes no existíamos en el mapa. No quiero decir que hay un boom, porque eso apenas se está empezando y consolidando.

La gente quiere ir a la Feria de Arte y es claramente porque María Paz Gaviria la ha internacionalizado, la ha impulsado, la ha vuelto más competente, más coherente, más ambiciosa. Los artistas también suenan más por episodios muy concretos, como el hecho de que Juan Gaitán haya curado la bienal de Berlín y haya invitado a participar ahí a artistas colombianos de diferentes generaciones: Beatriz González, Carolina Caicedo, Alberto Baraya.

Ha habido un cambio en la visión. El primer solo show que hizo Óscar Muñoz en Francia fue aquí en nuestra galería y hoy está en el Jeu de Paume, pero son casos aislados y que hay que tomar con mucho cuidado y con pocas pretensiones.

Hay que decir también que a la gente ya no le da miedo comprar un artista colombiano. Aquí hemos presentado a Milena Bonilla, vamos a presentar a Carlos Motta, María José Arjona, Carolina Caicedo, Nicolás París. Sí hay un interés, pero hay que ser prudentes.

La revolución se está construyendo. A la gente no le da miedo presentar artistas colombianos en exposiciones.

Eso hace dos años no existía. Cuando nosotros nos lanzamos en octubre de 2010 a presentar a Óscar Muñoz, decían: “¿Artistas colombianos? ¿Dónde es eso? ¿Qué es eso?”. Eso ya no pasa.

El Pompidou ya tiene en sus objetivos de compra a artistas colombianos. Óscar Muñoz va a ser el primero en entrar. El Quai Branly hizo el Nocturnos de la Colombie. Sí hay cosas, pero vamos despacito. Arco Madrid 2015 es una señal de que algo está pasando. Nosotros somos parte del consejo de selección de Arco.

Lo que sucede es que están pasando una cantidad de cosas y como antes no pasaba nada, se puede pensar que es una revolución, pero eso es simplemente un proceso normal que se ha dado en otras escenas artísticas. Lo que yo diría es que ahora es cuando más hay que trabajar.

Entonces hablemos más de presencia que de boom… ¿En qué países de Europa hay mayor presencia del arte colombiano?
España, Francia, Inglaterra. Está el efecto Óscar Murillo vive en Londres y eso ha traído publicidad para bien o para mal. Él está comprometido con su país y su escena artística.
Óscar Muñoz tuvo un show muy importante en Iniva (Institute of International Visual Arts) hace unos años. En la Tate está Catherine Petiga, que conoce la escena colombiana y está haciendo un libro sobre Colombia. Bueno, hay interés. Londres es más discreto, pero de más fuerza.

En medio de esta proyección, ¿cuál es el mayor inconviente que ha visto?
Lo que se viene es lo realmente duro, porque lo difícil no es subir sino mantenerse. El gran inconveniente es que en Colombia no hay instituciones; solo el Banco de la República y los dos museos de Medellín. Aparte de eso no hay nada: NC-Arte y Flora, que son espacios independientes y ahora la Fundación Misol, la de Solita Mishaan. Son instituciones privadas que están tomando el rol de las instituciones públicas. Eso yo creo que va a ser y es la principal traba para que la escena colombiana se pueda establecer a nivel internacional.
El panorama institucional en Colombia es demasiado pobre (no en términos financieros) entonces no hay efecto de espejo: no hay un museo que invite al otro, no hay una transferencia de exposiciones y esa es la gran fuerza de México, que son instituciones que tienen nivel internacional, que tienen proyectos curatoriales internacionales y que les permiten la comunicación con otras instituciones.
Eso no tiene una solución inmediata, pero esa falencia hace que sea difícil que Colombia entre a un nivel internacional.

¿Y desde el punto de vista del galerista, aquí adentro, cómo han fluido las cosas con los artistas colombianos?
Entramos desde el primer año a todas las grandes ferias y esa dualidad Colombia – Francia fue lo que nos ayudó. Porque somos únicos, tenemos un posicionamiento único, una lista de artistas diferente de lo que se presenta.

He visto que en todos los Frieze y en todos los Basel están muy pendientes de los coleccionistas colombianos. Hay unos diez que son de top level y después hay otro grupo que se está formando y eso es absolutamente valioso. Los coleccionistas colombianos son muy curiosos, no les da miedo comprar artistas de otros países.
Casas Riegner presentó el año pasado a Mateo López en Basel y este año a Beatriz González y a Johanna Calle. Sí hay interés, pero no es que todos estemos sold out cuando presentemos a colombianos.
Tampoco hay que llegar a la exageración de decir que los coleccionistas y las instituciones europeas están locas por los artistas colombianos. Hay interés, sí.

