Santander no es como lo pintan

Su verdadera historia es contada en su último libro.

Revista Diners de mayo de 1989. Edición 230

Para respondernos el porqué ella, una historiadora de conocida fidelidad bolivariana, en un país bolivariano por todos los costados, había resuelto escribir la biografía de Santander, Pilar Moreno de Ángel se levantó de su sofá y nos condujo a otra sala de la biblioteca-todo su apartamento, en el norte de Bogotá, es una espléndida biblioteca-. Allí nos puso frente a una realidad apabullante: mientras los libros que se han publicado sobre Bolívar llenan varias hileras de la estantería, los que hablan de Santander ocupan apenas una ínfima parte de un solo compartimiento.

El contraste no podía ser más esclarecedor. Entendimos que, entre sumarse al coro universal de escritores que han producido millares y millares de páginas sobre el héroe venezolano, o vindicar la orfandad estadista granadino, ella prefirió arriesgarse en esta última empresa. Ya antes de corroborarlo con sus propias palabras, nos leyó un párrafo en el que don Tomás Rueda Vargas confiesa, en 1936, que la biografía de Santander, que abarca treinta años de la historia de Colombia, ofrece muchas dificultades_ “Con todo lo atractiva que es, ninguno de los que hace años estábamos cortejando (…) nos hemos atrevido a sentarnos a escribirla”

Pilar Moreno de Ángel sí se atrevió, 45 años después de la observación de Rueda Vargas. Caligrafió la primera frase-escribe a mano, como en el siglo de Santander- en 1981, y la última en 1989. Mientras avanzaba en la redacción iba simultáneamente escuchando archivos, examinando el Diario de su personaje, solicitando documentos a España o Alemania, consultando, en fin, en cuanta fuente nacional o extranjera pudiera hallar datos verídicos acerca del Hombre de las Leyes. El resultado son unas ochocientas páginas que abarcan todo el ciclo vital del hijo de Villa del Rosario. El libro se llama, sencillamente, Santander.

Una semana antes que la obra saliera al mercado en la Segunda Feria Internacional del Libro, los periodistas de Diners, acompañados por Germán Riaño Cano, uno de los escasísimos santanderistas de Colombia, visitamos a la autora para indagar cómo, en un ámbito colmado de textos y retratos de Bolívar, se había tratado a Santander. De lo que ella nos dijo, en un tono reposado de historiador imparcial libre de apasionamientos, se deduce que el general Francisco de Paula Santander es el granadino más grande de nuestra historia, pero al mismo tiempo el más vituperado y calumniado. Inferimos también que el país está en deuda con él, y salimos con una especulación sonando en la cabeza: ¿Qué hubiera sido de esta nación sin Santander?

La historiadora Pilar Moreno de Ángel, nacida en Medellín, fue directora de la Biblioteca Nacional y dirige el Archivo Nacional de Colombia desde 1981. Es la única mujer miembro de la Academia Colombiana de Historia. Piublicó, antes de Santander, otros cinco libros (Alberto Urdaneta, Correspondencia y documentos del general José María Córdova-biografía-, Anselmo Pineda y Santander y su iconografía)

Diners tuvo el privilegio de entrevistar a la historiadora sobre los detalles inéditos de la vida de Santander.

¿Por qué decidió escribir la biografía del general Santander?

Pilar Moreno de Angel: “Santander ha sido un prócer muy de malas en muchos sentidos, y muy desconocido. Entonces el reto era enorme, entre otras cosas, por la multitud de documentos que existen sobre él. Santander coleccionó con inmenso cuidado su archivo, pero desafortunadamente parte de este fue a dar a Venezuela y está hoy en la Casa de Bolívar; ni siquiera se llama ‘Archivo Santander’ sino que está bajo papeles ‘comprados por el gobierno de Venezuela ‘, la misma familia dispersó muchos archivos”.

¿Por qué escogió a Santander y no a Bolívar?

Solo hay tres grandes trabajos sobre Santander, que son la compilación de las cartas de Santander y de las cartas dirigidas a Santander, por Roberto Cortázar; ahora está la magnífica colección de la Fundación Santander que ha hecho el Presidente de la República; el trabajo excelente de Horacio Rodríguez Plata: Santander en el exilio, y el de David Bushnell, El régimen de Santander en la Gran Colombia. Perola gran biografía de Santander estaba por hacerse. las obras mencionadas recogen fragmentos, no su vida completa”.

¿Por qué ha sido tan vilipendiado e ignorado Santander en Colombia?

