Pasaporte al mundo: el legado de Héctor Mora

El principal referente del turismo en Colombia falleció hoy, 26 de julio, a los 77 años. Para rendirle homenaje retomamos dos textos que hablan sobre sus más profundas pasiones.

Los mochileros de hoy son famosos por sus publicaciones diarias en Instagram, que tienen más de 2.000 ‘me gusta’, en las que documentan sus viajes por el mundo, las aventuras que atraviesan con cada experiencia y los amigos que conservan en cada lugar. Pero un personaje pasó por allí primero, siempre con su sombrero, su voz particular y sus gafas gruesas: Héctor Mora, el precursor del periodismo de viajes en Colombia visitó con sus programas “Pasaporte al mundo” y “El mundo al vuelo” más de 107 países.

Coleccionista de hoteles

Revista Diners de noviembre de 1981. Edición Número 140.

Héctor Mora Pedraza colecciona llaves de hoteles, armas cortopunzantes, jarros cerveceros, sombreros típicos, cojines chinos, réplicas de objetos del Museo de Louvre, pasajes usados de avión, caracoles, estampillas y soldados en miniatura. Héctor ya le contagió este espíritu a toda su familia. Su esposa Cecilia reúne platos de porcelana y cerámica, su hijo Héctor de siete años, tapas de cerveza de todas partes del mundo y Andrés Felipe, de cuatro años, colecciona estampillas de dibujos animados.

El programa de Héctor Mora, “Pasaporte al Mundo”, ha llevado a millones de televidentes a todos los continentes, a pueblos exóticos, parajes inimaginados y paisajes recién nacidos. De todos esos viajes regresa Héctor, cargado de objetos para sus colecciones, entre ellos la infaltable llave del hotel.

“Algunas veces me ha tocado recurrir a los trucos más inverosímiles y a gran despliegue de ingenio para poder apropiarme de la llave del hotel de turno. Pero creo que las más difíciles de lograr fueron las llaves de los hoteles de Moscú, Taipei, Tahití, Tbilisi y Shangai. En el último viaje de ‘Pasaporte al Mundo’ conseguí 82 llaves”.

Por fortuna Héctor, su esposa Cecilia y sus dos hijos residen en una casa amplia, de varios niveles, cerca a los cerros de Bogotá. Así cada uno de ellos encuentra un lugar apropiado para su hobby.

El lugar perfecto de la navidad

Revista Diners de noviembre de 1991. Edición Número 260.

El sueño de viajero que tenía Héctor Mora desde hace muchos años era pasar la Navidad en Belén, pero cuando lo realizó quedó frustrado, porque precisamente allí, en el lugar donde nació Jesús, es donde menos se celebra su nacimiento, pues “Nadie es profeta en su tierra”.

Y como en Belén nunca hay Navidad, Héctor Mora solo encontró dos o tres ortodoxos que colocaron un arbolito solitario en la vitrina de su establecimiento, pero que de todas maneras no celebran Navidad el 24 de diciembre sino el 6 de enero. Por eso fue que este viajero infatigable de “El mundo al vuelo” decidió trasladar su sueño de Navidad al norte de Suecia, exactamente a un pueblo que se llama Umea, donde hay un precioso mercado de renos y cabañas y solamente se puede caminar sobre esquís especiales para no hundirse.

Laponia Sueca de Umea, Suecia

Precisamente hace poco, en uno de sus más recientes viajes, Héctor trajo de Siberia dos perros Laika. Los Laika son jaladores de trineos, de manera que si él logra realizar el sueño de viajar con su familia a pasar la Navidad en Umea, irá con todo y perros, y si no, dice en broma, le tocará sacarlos por la Circunvalar de Bogotá a jalar un carro de balineras.

Sus hijos están acostumbrados a oírlo hablar de los lugares más recónditos del mundo como si fuera de Villeta- donde celebraron la Navidad el año pasado con la abuela-. Héctor Jr. no se contenta con cualquier cosa, y le pidió este año pasar la temporada de vacaciones en Galena, Alaska, porque le ha escuchado decir que allá la nieve no tiene no tiene promontorios sino que es un plano hermoso donde parece que la nieve se junta con el cielo. En cambio el pequeño Andrés prefiere viajar a Alemania, porque sabe que allá hay rebajas de juguetes.

Héctor sigue con su sueño de pasar la Navidad en Suecia para tomarse su vino caliente y degustar los mejores quesos y la mejor carne de reno y de ciervo del mundo. Sin embargo, parece que terminará con sus Laikas en la Avenida Circunvalar, pues está muy comprometido preparando sus programas de televisión para el año entrante.

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