“El gran cambio de la humanidad se producirá cuando las personas empiecen a seguir sus sueños”: Paulo Coelho

Diálogo en Caracas y Buenos Aires con el escritor más leído de Latinoamérica después de García Márquez, y uno de los fenómenos místicos de los últimos años

Revista Diners de febrero de 1998. Edición 335

Con este brasilero las premoniciones siempre funcionan, además de la magia y el encantamiento. Al despedirnos en Caracas, donde participó en la Feria del Libro con su último trabajo, El alquimista, y sus otras obras editadas por Planeta, Paulo Coelho nos dijo en un susurro: “Verás que nos veremos antes de lo que crees”. Y desapareció. Tres semanas después, en un restaurante francés en Buenos Aires, alguien dijo: “¿viste que nos veríamos muy pronto?” Coelho estaba muerto de la risa y durante media hora, acompañado de su agente Mónica Antunes y otra hermosa mujer, habló sobre encuentros y desencuentros, y las coincidencias mágicas que apasionan a sus lectores.

Entre Caracas y Buenos Aires conversamos sobre estos y otros temas.

¿Qué hacía antes de ser escritor?

Siempre soñé con ser escritor pero, como a veces pasa en la vida, tenía muchos miedos de seguir mis sueños… Pienso que el gran cambio de la humanidad se producirá a partir del momento en que las personas empiecen a seguir sus sueños.

Cuando le dije a mi madre que quería ser escritor, ella comentó: “Bien, pero primero tienes que estudiar para ser abogado y después puedes escribir un poquito en tus horas de ocio”. Y yo hice eso, porque tenía claro y creía que mi madre sabía mucho más de la vida. Ahora pienso que las personas saben lo que quieren, saben su historia personal, y hay que pagar el precio de cada historia. Tuve el valor de escribir mi primer libro en 1987, titulado El camino de Santiago, y dije: “Ahora pago el precio, tengo miedo, tengo miedo de no encontrar un editor, de no encontrar lectores, de escribir libros malos, pero mi sueño es este y voy a pagar el precio, y escribí El peregrino de Compostela, desde entonces empecé a vivir de la literatura.

¿Qué es para usted la palabra escrita?

La palabra escrita es Dios; una buena palabra sintetiza muchas cosas, por ejemplo “amor”… Se han escrito muchos libros sobre el tema del amor; sin embargo, con la palabra amor compartimos una idea que ya ha sentido el otro. La palabra es la condensación del pensamiento y del texto. La palabra “eternidad” contiene la eternidad. Cada palabra contiene en una idea cósmica, una idea gigantesca. Esa fue la manera con la cual el hombre puso en una pequeña cosa la comunicación con los demás.

¿Qué es para usted la espiritualidad?

Es una responsabilidad individual. Tenemos que desarrollar nuestra búsqueda espiritual sin transferir la responsabilidad a los demás: ni a los padres, ni a los gurús, ni a los maestros, porque al final es nuestra responsabilidad. Esta ahí, y cabe al hombre construir un puente entre lo visible y lo invisible.

¿Se siente un ser humano distinto de los demás?

Soy una persona totalmente común, que quizás ha tenido el valor de seguir sus sueños, pero lo hice porque me han dado ejemplos antes. Lo que quiero con mi trabajo, con mi literatura, es compartir mi visión del universo mas no enseñar nada, porque la sabiduría o la tienen todos o nadie la tiene, ella está en el alma del mundo y alrededor nuestro. Es solamente cuestión de abrirse al Espíritu Santo, a las revelaciones. Soy una persona que trabaja con intuición y disciplina, por el lado femenino, con el lado masculino desarrollo ese sentimiento de totalidad. En el camino de Santiago descubrí que la sabiduría está en el camino de las personas comunes.

¿Dónde está el secreto de su éxito para vender tantos libros?

Me sorprendí mucho con una encuesta que hicieron sobre los diez escritores más vendidos del mundo yo era uno de ellos. Pero esto es muy abstracto porque un escritor no es un cantante, no es un actor, entonces no posee una relación muy directa con el público aunque a mi me gustaría mucho tenerla. El secreto del éxito es muy difícil de explicar porque hay secretos, son cosas que pasan. Yo creo que comparto mis inquietudes, mis preguntas, no mis respuestas. Me he dado cuenta-por mi manera de ver la vida y en el largo plazo-de que los japoneses, los noruegos, los colombianos, tenemos algo en común, y que dentro de nosotros está la evolución espiritual que nos va a cambiar la vida.

¿Cómo es la cotidianidad de Paulo Coelho?

Me despierto muy tarde, a las doce del día, y ese es mi gran lujo (uno de los lujos que el dinero no puede comprar es dormir). Leo los periódicos y después camino. Tengo que caminar todos los días, porque si no lo hago siento como si no hubiera vivido ese día. Creo que caminar es cambiar un poco la energía de mi vida y abrir la posibilidad de contacto con otras personas. Luego leo mucho, trabajo en la soledad de la noche- la hora que más me gusta- voy al ordenador y empiezo a responder los “faxes” y a escribir y navegar por internet. Así llegan las cinco de la mañana.