Santander defendió un estado de derecho y cuando él enfrentó a Bolívar, lo hizo indudablemente con enorme valor civil. Hay unas frases de él que demuestran el enorme valor civil que tuvo. Cuando mucha gente dejó de creer en la democracia, él creía en ella como un sistema de gobierno que le convenía al país. Creía en la república. La tentación monárquica fue muy grande en los años 1826, 27 y 28. Eso no fue un cuento: los archivos ingleses y franceses están llenos de propuestas para hacer o un protectorado, que nosotros fuéramos un protectorado inglés, o para darle un trono, primero a Bolívar, y luego a un príncipe francés o inglés. Santander no creía en eso, él creía en el sistema de la república, en el sistema democrático.

“No hay nada más injusto que decir que Santander le escatimó dineros a Bolívar. Toda la campaña libertadora, hasta el Perú, se hizo con dinero de la Nueva Granada, porque Venezuela había quedado asolada después de una guerra tremenda. Santander fue un mago de las finanzas. En parte eso es lo que no le perdonan”.

¿Usted es más santanderista que bolivariana?

“No, en absoluto. Yo creo que Santander y Bolívar fueron un equipo y que se complementaron el uno al otro, y que la Independencia no habría podido hacerse si
no hubieran estado juntos”.

¿Quién es el culpable del rompimiento entre ellos?

“Los amigos de Bolívar”.

¿Bolívar no?

Bolívar también, pero los amigos lo influenciaron muchísimo. Mi biografía recoge, por otra parte, el enfrentamiento Bolívar Santander, la Convención de Ocaña, la conspiración del 25 de septiembre, el juicio a Santander (que me lo ayudó a hacer, y creo que es uno de los mejores capítulos de mi libro, mi esposo, el abogado penalista Jaime Angel Villegas, quien me aportó todas las bases jurídicas).

El juicio que se le siguió a Santander estuvo viciado de toda clase de nulidades. Inclusive a Santander no le permitieron ni defenderse ni nombrar un abogado defensor, que eso en derecho es el atropello más inicuo que se puede cometer. Luego mi libro recoge la prisión de Santander en Bocachica, que fue supremamente dura. Se aportan también unos datos nuevos sobre las Ibáiiez, los únicos que pude conseguir, como por ejemplo que Santander le ayudó económicamente a Nicolasa, y en 1820 le dio un negocio de sal a Nicolasa para que se financiara”.

¿Su libro avanza luego hasta el segundo gobierno de Santander?

Una de las partes que más me apasionó de mi libro, y que creo que quedaron mejor hechas, es la relativa al viaje del general Santander a Europa. Ningún colombiano ha sido mejor recibido en el extranjero que el general Santander. Él iba cada miércoles a la tertulia de Lafayette y se hizo muy amigo de los Bonaparte. Lo recibían los príncipes, el rey Luis Felipe. A mí me interesó muchísimo conocer cómo era la Europa que conoció Santander. Luego traigo a cuento la conspiración de Sardá, porque no comparto la actitud de Santander en esa conspiración. No me parece que ahí salga bien librado Santander y explico las razones.

Luego viene una cosa bien interesante que descubrí: que Santander se adelantó muchísimo a las ideas de su momento. En Casanare le escribió una carta a Páez en que habla, frente al Congreso de Angostura, de que está de acuerdo con que la Nueva Granada se una a la llamada Gran Colombia (que no se llamaba entonces así, ese es un nombre que lo pusimos hoy en día) . Ahí da unas normas muy claras de cómo se debe unir, de que la unión no debe ser impuesta.

Carlos Lemos Simonds, en un prólogo magnífico que hace a una iconografía de Santander, dice que ese documento serviría hoy en día para defender la libre autodeterminación de los pueblos en cualquier congreso internacional. Por otra parte Santander proclamó algo que no se lo habían entendido en Colombia, que la democracia era un gobierno y una oposición.

Finalmente trato la muerte de Santander, que conmovió a Bogotá. Él fue un hombre muy querido, se mezclaba con el común. Una persona alegre, muy distinta al prototipo del hombre hosco y antipático que nos han pintado. Fue, además un impulsor de la educación en Colombia, el fundador de la educación pública, y echó la semilla para la universidad. Era bibliófilo. Desafortunadamente su colección se dispersó cuando murió.

Pero es curioso que casi todos los testimonios que hay sobre Santander insisten en que no era un hombre simpático…

“Era simpatiquísimo. Cantaba galerones, tocaba guitarra, era mujeriego. ¿Por qué no fusilaron a Santander en la Plaza Mayor el 25 de septiembre? Por miedo a una reacción popular. Hay un informe del ministro inglés aquí que dice que las señoras de Bogotá estaban listas a interponerse entre el pelotón de fusilamiento y Santander. Entonces les dio muchísimo miedo de una revuelta, porque a defender a Santander no solamente salió Nicolasa Ibáñez, también su hermana, Josefita, el obispo de Bogotá y el clero; hay muchísimas cartas de particulares pidiéndole a Bolívar que no mataran a Santander.

