Afrodisíacos criollos

¡Haga patria, haga fuerza y haga colombianitos! Un vademécum, con su respectiva posología, sobre las sustancias estimulantes colombianas, desde la fórmula del aguacate con panela hasta las reprobadas en Derecho Penal

Revista Diners de octubre de 1984. Edición 175

Es famosa en la mitología griega de trastienda la historia de Kelvinatra,
hija de Aphoros -dios de las aduanas- y Psicaria, diosa de la Mortalidad a Debe. Era Kelvinatra una joven de inimaginable belleza; su piel tenía la suavidad de la nieve, sus ojos la transparencia del hielo y sexualmente hablando la pobre era un verdadero témpano. El problema alarmaba a toda la familia. Tímpano, su novio, así llamado porque prestaba oídos a todos los rumores, era el más molesto con la situación. Especialmente porque a ella llegaron a llamarla “el témpano de Tímpano”.

Aconsejada por el dios mits antiguo y simpático de todos, conocido como Zeus aunque su nombre completo era Zeus Hernánduz, Kelvinatra fue en busca de
Afrodita, diosa del Amor, quien vivía en la zona de tolerancia del Olimpo. Con asombrosa frialdad, Kelvinatra planteó su problema a Aphrodita. La muchacha expuso a la diosa del Amor sus temores en el sentido de que sus problemas tuvieran directa relación con algún síndrome endocrinológico, caso en el cual habría sido necesario acudir en busca de un dios con forma de caballo que permanecía acostado 24 horas al día: Hipotálamo. En los pocos momentos libres que le dejaba su intensa actividad erótica, Afrodita analizó el caso de Kelvinatra y llegó a la conclusión de que la chica había sido maldita desde la cuna por una hada maligna que le había dado la belleza a cambio de sustraerle la efervescencia amatoria. La noticia cayó como
un balde de agua fría sobre la pobre Kelvinatra.

-Pero no te preocupes-le comentó Afrodita tan pronto pudo desembarcarse del siguiente cliente. Toma estos polvos, prepara con ellos un caldo y bébelo y notarás entonces cómo son de buenos lo polvos.

Así lo hizo Kelvinatra. Y no bien terminó de ingerir la poción, sintió que el hielo interior empezaba a derretirse y era reemplazado por un verdadero volcán de pasión. Ese día Kelvinatra se convirtió en una verdadera máquina devoradora de hombres. Su primera víctima fue Tímpano, a quien convirtió en muñeco de cera. De cera de oreja. A los pocos meses había montado competencia a Afrodita y fueron tales los excesos de la casa de Kelvinatra que los griegos resolvieron suprimir su historia de la mitología oficial. Por eso solo se conoce en los relatos de trastienda, ciencia que este autor domina en varias mitologías.

***

Desde tan lejanos tiempos la humanidad se pregunta cuál era la fórmula secreta de los polvos que suministró Afrodita a Kelvinatra. En el intento por descubrir los ingredientes de la receta se han propuesto toda suerte de materias nertes e inertes. Se las conoce genéricamente como “afrodisíacos”. Son estos los “medicamentos o sustancias que estimulan el apetito y la potencia sexuales”. Así los define el diccionario Kapelusz. Kapelusz era hijo de los dioses Athos y Aramis, pero esta es otra historia de la mitología de trastienda que no viene al caso.

También en Colombia se han ofrecido varias interpretaciones culinarias y de las otras sobre los afrodisíacos. El profesor Luis López Mesa escribió sobre el tema en tan versada forma que algunos lo apodaron “Luis López de Cama”. Según él, los costeños tienen “excelente amatividad”, y esta envidiable característica se debe a su predilección por el pescado.

López de Mesa cita a un tal Agassiz, quien afirmó hace más de un siglo que en la carne de pez existe gran cantidad de fósforo. y que el fósforo es poderoso afrodisiaco. Agrega López de Mesa que, sin embargo, el mayor influjo erótico proviene del clima, “el cual provoca la circulación periférica y tal vez enaltece las funciones de algunas glándulas endocrinas”. Puede ser cierto. Los grabados de Afrodita la muestran casi siempre desnuda junto al mar en trance de comer uvas y beber vino blanco. Nadie podría imaginarse a la diosa del Amor enruanada en un paisaje de frailejones mientras come cubios y papa paramuna.

