45 años de MS Magazine, una revista hecha solo por y para mujeres

La revista fundada por Gloria Steinem marcó un antes y un después en la literatura feminista. Encontramos en nuestro archivo esta entrevista a una de sus editoras.

Revista Diners de noviembre de 1977. Edición 92

Las oficinas de la revista “MS” se encuentran en un sector de negocios de la ciudad de New York, en la Calle 41. En un edificio viejo, de aspecto severo, trabajan más de 60 mujeres en la producción de la revista feminista de más impacto en los Estados Unidos.

Reina un agradable desorden: maletines y maletas pequeñas descansan por todas partes; hay profusión de libros, amontonados por doquier. Me llama la atención la abundancia de obras. Cada escritorio o rincón tiene una biblioteca atiborrada de textos.

Observamos a vuelo de pájaro algunos títulos: “Poesía de Mujeres Americanas 1632- 1943”. “Igualdad de los Sexos”, “Roles o Papeles Sexuales”, “Psicología de la Mujer” por Williams, “El Segundo Sexo” de Simone de Beauvoir.

Una chica alta, delgada y bonita, que viste casualmente, más que caminar parece deslizarse sobre las alfombras con sus sandalias de playa. Es Judith Wilson, una de las redactoras-jefe de la revista. Nos hace pasar a su oficina, mientras recibe una llamada sobre un caso de violación. La chica que telefonea quiere escribir sobre su experiencia.

Al principio ustedes adoptaron una política de propaganda que muchos calificaron de suicida: decidieron no aceptar avisos que discriminaran a la mujer o que la mostrase simplemente como objeto sexual. ¿Cómo les ha funcionado esa política, y qué tipo de anuncios reciben ahora?

Judith: Cierto, hace cinco años decidimos publicar solo avisos que reflejaran lo que las mujeres realmente necesitan en materia de productor y servicios. Rechazamos todo tipo de propaganda sexista. Pensamos que la propaganda debería mostrar una imagen exacta de la mujer, en vez de una visión condescendiente. El resultado ha sido exitoso a pesar de los pronósticos de fracaso…

Tenemos más de medio millón de suscriptores y recibimos, cada ola, más entradas por avisos. Hoy tenemos un ingreso de más de dos millones de dólares por este concepto. Hemos influido con nuestra actitud sobre otros medios publicitarios, y muchas revistas de mujeres han comenzado a cambiar también su política de propaganda.

En el primer número de “MS” publicaron ustedes una lista de mujeres conocidas o famosas que declararon públicamente haber tenido abortos. ¿Tuvo esto alguna influencia sobre el establecimiento de la ley del aborto en el Estado de New York, o en los Estados Unidos en general?

Judith: Cuando publicamos el primer número de MS, en julio de 1972, ya el estado de New York había pasado la ley permitiendo el aborto. Sin embargo, la situación de las mujeres de otros estados era difícil: muchas no tenían los medios de acercarse hasta New York para una operación.

A través de artículos y publicaciones hemos constituido una fuerza de presión, que estimuló la legalización del aborto en otros estados, de nuestro país. Así, la Corte Suprema de los Estados Unidos declaró en 1973 que “Ningún estado puede determinar que los abortos son ilegales”.

Esta fue en parte Una victoria nuestra, y un paso muy importante en el establecimiento de leyes igualitarias para hombre y mujer.

Judith relata que en la revista laboran más de 60 personas: 15 redactoras principales, tres redactoras de medio tiempo, que cubren temas diversos- informaciones de otros países, críticas de libros, música clásica etc- y solo cuatro mecanógrafas para trabajos fijos y específicos.

La revista acaba de cumplir 5 años. Durante los primeros tres meses fue financiada por el New York Magazine, y después por Warner Comunications. Los pronósticos fueron nefastos; se le calcularon a MS 3 meses de subsistencia, y os de duración en los puestos de venta. Ante la sorpresa general, MS se ha convertido en la publicación feminista de más impacto actual en Estados Unidos.