¿Las acusaciones de tacaño que se le han hecho no se deben quizás a que era muy escrupuloso en el manejo del dinero?

Esa es la verdad, él era muy escrupuloso, entre otras cosas porque había sido un hombre muy pobre. Hay un relato muy simpático en el que se dice que Santander cuando estudiaba en Bogotá usaba alpargates. Y es que el país era entonces inmensamente pobre.

¿Es o no cierto que de no haber sido por la actitud resuelta y enérgica de Santander, la campaña libertadora de la Nueva Granada no se hubiera hecho en el momento en que se hizo?

Eso es absolutamente cierto. Cuando Bolívar nombra a Santander para la campaña del Casanare, la única provincia libre de la Nueva Granada, lo que allí había era partidas de guerrilleros, partidas de ladrones, una confusión total. Santander, que era un organizador, llega y, cogiendo dineros de las iglesias y de otros recursos, logra hacer un regimiento, la célebre división de vanguardia de mil hombres, completamente organizada, vestida y equipada. Con esa división Santander le manda noticias a Bolívar de que la Nueva Granada está lista para una invasión. Bolívar entonces, en la célebre aldea de Setenta, decide la invasión. Páez debía venir a invadir por Cúcuta, cosa que no hizo.

La división de retaguardia, que era esencialmente de tropas venezolanas, decide devolverse, y no continuar la campaña. Y entonces Santander, que ya va camino del Páramo ele Pisba, consulta a sus oficiales. Uno de éstos, Antonio Obando, dice: ‘Muy bien, que los venezolanos se devuelvan, nosotros vamos a continuar, atravesamos el páramo e invadimos la Nueva Granada’ . (Hay que tener en cuenta que ya Santander había repelido con sus tropas una invasión del coronel José María Barreiro que había invadido al Casanare). Entonces Santander se devuelve, y les dice a los venezolanos: “Nosotros vamos a seguir”, y los venezolanos, con Anzoátegui, muy orgullosos y muy dignamente dicen: “Si ustedes siguen nosotros seguimos”

El punto es que Bolívar había aceptado ya que se devolvían para no remontar el Páramo de Pisba, y que más bien esperaban a dar la vuelta por Cúcuta, y eso podía haber demorado meses y entonces no se habría dado la coyuntura de la invasión en ese momento.

Claro, no se habría dado. Ese fue el punto genial. Santander fue el organizador de la victoria. Y es que a él le han mezquindado hasta haber llegado paso a paso de alférez abanderado a general de división, en pocos años y con organización y método. Fue tan buen general que comandó la vanguardia. Además fue un gran agitador. Sus proclamas eran bien inteligentes, porque enre otras cosas Santander fue un escritor genial, pero Santander fue un escritor muy estructurado, y con un pensamiento filosófico, político y legal sólido.

En los últimos tiempos se presenta a Santander como un leguleyo, y como hay cierta animadversión en el país hacia los formulismos, eso ha prosperado. Algunos escritores dicen que parte de los males de la actual Colombia se deben al leguleyismo que dejó enraizado Santander.

Eso es muy injusto. Santander hacía cumplir las leyes. Muchas veces no estaba de acuerdo con esas leyes. Con la Constitución de 1821, que fue una magnífica Constitución, y que entre otras cosas se debe a neogranadinos, Santander no estuvo de acuerdo en varios puntos, pero él dijo en su discurso para posesionarse de la vicepresidencia: “Si en la Constitución está el mal, hay que cumplir la constitución”. Esto es el epílogo de mi libro: “se sostiene por quienes no conocen a fondo la vida y la obra del gran prócer, que todas las calamidades derivadas de la ineficiencia del Estado para atender con prontitud las solicitudes de los ciudadanos se debe J que Santander implantó un régimen de derecho enredado en artículos, incisos y parágrafos ( … )

Sin embargo, Santander lo que proyectó en su extraordinaria mente jurídica fue el establecimiento del imperio de la ley en frente del despotismo o del capricho del gobernante de turno. Gracias a su concepción y a la voluntad que tuvo sin vacilaciones, Colombia es un país de leyes donde no prosperan las dictaduras de cualquier matiz. Vale más ajustarnos al artículo de una ley que obedecer a la orden suprema del tirano. Por ello quienes hablan del santanderismo con desprecio, están equivocados’.

¿Cómo trata en el libro lo de la conspiración septembrina?

Santander no tuvo parte en esa conspiración. Él salvó a Bolívar en dos ocasiones: una en el teatro Maldonado y otra en Soacha.