Otro afrodisiólogo que se inclina por las bondades del mar es Jaime Borda Martelo, ex-director de turismo de Cartagena. Borda Martelo es el importador de la “talasoterapia”, una modalidad de tratamiento que enfatiza las propiedades curativas del agua de mar caliente. En Europa – sostiene Borda Martelo- se ha demostrado que la inmersión en agua de mar a temperatura considerable combate el reumatismo, remedia problemas circulatorios y ataca la impotencia. “La ‘talasoterapia’ convierte a las personas en sexualmente activas”, dice. Como en el caso de Louis Pasteur, que se inoculaba a sí mismo las vacunas de su invención para probar de este modo su eficacia, Borda Martelo acostumbra a aplicarse la terapia que recomienda a los demás. Con frecuencia acude a Cartagena, se sumerge en sectores de poco oleaje a eso de la una de la tarde, y se da masajes con su pareja. Si es posible restregarse algas, consumir cazuela de mariscos y untarse arena caliente, más chévere.

¿Funciona el procedimiento? Borda Martelo prefiere no entrar en abundancia de detalles, pero al escuchar la pregunta se le iluminan los ojos con brillo de fauno y dice que debe retirarse porque tiene una cita.


comic_samper_pizano800x669

¿Existen los afrodisíacos?

Para saber cuáles son los buenos afrodisiacos criollos es preciso saber primero si los afrodisíacos existen. No se crea que se trata de una controversia sencilla. Durante muchos siglos la humanidad creyó firmemente en la existencia de Dios y de los afrodisíacos. En tiempos de incredulidad hubo pendejos que negaron a Dios. Pero nadie llegó a dudar de los afrodisíacos. En el siglo 19, al aflorar el positivismo, muchas verdades pasaron al matadero. Los escépticos empezaron a dudar de todo. Hasta de los afrodisíacos. Esta nueva fe quedó representada entre nosotros por una escuela de derecho penal científica que representa el profesor Jorge Ortega Torres. Según él “no se conoce ninguna sustancia que al ser ingerida provoque la excitación del apetito sexual. Los únicos afrodisiacos efectivos son el amor y las caricias que el hombre hace previamente a la mujer”. Esta afirmación no sólo ha tambaleado con nuevos avances de la ciencia, sino que es claramente machista. ¿De modo que el único afrodisíaco son las caricias del hombre a la mujer? Ay: si el profesor supiera lo que pueden lograr las caricias que hace la mujer…

Mucho más moderno e informado, otro ilustre penalista, el profesor Lisandro Martínez Zúñiga, llega a conclusiones propuestas: “La moderna psicofarmacopea ha descubierto cosas sorprendentes que hace cincuenta años habrían sido anatemas científicos -observa Martínez Zúñiga en su tratado de derecho penal sexual-. La verdad es que existen sustancias, muchas de ellas tradicionales en su denominación de afrodisíacos, que sí excitan el apetito sexual y pueden desinhibir a las personas de ciertas reticencias (prejuicios, dirían algunos) sexuales”. Con plausible generosidad, Martínez Zúñiga suministra enseguida una lista de afrodisíacos comprobados:

Los alimentos “que contienen fósforo y glicerofosfatos (como los crustáceos, los mariscos, el vino blanco, las aletas del tiburón, etc.) (La aleta del tiburón es particularmente excitante para la esposa del tiburón).

La atropina: “que puede no solo excitar el apetito venéreo, sino también sustentar firmemente la virilidad, al menos en forma temporal”. (El hecho de que la atropina sólo se consiga en forma de supositorio ha contribuido a su decadencia comercial).