Hoy se han readquirido la mayoría de las acciones que pertenecían a terceros, para repartir entre el personal: así las 60 mujeres que trabajan allí son, en parte, dueñas de la revista.

Se dice que ustedes son liberales de avanzada. ¿Es cierto?

Judith: Somos politizadas, hasta cierto punto, pero no tenemos una línea política muy clara. Aquí trabajan mujeres de todas las clases y estratos sociales que piensan en forma diferente. Apoyamos a candidatos políticos: hombres y mujeres, siempre y cuando aprobemos sus ideas y plataforma ideológica.

Judith: cuando llegamos estaba usted recibiendo una llamada sobe un caso de violación. ¿Qué tipo de ayuda ofrecen ustedes en esos casos, y ha tenido MS alguna influencia en la creación de leyes que protejan a la mujer agredida?

Judith: La chica que llamó quería escribir su experiencia, describir lo que vivió. Le sugerí que nos enviara el artículo. Cuando nos piden ayuda les aconsejamos nuestra fundación, que funciona en otro piso, aquí mismo.

Creo que con nuestra actitud y fuerza de presión hemos producido un cambio de conciencia en el enfoque dado al crimen de violación. Siempre ha existido una actitud machista, incriminatoria, contra la mujer que declara haber sido violada.

Ella es tratada a menudo con desprecio, y muchas veces acusada por las cortes y la policía de haber seducido al agresor. Antes nadie hablaba de esto: era una experiencia vergonzosa, que degradaba no solo a la mujer, sino a su familia entera. Se ha logrado una mejor comprensión del problema, y que no se culpabilice a la mujer.

¿Cuántos hombres tienen entre su personal?

Judith: En el momento tenemos solo un hombre, que trabaja de tiempo completo en las oficinas de Administración. Antes, teníamos un asistente de la directora de Arte.

Quisiera preguntarle cómo vieron ustedes las reuniones del Año Internacional de la Mujer, en México. Existe la idea de que fue un verdadero fiasco …

Judith: Hay que aclarar que era la primera vez que se reunían tantas mujeres, con objetivos claros, delineados. Para muchos periodistas, hombres, resultó imposible mirar este cambio con ojos comprensivos. Por otro lado, fue una experiencia dolorosa. Hubo muchos choques y desacuerdos, sobre todo por culpa de la delegación de los Estados Unidos. Fuimos demasiado “americanas”. No tomamos en consideración lo que estaba ocurriendo en otros países, países del tercer mundo, por ejemplo.

Se les ha acusado a ustedes de ser un movimiento de clase media blanca. ¿Con quiénes se comunican ustedes realmente? ¿Creen haber producido un cambio de conciencia en mujeres de otras clases, por ejemplo?

Judith: La izquierda nos acusa de no ser suficientemente radicales, y la derecha de ser demasiado radicales . Lo uno se balancea con lo otro, pero esto no nos inquieta. Como negra que soy, y salida de la clase baja, creo que la primera acusación es completamente falsa. Muchas mujeres se sienten tocadas por el movimiento, por la revista, y se preocupan por los problemas de otras mujeres. Muchas de ellas, sin embargo, no tienen los medios económicos para unirse a ningún movimiento. No tienen los 10 dólares anuales para suscribirse a la revista. Terminan compartiendo una publicación que pasa de mano en mano.

P. Una última pregunta, Judith: ¿Cómo definiría usted el feminismo?

Judith: (un poco asustada) Voy a tratar de definir esto muy personalmente: Primero, creo que ser feminista es creer en la mujer, creer que ser mujer es una cosa buena, que no somos inferiores.

Segundo, creo que las mujeres tienen derecho a ser autónomas, que tienen derecho a definir sus propios conceptos, a tomar sus propias decisiones; en fin, que tienen derecho a controlar sus propias vidas, en el grado en que un individuo pueda hacer esto.

Tercero: una feminista es un ser comprometido, alguien que está luchando en alguna forma para transformar la sociedad y participar en la construcción de un mundo nuevo. No olvidemos los aspectos económicos y políticos que son inquietantes: el compromiso es a todo nivel .

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