Juliana Restrepo, directora del Idartes: “la cultura sirve para matizar problemáticas”

Juliana Restrepo, directora de Idartes, se enfrenta a la gigantesca tarea de articular las prácticas culturales a través de todos los sectores en Bogotá. Entrevista.

¿Cuál es el contraste de la gestión cultural entre Medellín y Bogotá?
Por un lado, Medellín es una ciudad mucho más pequeña. No por eso menos diversa culturalmente, pero sí más pequeña, lo que permite que esa red cultural que es tan necesaria para la gestión de todas las personas que trabajan en este sector sea más difícil de construir en Bogotá que en Medellín.

Ese fue uno de los grandes logros de Medellín en las últimas décadas, porque cuando medellín empezó en los años noventa a identificar que puede ser a través de la cultura y la educación que de verdad se salga de ese hoyo en el que había caído la ciudad y todos sus componentes, se empezó a hacer un trabajo muy interesante y muy bonito que tenía que ver con que todo el mundo se grabara en la cabeza esta frasecita: “Arte para la transformación social; educación para la transformación social”. Y fueron esos dos pilares a los que les dieron especial impulso, al punto que la gente repetía la frase sin entender qué implicaba.

Pero sí creo que al repetirlo y repetirlo todo el mundo se fue concientizando de la labor tan importante que cumplían estos ejercicios artísticos y culturales en una ciudad. Fue así como la gente entendió que era protagonista, todos los gestores culturales, todos los artistas, las instituciones, entendimos que éramos protagonistas del cambio que necesitaba la ciudad.

Y en realidad se lograron procesos muy especiales, y aún cuando Medellín sigue teniendo una problemática social, y aún cuando la gente dice que la están tapando con urbanismo, con instituciones, con fiestas e inversiones en otras cosas, en realidad sí ha habido un cambio muy importante pero hay otras capas de la sociedad que todavía tienen un problema muy importante. Sin embargo, la cultura sirve para matizar esas problemáticas y para permitir que se creen otros espacios de convivencia que son muy necesarios en las ciudades.

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Lo que pasaba en Medellín era que nosotros no concebíamos desde ninguna de las entidades, cuando todos nos fuimos convenciendo de ese papel tan importante que jugábamos y nos la creímos, entendimos que teníamos que actuar como un único sector, sin importar dónde quedara la institución ni qué tipo de público inicialmente atendía el programa, teníamos que buscar cómo impactar a la ciudad completa. Y la única manera de hacerlo era trabajando en red.

Entonces si nos inventábamos un programa en el MAMM, claro, nacía en el equipo del museo, y la reunión que seguía después de esa era una reunión con todo el sector cultural. Invitábamos a museos, teatros, colectivos, de distintos lugares de la ciudad para contarles y preguntarles cómo se querían articular con el tema, cómo podíamos vincular estudiantes, distintas poblaciones, etc. Así lográbamos que cada uno de los proyectos que se gestaban tuvieran impacto en toda la ciudad y le pertenecieran a toda la ciudad, no a una institución en particular. Y creo que ahí se dio el cambio real.

Ese es uno de mis retos acá. Yo sí creo que Idartes es una entidad muy fuerte, reconocidísima en el sector cultural, y nosotros deberíamos intentarlo, aunque no es tan fácil de lograr porque es un proceso, pero sí empezar a hacer los primeros pinitos para articular todo el sector cultural y a todas las entidades.

Existen unos mecanismos que siempre han funcionado como las mesas sectoriales en las diferentes artes, y eso no se puede desconocer. Pero una cosa es la mesa donde se discuten temas y donde todo el sector tiene participación, y otra muy importante es cómo logramos que todo lo que hacemos tenga un impacto y podamos demostrar en Bogotá por qué a través de estas prácticas artísticas y culturales podemos cambiar imaginarios, cambiar las condiciones de vida y mejorar la calidad de vida de los bogotanos.

