¿Cómo es la práctica de yoga en el aire?

Algunos expertos afirman que el yoga aéreo es una evolución del Hatha, la práctica de yoga más diseminada en el mundo occidental.

Es una modalidad relativamente nueva, que combina las posiciones tradicionales del yoga con algunas de pilates, en algunas escuelas. Y aunque todavía no existe evidencia científica acerca de sus beneficios, testimonios de quienes lo practican, afirman que el yoga aéreo facilita el estiramiento del cuerpo, fortalece los músculos y las articulaciones, favorece la circulación y propende por el buen funcionamiento del sistema digestivo.

La primera vez que supe algo del yoga aéreo, fue hace unos días cuando vi que un amigo puso una foto suya en Facebook, en donde se lo veía haciendo una posición que me ha costado mucho trabajo y es pararme de cabeza. Al verlo suspendido de las cuerdas, aditamentos que ofrece este tipo de yoga, pensé que podría finalmente lograrlo.

Conseguí una sesión en Saru Yoga, y el viernes hacia las 12:30 pm, estaba allí lista para mi primera experiencia. En el estudio, ví dos salones, uno en donde se practicaba Budo, un tipo de arte marcial y Hatha Yoga, y el otro, en donde se practicaba yoga aéreo. Allí había siete hamacas o columpios, hechos de un material sedoso que en algunos casos están fabricados para sostener hasta 300 kilos de peso.

El equipo completo consiste de una hamaca o columpio hecho de telas de paracaídas, ganchos de escalada, dos brazos o estribos, agarraderas de espuma, una espuma central que evita que la tela talle en algunas posturas y un par de cuerdas estáticas de escalada, con 12 a 16 nudos cada una, dispuestas así para variar la altura; estas cuerdas van amarradas a unos anclajes de hierro adheridos al techo.

Sebastián Chalela, fundador e instructor del local, me indicó que debíamos iniciar con unos ejercicios de calentamiento. Alistó una colchoneta para yoga, la puse en el piso justo debajo del columpio y me mostró cómo debía estar sentada en el trapecio para estos ejercicios.

La postura varía según cada posición de yoga.

Iniciamos con ejercicios de respiración, sentados sobre el columpio y con las manos cogidas de las agarraderas de espuma, y los brazos quedando casi a la altura de la cabeza, hicimos unos movimientos suaves de cabeza y cuello incluyendo algunos giros.

Luego, seguimos con una primera posición de balance en donde con los pies juntos, me incliné totalmente hacia a la izquierda y luego a la derecha, estirando el tronco, observando los puntos de equilibrio y dejándome suspendida a unos 45 grados sobre el piso, apoyada en la hamaca.

Ahora, fue tiempo de estirar las piernas y la espalda, para lo que nuevamente ayudada por la tela de la hamaca y los demás accesorios, estiré las piernas hacia el frente y luego llevé la cabeza hacia las rodillas. Tras casi 20 minutos, sentí mi cuerpo más ligero pero un poco aturdido.

Hicimos unas tres posiciones más, de estiramiento de espalda, extensiones cervicales y flexiones y en los intervalos, posturas que permitieron que el cuerpo se recuperara antes de continuar. Sebastián me mostró una posición que si bien no era igual a la parada de manos, era similar en cuanto a la estructura de la pose. Se llamaba Vaihayasi Sirsasana ó el ‘murcielaguito’: piernas hacia arriba sostenidas por la tela de la hamaca, casi enredada en las pantorrillas, la espalda y el tronco descolgados en línea recta hacia el piso y los brazos a lado y lado de la cabeza. Todo mi cuerpo quedó suspendido en el aire de una manera, gentil y sin tensión ó mayor esfuerzo en ningún músculo, consiguiendo los beneficios de posturas similares, que según definiciones del yoga tradicional indio, éste movimiento ‘es un punto de partida para la cura de las afecciones humanas’ y de paso, disminuyó la tensión en el corazón y mejoró la oxigenación para todos mis órganos internos.

Contraindicaciones:
De acuerdo con Chalela, ‘En general no hay, pero siempre es clave consultar al médico antes de la práctica. Solo se debe tener cuidado con personas que sufran de hipertensión, vértigo o mareos. Lesiones en la columna como dislocaciones o hernias deben tratarse con cuidado pero no impiden la práctica.’

Saru Yoga Calle 116 # 18 45 – 302
Teléfono: 318 390 6149

Sobre el Autor

Erika Montoya es practicante de Hatha Yoga y meditación trascendental hace 14 años. Es sanadora certificada en Kundalini Reiki -una forma de avance espiritual- trabaja frecuentemente con enfermos de cáncer.

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