Hay otra acusación que se le hace ahora: se dice que las señales de atraso de Colombia son culpa de Santander

No es así. La educación en lo que hoy es Colombia estaba en manos de la iglesia católica. Santander, con enormes dificultades, porque al clero eso no le gustó, sacó las escuelas, universidades y colegios de manos de la iglesia e hizo una educación no confesional. La semilla de la Universidad Nacional la sembró Santander. La Universidad del Cauca y de Antioquia fueron los colegios santanderinos que después se convirtieron en universidad. Él trató de establecer una universidad central que no fuera ni la de San Bartolomé ni lo del Rosario. Él logró sacar a la iglesia católica de la educación, aunque fue un hombre profundamente religioso . Pero tuvo serios enfrentamientos con la iglesia católica en las materias que él creía que se debían enseñar, como por ejemplo Bentham. Este era un país feudal”.

¿Sí tuvo el propósito de hacer una separación de la iglesia y el Estado?

“Sí, claro, pero uno se imagina, después de salir de la Colonia y de un país en el que Morillo volvió a implantar en Cartagena la Inquisición, lo que era dar ese paso.

Otra acusación contra Santander es la del famoso empréstito

¡Ah, el empréstito! Pero ese síes un problema muy complejo y tan largo que lo van a tener que leer en mi libro. En todo caso Santander jamás manejó los dineros del empréstito. Personalmente jamás los manejó.

¿Pero el empréstito era necesario en ese momento?

Era necesario, y fue aprobado por el Congreso. Lo que pasa es que se hicieron una serie de manejos, como dice Joaquín Posada Gutiérrez, de niños chiquitos. Además los estafaron los ingleses. Les vendieron unas armas viejas y unos barcos que no servían para nada. Se hicieron préstamos entre ellos, pero no con Santander, porque, por ejemplo, al general le ofreció el Elbers, el de la concesión del Río Magdalena unas acciones de la compañía, y Santander le dijo “como hombre de Estado yo no le puedo aceptar eso”. Era de una dignidad enorme.

Una empresa como la de liberar un país no se puede hacer sin un factor tan importante como el dinero

¡Claro!

A propósito, se ha acusado a Santander de haber sido un agente inglés

No, al contrario, era Bolívar el que quería que esto fuera un protectorado inglés. Santander invita a los norteamericanos, que es una acusación que le han hecho, como si fuera un crimen, pero resulta que los norteamericanos tenían un sistema democrático, mucho más democrático que el inglés. ¿Y qué vinieron a hacer los ingleses a Panamá? A decir que Colombia le pagara una plata a España para comprar su independencia ¿Por qué? Porque España tenía una deuda con Inglaterra, e Inglaterra quería que Francia le pagara.

Otra de las tantas acusaciones consiste en afirmar que Santander fue el culpable de la disolución de la Gran Colombia

No, el culpable fue José Antonio Páez, que no quiso venir acá a que lo juzgara un congreso, en gran parte compuesto por venezolanos, que le hicieron una acusación. Sobre esto hizo un trabajo muy valioso David Bushnell.

Y Bolívar respaldó a Páez, o sea que Bolívar respaldó la separación.

Sí, y además le regaló dos caballos traídos de Chile. Ustedes se imaginan lo que es traer dos caballos de Chile y ponerlos en Caracas. Y fuera de eso le entregó la espada con que lo habían ofrendado en Ayacucho. Y se abrazaron y todo tranquilo.

Hoy se dice que Santander era un protegido por los cachacos…

Al contrario, él fue muy agraviado por Santa Fe, pero muy agraviado. Santa Fe era una ciudad petrificada, una ciudad colonial. Era una aldea de costumbres férreas, dominada totalmente por la iglesia y por el virrey. Entonces le empezaron a llegar gentes de todo el país, como los ministros de Bolívar: José María del Castillo y Rada no era de aquí, era cartagenero: José Manuel Restrepo era antioqueño; Camilo Torres y Caldas de PopJyéln. Santander de Villa del Rosario. Eran gentes con otras ideas, otros temperamentos, gentes que leían, que estaban informadas de lo que pasaba en Europa.

Santander, por ejemplo, recibía los libros de Bentham al año siguiente de estar publicados en Inglaterra. Eran gentes penetradas de ideologías modernas que se contraponían a las costumbres coloniales. La profusión de hijos naturales que uno se encuentra en los libros de genealogías que hay en el Archivo Nacional son infinitas, porque entonces no podían controlar la natalidad. Las costumbres eran puritanas.

A pesar del enfrentamiento, Santander fue fiel a la amistad de Bolívar

Sí. Es más, lo que yo cito de Santander frente a la muerte de Bolívar es bellísimo. No es esa cosa que dicen que él fríamente apuntó en su diario. El diario eran unas notas que él iba a ampliar muchísimo más después. La verdad es que cuando Bolívar murió, uno de sus criados le dijo: ‘Se murió Bolívar y ahora sí usted va a poder volver’, y Santander le contestó: ‘Yo tuve discrepancias con el general Bolívar, pero cualquier hombre que en América hable mal del Libertador es un infame”.

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