Las plantas de la familia de las brasaráceas, “a una de tales especies, el olobrán, resina de la boswellia carteri, de Arabia, se le atribuye la actividad del rey Saud hasta muy avanzada senectud”. (Esto último es dudoso; cuando Saud murió, una tercera parte de las 432 hembras de su harén se quejaban de que el rey no las había atendido en la última semana)

Las orquidáceas y la llamada “judía encarnada” también aumentan la sensibilidad de la piel “causando considerables grados de excitación; pero en grandes cantidades, puede ser mortal”. (Como puede ser mortal también la excesiva vocación amatoria; se conocen casos).

La yohimba (pausinystalia yohimba), no excita a la persona “pero su actividad no deriva necesariamente hacia el aspecto sexual”. (De repente el novio puede entregarse de manera febril a cargar innecesariamente armarios, por ejemplo)

La rodopa, droga que se emplea para curar la enfermedad de Parkinson, “produce algunos en algunos pacientes aumento de la potencialidad sexual” (conocí un Parkinson, ex ministro británico, cuyo mal era exactamente el contrario; esto llevó a la señora Thatcher a aceptarle la renuncia cuando se supo que había encargado bebé con su secretaria.

Hasta aquí el profesor Martínez Zúñiga, cuya largueza en proporcionar nombres de afrodisíacos no llega hasta el punto de decirnos en qué almacén se consiguen.


comic2_samper_800x669

Los afrodisíacos colombianos

Hasta dónde conducen nuestras investigaciones, podemos ofrecer a los lectores una buena noticia y una mala. La buena es que sí existen los afrodisíacos. La mala es que no sabemos exactamente cuáles son ni cuál es su grado de efectividad.

Si nos atenemos a la sabiduría popular, en Colombia abundan las sustancias excitantes. Se habla mucho del aguacate con panela como ración para la luna de miel. Puede ser. Conozco varios casos de parejas que murieron diabéticas por culpa del exceso de panela, pero llenas de hijos.

También se dice que el seso de res mejora la maquinaria amatoria, paradójica circunstancia que, de ser cierta, lleva a pensar que nuestros congresistas podrían someterse a una dieta de caldo de raíz para ver si se ilumina aún más su sabiduría legislativa.

Con amplio prestigio afrodisiaco cuentan las criadillas, especialmente entre los chofercillos. Los garbanzos son también muy recomendados, pero engordan.

En Nariño es famoso el cuy como plato típico y no faltan quienes le atribuyen propiedades excitantes. Yo he comido cuy; he visto la mirada patética del roedor embalsamado en arroz. y pienso, al contrario de lo que se dice, que un plato de cuy puede desengatillarle el apetito sexual hasta a un preso en confinamiento solitario.

Se habla mucho del carey y no tiene nada de raro que sea afrodisiaco muy popular entre tortugas. Debo decir, personalmente, que uso desde hace años anteojos con marco de carey y sin embargo no he notado ninguna excitación especial en orejas ni nariz.

También disfruta de popularidad erótica una penca que crece de manera silvestre en los erosionados alrededores de Soacha. Considerando la abundancia y tamaño de sus espinas, ha de ser excitante sólo para sadomasoquistas. En algunas regiones antioqueñas se aconseja a las muchachas recién casadas el plato de mandarina con mijo. Primero se como la mandarina y luego se como el mijo.

Alguna vez le preguntaron a Kissinger cuál era el mejor afrodisiaco y respondió que el poder. En otra ocasión, un entrevistador de televisión preguntó a Raquel Welch cuál era la zona erógena más sensible, y Raquel contestó que la cabeza.

Ambos tienen razón. La condición de símbolo que encierran algunas personas y las travesuras de la imaginación cuando le quitan el freno de mano, puede ser afrodisíaco más eficiente que un caldo espeso de mariscos con trocitos de orquídea.

Por esa misma razón, los más exitosos donjuanes modernos a los que consulté ofrecieron la siguiente receta: penumbra, un buen bolero, alguito de trago, lugar tranquilo. Si, además de lo anterior, no está usted solo, mucho mejor.

Articulos Relacionados

  • Galería: el lado cómico del reino animal
  • El álbum navideño de Sia
  • Ya está aquí el tráiler definitivo de Las Chicas del Cable
  • X: la película de Maluma