¿Cuál es su teoría sobre el destino y la traición al destino?

Nosotros tenemos un destino, nuestra historia personal, nuestro sueño. Es algo que desde niños sabemos que está en nuestro corazón. Sin embargo, tenemos miedo, nos creemos incapaces o tenemos culpas y no aceptamos el destino. El destino es el camino que Dios nos ha dado, con los problemas y con las batallas necesarias. Si seguimos por ahí llegamos a nuestra historia personal. No obstante, tenemos la libertad de salirnos de nuestro destino y vivir una historia que no es la nuestra, tal vez la historia de nuestros padres, de nuestra sociedad, pero no la nuestra. Ojalá a partir de ahora empecemos a pagar el precio de nuestro sueño.

¿Qué consejo práctico les daría a las personas para saber si lo que ellos creen que es su destino es lo que mas les conviene o no?

El destino es siempre lo que más nos conviene, no es el mas fácil. El amor tampoco es fácil. Solo hay dos consejos. El primero, tener coraje, como decía Borges, no hay otra virtud que ser valiente, y creo mucho en eso. La otra cosa es no tener miedo de los errores, porque la única manera de crecer y vivir es permitiéndose errar. Hay un lenguaje de las señales que está ahí, y debemos escucharlo y aprenderlo con ese alfabeto. Sin embargo, la única manera de aprenderlo es por medio de los errores normales

¿Alguna vez ha sentido que su oficio es inútil, que hubiera debido dedicarse a otra cosa?

Muchas veces me sentí descorazonado. Por ejemplo, cuando El alquimista fue publicado, al principio no vendió nada, menos de novecientos ejemplares durante el primer año. Entonces dije: “No quiero, no voy a publicar más de estos libros”. Yo estaba ahí viviendo mi historia y creyendo que cuando uno quiere una cosa el universo conspira para ayudar. Me sentí mal, hubo muchas batallas, y sigue habiéndolas. Es la vida del buen combate, como digo en El peregrino de Compostela. Muchas veces sentí un poco de miedo, pero eso es normal. Lo que no es normal es estar paralizado por el miedo. Lucho por mi destino, lucho por aquello en que creo, por mis libros y mi literatura.

¿Cómo es el proceso de escritura, en qué momento siente que un tema es importante para un libro?

Más o menos cada dos años quedo embarazado y en ese momento- en mi relación de amor con la vida- me siento y escribo algo que se ha quedado en el aire y está listo para ser colocado en la computadora. No pienso, no hago nada, creo que el libro se escribe a sí mismo, mientras yo hago mi vida. Cuando no estoy escribiendo, el interrogante que más me perseguía se había quedado en el aire, y entonces vuelvo, y escribo sobre él.

¿Qué le diría a una persona joven muy confundida y que no sabe qué hacer con su vida?

En La quinta montaña esa lucha se plantea, y se trata de personas como yo, que vamos en contra de nuestro propio destino. Solo hay una manera de aclarar las cosas, y es perseverar. Creo muchísimo en eso. Hay que seguir y tener siempre un punto, y seguir y pasar por esas etapas, y poco a poco el universo se empieza a mostrar. Es un acto de amor, y como todo acto de amor tiene velos que van cayendo a medida que seguimos adelante.

Una regla práctica para que una persona se encuentre con ella misma y se identifique…

No creo en ningún manual. Mientras hablamos de la vida que es la fuerza salvaje, las reglas no existen. Debemos, más bien, mirarnos y decir “Voy por este camino o voy por el otro, la vida es inesperada, y qué bien que la vida sea inesperada”.

Si tuviera que escoger uno de sus libros, ¿cuál escogería?

No escogería, porque en cada uno de ellos puse mi amor. Son como hijos, no puedo elegir. Cada libro muestra una faceta de mí mismo. Claro que con el más pequeño, La quinta montana, tengo más cuidado, pero va a crecer como los otros y va a seguir su camino solo.

Un mensaje para los colombianos que lo leen…

En todos los viajes encuentro un colombiano, y siento entonces ese cariño y ese amor que profeso a Colombia.

Creo que en América Latina estamos en un momento de crisis; pero ¿qué es la crisis?, un momento de decisión. Qué bien que vivamos en un momento en que no podemos transferir la responsabilidad, tenemos que tomar la decisión, y eso lo estamos empezando a hacer; y en toda Latinoamérica contamos con el momento mágico de cambiar el destino de nuestros países, porque tenemos el poder de elegir nuestras vidas, y en el instante en que un hombre escoge su vida, elige la vida de su país, de su continente, y de su planeta.

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