Eso suena muy abstracto pero es que nosotros ya lo hicimos entonces de hecho cuando la gente va a Medellín después de 20 años encuentra otra ciudad. Y no es solo un asunto de urbanismo.

Porque es que el urbanismo se da, finalmente las administraciones hacen una inversión en la ciudad. Y esta administración tiene una visión de la ciudad muy a futuro, que es lo que le da sostenibilidad a las ciudades. Pero en realidad necesita contenidos.
No basta con hacer un colegio muy bonito ni una biblioteca muy bonita, ni unos equipamientos muy bonitos, ni una súper avenida. Hay que dotar eso de contenidos que permitan que la ciudadanía se apropie de los espacios, que aprendan realmente a convivir con el otro que es tan diferente y que nunca va a ser igual ni parecido, y creo que a través de lo que hace el idartes vamos a poder lograrlo.

Pero de nuevo, hay un reto importante y es ver cómo armamos esa red y que el sector privado nos perciba como una entidad con la que podemos construir muchas cosas más allá de lo público.

Suena un poco nostálgico del trabajo de Antanas Mockus en los años noventa de la cultura ciudadana, un trato más horizontal de la cultura…
Digamos que la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte tiene un observatorio de culturas y vienen haciendo un trabajo muy interesante de cultura ciudadana. Y la idea es que todos empecemos a trabajar ahí, y enfrentar problemáticas de la ciudad desde lo que hacemos. Y esperamos que eso funcione muy bien, casi que todos los bogotanos tienen la nostalgia de lo que pasaba con Mockus, queremos mostrar lo que puede pasar con Peñalosa.

En Bogotá hay un público interesante para todo lo que se haga. Todos los espectáculos se llenan, y eso también habla de cómo la ciudad es una ciudad cosmopolita y hay que perderle el miedo y dejar el complejo de inferioridad, ¿cómo lograr eso?
Tal cual. Bogotá es una gran metrópoli. Uno aquí puede hacer lo que sea, donde sea, y todo se llena. El problema es que, aunque todo se llena, hay cosas que no son tan de buena calidad, no están muy bien pensadas para el público o para el escenario, y esa es parte de la tarea que tenemos ahora.

La gente en Medellín es muy orgullosa de su ciudad, mientras que en Bogotá es todo lo opuesto: hay que darle palo al tráfico, al alcalde, a la basura, a los bogotanos, a la gente de provincia que vive en Bogotá… ¿cómo interiorizar el orgullo por la ciudad desde la cultura?
Creo que las redes sociales han sido nefastas en ese sentido, para Bogotá y para muchas ciudades.

En todas partes se quejan, y por ahí hay una estadística que dice que un mal comentario es 27 veces más perjudicial que un buen comentario. Por más cosas que se digan en las redes sociales, que ahora son como los grandes medios de comunicación de las ciudades y los países, por más cosas chéveres y positivas que circulen, las negativas se vuelven más virales aunque sean menos.

En eso estamos trabajando todos. Quiero destacar en particular que hay un interés desde la cabeza de la administración, y menciono al alcalde porque es un tremendo líder, de verdad articular a todos los sectores, las secretarías y las entidades que estamos adscritas a las diferentes secretarías a trabajar juntos.

Es decir, que el problema de hip hop no sea un problema solamente del Idartes. El hip hop le concierne a Gobierno, le concierne a Integración Social, etc. Y así es como estamos operando hoy en día. Y hay procesos en los que la gente se queja porque nos estamos demorando pero es que los estamos articulando para que el impacto sea real.

No es hacer un concierto porque sí; igual se va a llenar. El problema es cómo, a través de ese concierto, logramos el mensaje que queremos, o logramos que la gente se encuentre como queremos, o logramos transformarle la vida a la gente como queremos. Es un proceso, y la ciudad ha ido perdiendo el control de su nombre, y eso es lo que hay que recuperar.

