La vanidad de las barbas

De ser un asunto cotidiano de hombres se transformó en una moda que exalta tanto la masculinidad como el cuidado físico, y hace que abunden barberías por toda la ciudad.

Apenas entra al salón lo hacen sentar en una silla bien antigua, de esas vintage. El barbero disminuye el vello con tijeras y le pone una toalla caliente por cinco minutos para abrir los poros: una sensación muy placentera. Luego vienen la crema de afeitar con brocha y la afeitada con una navaja o barbera. Los cortes son perfectos. De remate, le cubren la cara con una toalla fría un rato, justo antes de un masaje capilar, de unos aceites, cremas y un peinado cuidadoso con cepillo.

Mal contadas, en Bogotá, desde principios de este siglo se han inaugurado de 25 a 35 barberías clásicas

Nada más atractivo, sale perfecto después de unas horas de consentimiento. Un verdadero ritual que ocurre cada vez con más frecuencia –cada 15 días o menos– y que no hace otra cosa que graficar el aumento de la vanidad masculina, muy comentada por estos días. Lo curioso es que los barbudos están presentes a lo largo de toda la historia, incluidos los vikingos o los griegos clásicos, donde está escrito que su uso es sinónimo de poder y seguridad. Ahora es un asunto de vanidad y de cuidado personal, luego de dormir una siesta de décadas en las que la parada la llevaba el rasurado.

David Beckham. Foto: Shutterstock

Hoy los cortes de cabello y las barbas son los que están en auge en las grandes capitales del mundo. Allí caminan en gloria y majestad estos nuevos barbudos, desde que aparecieron en Nueva York unos tipos que tildaron de hipsters. En los desfiles de moda de París, por ejemplo, las marcas optan por modelos barbados y no es sino mirar las imágenes de celebridades con este nuevo look: George Clooney, Ben Affleck o Brad Pitt, e incluso el exfutbolista David Beckham llevan en sus rostros vello facial.

Como efecto dominó, el mercado bogotano también responde a la moda con decenas de santuarios para consentir a hombres de 25 a 60 años: se llaman barberías (los mismos sitios que todavía quedan por ahí en el centro de la ciudad) y albergan una sola consigna: un espacio solo para hombres. Semejante afrenta, según varios dueños de estos “barber shops”, responde a que un salón de belleza mixto que aplica estas técnicas al lado de secadores de pelo no es una barbería de verdad.

Barbers and Fellas

Aquí no vale la pluralidad de género, señores, así que en las barberías más tradicionales las mujeres no son bienvenidas y el hombre toma el protagonismo en todo su esplendor.
Mal contadas en Bogotá, desde principios de este siglo se han inaugurado de 25 a 30 barberías clásicas en las que, más allá de un corte de pelo o de una afeitada, hay todo un ritual de placer para consentir a los clientes. Existen unas con un ambiente clásico, como las más antiguas de Europa o de los años cincuenta en Estados Unidos, con un bar y whisky de cortesía, spa con masajes de pies y jazz para los oídos. La imagen del barbero, con tatuajes y una barba impecable, también forma parte de esta infraestructura.

Hay unas con un ambiente clásico, como las más antiguas de Europa o de los años cincuenta en Estados Unidos, con un bar y whisky de cortesía.


¿Cómo se lleva la barba?

Digamos que en Colombia hay diversos arquetipos, aunque en general es un estilo europeo. La tupida, como la que usan los barberos más cool, y que transita bajo los parámetros de lo hipster, es lo que más se ve, según Juan Bueno, dueño de Barbers and Fellas. O las cortas bien marcadas, sin asomo de dejadez ni pelos sueltos. Hay otros estilos, como las de trayecto largo, las sombreadas de tres días o las tipo náufrago con moño (como la del jugador Gareth Bale).

Larga o corta, el tipo de barba depende de la fisonomía de la cara y del gusto. Para la larga, radica en tener productos para mantenerla, buen cepillo, un aceite, un bálsamo, un buen champú y recortarla cada 15 días. Para la corta, depende de cuánto se aguante el vello y de la meticulosidad para mantenerla limpia. “Necesita los mismos cuidados que el cabello, en cuanto al lavado y peinado”, aclara Juan Bueno.

Brad Pitt. Foto: Shutterstock

La tendencia, agrega el experto Sebastián Cruz, son los difuminados o cortes de pelo en escalas que terminan en la barba larga o corta (tipo Sergio Ramos, jugador del Real Madrid), pero eso sí, perfectamente “marcada”, peinada y que jamás se vea descuidada. “La imagen es vital para los hombres de hoy y por eso buscan una rasurada impecable”, agrega.
El bigote ya no está de moda. Lo estuvo hace unos años, en especial el mostacho bien cuidado y en curva que requiere suma atención para que tenga realce. Era el redondo en punta el más popular, pero su fama se apagó dejando la hegemonía del look a las barbas.

Esta moda ya no se considera solo producto del cuidado personal masculino de un fragmento de la población con más poder adquisitivo, más apegada a los gustos foráneos. Esta tendencia ya no tiene un cinturón elitista y en varios círculos de la ciudad ya brotan hombres que lucen sus cabelleras y barbas con orgullo y elegancia en las calles.

LAS RECOMENDADAS
• La Barbería
(Carrera 11 n.° 84-40, interior 9)
Creada hace ocho años, sus espacios son clásicos y parece un bar antiguo. Tiene spa y una terraza de fumadores. En el bar le sirven un whisky 18 años o una cerveza de cortesía.

• Barbers and Fellas
(Autopista Norte n.° 83-39)
Es la más cool de Bogotá. Tiene una onda rockera, pero no abandona su concepto clásico del corte y la barba. Manejan los peinados de moda, con la seriedad de una barbería clásica. Sus dueños siempre están ahí y los barberos parecen sacados de una buena película de antaño.

• Barber Man
(Carrera 58 n.° 128B-14)
Es uno de los secretos de los hombres que usan una barba cuidada y viven en el norte de la ciudad. Sigue las líneas clásicas y vintage, con un ambiente relajado, desde los barberos hasta todo el personal del lugar. El corte se logra con 25.000 pesos, e incluye algo del bar o de la cafetería.

• Barbery
(Carrera 15 n.° 79-84, 2.do piso)
Tiene el concepto de la barbería clásica de corte con tijeras y navajas, se destacan por una asesoría personalizada para los clientes en tipos de corte y barba.

• Cut Club
(Calle 83 n.° 14a-09)
Se caracteriza por tener un estilo de los años treinta en Estados Unidos. Por cada corte o servicio puede pedir la bebida de su preferencia en la barra, agua, café, una cerveza o un whisky.

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