Creo que habría que reconocer que fue Alcuadrado quien abrió todo este camino. Ellos fueron, literalmente, con un machete abriendo camino, porque cuando empezaron a entrar a las ferias internacionales, Colombia no existía. Y ellos fueron los que nos abrieron el camino a todos. A nosotros ya nos queda más fácil.

Hans-Michael Herzog

Curador y Director artístico de Daros Latinoamérica

¿Cómo se percibe el arte colombiano en Europa?

Hay un flujo de coleccionistas, de curadores y de gente del mundo del arte que ahora viaja a Colombia: Bogotá, Medellín, Cali y Cartagena. Esto se debe a varios factores: el hecho de que ahora hay estas ferias, más o menos establecidas y mucho más conocidas que antes.

En algún momento, más bien reciente, en los últimos dos o tres años, se llegó a hablar de un ‘boom del arte colombiano’, ¿qué piensa de esa afirmación?

Yo no veo un “boom” del arte colombiano en Latinoamérica, tampoco en Estados Unidos o en Canadá, y el resto del mundo todavía no se entera demasiado. Claramente se interesa Europa, eso sí. Pero no hay que exagerar tampoco.

En 2015 Colombia es el país invitado de honor a Arco, ¿qué significa esto?, ¿cómo debe leerse o interpretarse este evento?

Es muy bueno, aunque es casi demasiado tarde. Antes, Arco, como otras ferias invitó a un país, casi siempre fue un país europeo, pero en una ocasión decidió hacerlo con toda Latinoamérica y ahora entendieron que los países latinoamericanos merecen una presencia cada uno. Colombia tiene suficiente para representarse bien. Y está creciendo el interés, sí, y eso es bueno y sano, y quizá mucho mejor que un boom, porque tuvimos varios booms y eso acabó de pronto, porque un boom nunca es una cosa buena.

¿Por qué Europa se está interesando más?

Latinoamérica siempre tuvo un poco de dificultades de enterarse de lo que estaba haciendo el vecino, también un poco de celos. Desinterés.

Todos están descubriendo la calidad, pero hasta que eso se convierta en actividad, eso precisa mucho tiempo.

La gente europea con el tiempo entendió que Colombia no consiste solamente en estas cosas atroces, que hay que aplicar más que estos viejos preceptos. Ahora hay divulgación de material publicado y se sabe que Colombia es naturaleza, es rico, es bello, lindo, que no hay mucho turismo. Eso llama la atención de la gente y hace que se trasladen fácilmente de un lugar a otro, saben que no hay que tener más miedo estando dentro de Colombia. Antes casi no existía.

¿Hay una generación de artistas concreta a la que se le esté prestando más atención o son varias?

Son varias generaciones. Se sabe, se oye de artistas como Echavarría, Rojas, Muñoz, que ya son viejitos, e igualmente se oye de los jóvenes, como un Miller Lagos, la pareja Chávez y otros más. Todos están visibles.

¿Hace cuánto aproximadamente que el arte colombiano resuena en Europa?

Hace unos cinco  años. Aunque la exposición de ‘Cantos cuentos colombianos’, en Zurich, en el 94 y 95, fue crucial, quizás menos a nivel local que a nivel internacional. Y, sobre todo, a nivel colombiano fue más. Lo que esa exposición tuvo como resultado fue un cambio en Colombia misma y eso me parece lo más importante, porque antes ya sabíamos que existía el gran pintor Botero, para una clientela mucho más especializada, pero internacional. Y existía también Doris Salcedo, que tenía una fama internacional. Los otros no, sólo tenían unas repercusiones nacionales.

Esa exposición fue crucial para la conciencia del arte colombiano en Colombia misma.

Y esta exposición casi acabó con la predominancia anterior de Botero y de Doris, como los únicos grandes y los únicos que merecían. Se creó un autoestima: que los colombianos pudieran verse y entenderse como artistas válidos.

¿Qué se dice internamente, digamos, en los círculos europeos sobre el arte colombiano?

Casi nunca se habla de arte colombiano. Se habla de arte colombiano cuando se ve arte colombiano, relacionado con una exposición. Son pocas las grandes exposiciones de colombianos en Europa. Se habla del artista, de la obra de arte y el contexto colombiano, cuando se habla.

Desde la colección Daros, se hizo una exposición en Bochum Museum (Alemania).Y reconocieron el valor de estas obras colombianas, por los mensajes y por la manera de estos mensajes, su punto de vista estético y respondieron bien y profundamente. Si la gente no ve nada, no puede tener idea.

¿En qué países europeos resuena el arte colombiano con más fuerza?

Alemania, España, Inglaterra y Francia.

La presencia de Colombia en Arco no hay que sobrevaluarla, pero tampoco hay que estimarlo de una manera no suficiente, porque es el tiempo de introducir a Colombia al público de Arco, que es un público internacional, latinoamericano, que sirve para la divulgación. Lo importante de estos foros es que la gente vaya, se conozca y crezcan vínculos y proyectos.