¿Hay algún plan de Idartes sobre el tema digital?
Existe la línea estratégica de arte, ciencia y tecnología en relación con la ciudad, aunque no es una creación mía. Es una línea maravillosa que tiene una acogida increíble. Es de todos mis afectos, porque además sé que podemos hacer cosas muy chéveres y que pueden atraer un público que no se atraería de ninguna otra manera.

Ahí se vienen haciendo hackatones, talleres, etc, para todos los públicos. La idea es seguir haciéndolo en 2017, y hacerlos en función de las problemáticas de la ciudad. Que no sean asuntos aislados sino que podamos hacerlas en función de las comunidades, las localidades, los barrios, etc. Que no sea solamente un lugar donde se encuentran un montón de geeks, o un montón de hackers a jugar con máquinas, sino que realmente el resultado le aporte a la calidad de vida de la gente.
Y hay iniciativas interesantes de aplicaciones para los ciudadanos relacionadas con el patrimonio, la memoria y la cultura. Esperamos empezar a mostrar cosas a partir de 2017.

Y con el tema de la violencia de género, ¿hay algún plan desde la cultura?

Tenemos convenio con la Secretaría de la Mujer para desarrollar actividades artísticas y culturales para eso. Porque obviamente uno sabe que en nuestros espacios hay un elemento clave que nos permite decir muchas cosas: una tarima.

Donde existe una tarima hay una oportunidad increíble de decirle las cosas a la gente, de hacer cambiar imaginarios. Eso hace que el idartes se convierta en una entidad muy atractiva para todo el distrito como medio para lograr transmitir los mensajes que se quieren lograr.

Nosotros hacemos eventos donde se reúnen 26mil personas, por ejemplo, y eso no lo pueden decir todas las secretarías. Tenemos una posibilidad increíble de hacer muchas cosas, que son de interés de este plan de gobierno.

La Secretaría de la Mujer está haciendo un trabajo importantísimo en ese frente y obviamente hoy es uno de los temas más importantes en el distrito y en el país.

Tenemos un convenio y ya hemos hecho varias actividades, que obviamente continuarán en 2017. También estamos trabajando con la secretaría de Integración Social en el tema del embarazo adolescente, padres y madres menores de edad, etc.

También es un proceso porque no queremos implementar cosas a la ligera. Podríamos decir “cheverísimo, pongamos unos stands en Rock al Parque y entreguemos volantes”, pero no se trata de eso. Con el observatorio de culturas también estamos trabajando para entregarles unas herramientas a todas las secretarías que trabajan esos temas puntuales para que puedan llegarle de verdad al público.

¿Cómo se lleva a los hombres a los eventos dedicados a la mujer?
Nosotros no queremos llegarle a la Secretaría de la Mujer con una solución cualquiera. La pregunta es cómo, a través de todo lo que nosotros hacemos, podemos impactar a la gente con los mensajes que se necesitan. Trabajamos como sector, más que como entidad.

¿Hay algún evento que sueñe con crear en Bogotá?

Todavía estoy muy joven en Idartes para poder responder esa pregunta. Sin embargo sí puedo contar que vamos a hacer un gran festival infantil y juvenil de las artes en 2017.

Hay una gran producción artística en niños y jóvenes, no solamente en los colegios públicos sino también en los privados, y nos interesa mucho estimular esas prácticas para que los papás entiendan que los niños sí pueden estudiar música o artes plásticas para toda la vida.

Estamos convencidos de que un festival va a convencer a las familias de la importancia de formarse en artes, que no importa si lo hace como aficionado o si quiere vivir de eso, en realidad el arte le entrega a uno unas herramientas increíbles para la vida misma, que posiblemente no las entrega otra disciplina. Y que un niño que practica alguna de las artes tiene mejor rendimiento académico, por ejemplo, cosa que los padres no saben. En todos los colegios hay un buen grupo de teatro o una banda de rock, y va a ser muy interesante mostrarle a la ciudad toda esa producción artística temprana.

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