Y lo merece porque el mundo del arte colombiano está muy bien metido, hoy en día y hay una fuerza que se siente en este campo, con varias instituciones de diferentes niveles, que están trabajando muy bien.

Hay muchos continuadores y fuentes que están pensándolo bien y tienen ganas de crear cosas a nivel colombiano y a nivel internacional y eso se siente. Yo veo que la situación artística está marchando muy bien, también con una base de cantidad y de calidad muy buena, y nuevas fuerzas están ganando territorio.

Sí hay un interés, pero no un boom y hay que tomar este interés con prudencia. Y para subrayar eso de boom, yo considero mucho mejor no tener un boom, sino un crecimiento sólido y constante a base de una calidad que existe. El boom siempre es malo, porque lo que sube demasiado, va a caer demasiado.

Carlos Urroz

Director de Arco Madrid

En algún momento, más bien reciente, en los últimos dos o tres años, se llegó a hablar de un ‘boom del arte colombiano’, ¿qué piensa de esa afirmación?

Nunca he oído hablar de un boom, pero sí es cierto que en los últimos años hay una mayor visibilidad de los artistas colombianos en el exterior. Porque hay un mayor número de artistas trabajando y con exposiciones en lugares fuera de Colombia, un mayor acercamiento del sector del arte al país, a través de ArtBo y de eventos que hagan que se visite Colombia mucho más. Y eso ha hecho que los artistas colombianos tengan una mayor visibilidad en el extranjero, lo cual no significa que antes no estuvieran haciendo su trabajo y que no existiera toda una tradición de arte colombiano.

¿Hay una generación de artistas que sea más visible?

Hay una generación de artistas jóvenes muy bien formados, en materias muy distintas, pero que salen de temáticas políticas, que la generación anterior, que también tenía un lenguaje muy internacional, que están muy informados y que están teniendo visibilidad en otros países.

¿Desde cuándo el arte colombiano empezó a aparecer en el mapa, a hacerse un lugar?

Yo creo que quizá el punto de inflexión fue la intervención de Doris salcedo en la Tate, que fue un ejemplo importantísimo y eso le dio una gran repercusión a Doris y después a gente que había sido cercana a ella o incluso posterior. Fue en el 2004, creo, hace unos 10 años.

¿En qué países europeos resuena el arte colombiano con más fuerza?

España, Francia e  Inglaterra son los más importantes. En Alemania también hay algunos artistas que resuenan.

¿Cómo, en qué términos se refiere el público extranjero al arte colombiano?

Yo creo que el arte colombiano tiene dos características: la frescura de artistas jóvenes y la generación mayor que ha revelado toda la situación política y económica de un país tan peculiar como Colombia. Y ahora que se ve un cierto cambio de esa situación, que hace que sea un vestigio más de la historia y que sea interesante ver cómo los artistas han tratado esta situación y que es muy interesante para el resto del mundo.

¿Ese interés se ha visto reflejado en términos de compra?

Claro, hay muchos artistas colombianos que trabajan con galerías internacionales, hay muchos profesionales colombianos que trabajan en instituciones prestigiosas: Juan Gaitán, José Roca, Catalina Lozano, una diáspora de críticos y comisarios, María Inés Rodríguez…

Hablemos de Arco 2015 y la invitación a Colombia, como país invitado de honor…

Yo creo que era el momento indicado para que Colombia fuera país invitado en Arco. Hubo un seguimiento del panorama, fue casi un año para decidirlo.

Hace un tiempo no fue un país, sino una región: Latinoamérica…

Fue en el 97, esa fue la primera invitación a Latinoamércia como región invitada y fue por el vínculo que siempre ha tenido Arco con Latinoamérica.

¿Por qué el cambio?

Hemos tenido a México, a Brasil… Es que para que haya un país invitado tiene que haber todo un núcleo de galerías que puedan tener la capacidad de salir al exterior a una feria y eso Colombia lo tiene ahora.

¿O sea que la invitación depende del contexto de cada país?

Colombia ha crecido mucho en esos términos últimamente: por la feria ArtBo, por la calidad de sus artistas, por los coleccionistas y eso ha hecho que haya un mayor número de galerías.

¿Cómo cree que repercute este evento para Colombia?

ARCO es un punto central entre América Latina y Europa. Ha tenido un efecto significativo. Va a ser un punto de inflexión y va a crear un efecto multiplicador en el interés de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos en artistas colombianos.

La selección que Juan Andrés Gaitán, que es nuestro comisario, está haciendo, es de lo mejor de lo mejor de los artistas y las galerías que estarán en la feria. Y Jaime Cerón es quien está haciendo la selección de los proyectos que habrá en la ciudad durante la feria

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