Eduardo Sacheri, ganador del Premio Alfaguara de Novela 2016: “La satisfacción de la venganza es efímera”

El escritor argentino Eduardo Sacheri habló con Diners sobre la venganza, el paso de una historia de la literatura al cine y la desazón que sintió cuando Messi se renunció a la selección de fútbol.

La mirada de Eduardo Sacheri sugiere que algo le está sucediendo. Es seria, imperturbable, meditabunda. Cualquiera podría ser la razón. ¿Incomodidad? ¿reflexión? ¿la idea de nueva novela?

-Eduardo, ¿Usted ha dormido bien?

-15 minutos- contesta.

Las entrevistas, presentaciones, desvelos y la continuación de la gira que realiza por Suramérica presentando La noche de la Usina, el libro por el que ganó el Premio Alfaguara de Novela, no le dan mucho tiempo para descansar.

La noche de la Usina narra la historia de un grupo de vecinos que tras la crisis económica de 2001, reúne dinero para comprar unos silos y recuperar su forma de vida; sin embargo, los estafan y les roban todo. Así que diseñan un curioso plan para recuperar lo perdido. Humor, suspenso y diálogos cotidianos enmarcan la narración.

Sacheri es el autor de La pregunta de sus ojos-que inspiró El secreto de sus ojos, la ganadora del Óscar a mejor película extranjera en 2010-. También es hincha de Independiente de Avellaneda y en general un gran fanático del fútbol, tema al que le ha dedicado algunos libros como “Esperándolo a Tito y otros cuentos de fútbol”.

¿Por qué cree que ganó el Premio Alfaguara?

En otras dos ocasiones lo había intentado, con Aráoz y la verdad, y con Papeles en el viento. Por lo que sé, había estado cerca en esas ocasiones. Creo que los premios incluyen una dosis de azar que simplemente obedece al gusto del jurado y a con qué otras novelas te toca competir. Yo no sé si este libro es mejor que los otros, solo sé que me representa más.

En otra oportunidad le pregunté por qué insistió sobre el concepto de venganza en La noche de la Usina, que ya había abordado en La pregunta de sus ojos, usted me dijo que en este nuevo libro había más un sentido de revancha ¿Cuál es la diferencia?

Una venganza, en el sentido helénico, tiene que ver con causar dolor, mientras que la revancha está centrada en recuperar el lugar propio. La revancha te deja en una mejor posición emocional porque si eres una buena persona vengarte no te hace bien, puedes llegar a hacerlo desde la rabia, la impotencia, la desolación, pero no te sientes mejor. La satisfacción de la venganza es efímera.

Pero aún así, en los dos libros hay un sentido de desquite…

Son formas distintas. En el secreto de sus ojos sí hay una venganza pero la tragedia no se resuelve, en todo caso se empeora. Termina con dos vidas desechas, acá- en La noche de la Usina- no hay vidas desechas, ni siquiera la del ofensor. Estos tipos no cambian de vida por al acto que emprendieron, lo que hacen es regresar al punto en el que estaban antes de ser estafados. En ese sentido es mucho menos trágico ese desquite.

¿Y usted tiene algo con lo que le gustaría desquitarse?

No, creo que la vida me ha tratado bastante bien. Sí me vendría bien que a Independiente le fuera mejor, pero hablamos de desquites y no de milagros.

Usted hizo parte de la creación del guión de la película El secreto de sus ojos, basada en su libro, ¿Qué se pierde o qué se sacrifica cuando se pasa una historia literaria a la pantalla?

Uno no puede pretender que todo lo que suceda en un libro de 300 páginas pase en la película, tendría que ser mínimo de 8 horas. Tienes que podar por la síntesis. Luego hay cosas que son intransferibles, como cuando le dedicas un párrafo a describir los sentimientos de un personaje, en una película lo connotas pero no hay modo de hacerlo a menos que le pongas una voz en off todo el tiempo. La película tiene que buscar su belleza por lo visual, no por el lugar de la palabra.

¿Entonces no tiene sentido hacerse la clásica de pregunta de si es mejor la película que el libro?

No, es frustrante porque son dos experiencias estéticas distintas; aparte, una es mucho más íntima que la otra, vas a poner más de vos en la lectura, en el libro apenas hay 30 signos combinados, el estímulo es muy básico, mientras que el de la película, con la luz, imagen, sonido, movimiento etc., es distinto, una película la ves en dos horas, un libro a lo mejor te acompaña varios días y vas a interrumpirte, por eso digo que son experiencias distintas.

Cuando escribía este cuestionario pensaba en que usted ya debe estar acostumbrado a que extraños, como yo, anden con su libro bajo el brazo y a andar de gira promocionando sus libros, ¿Ha perdido la emoción que-imagino- debió sentir cuando publicó su primer libro y lo comenzó a ver en las estanterías?

No es la misma emoción que al principio, de hecho, cuando salió mi primer libro yo iba a recorrer librearías a ver si lo encontraba, pero me sigo emocionando cuando voy en el metro de Buenos Aires y hay alguien que está leyendo un libro mío, me gusta mirarle la cara mientras lee, a ver si pone cara de algo.

A lo mejor la emoción se traslada a eso, me pasó en Bogotá, había lectores que habían comprado mis libros en Argentina porque aquí no se conseguían, eso sí que me generó asombro, y es que ese contacto con la gente es generalmente bueno. Al principio la emoción era otra, pero los amores cambian.

Ha escrito varios libros sobre fútbol y le tengo que hacer la pregunta inevitable para un argentino en este momento ¿Qué piensa de la renuncia de Messi a la selección?

Me sorprendió, me entristeció y creo entenderlo. Me conmovió cuán humano demostró ser. Creo que Messi carga sobre sus espaldas con la apariencia de la perfección-cosa que no existe-, pero claro, un chico al que casi todo le ha salido tan bien… Es el mejor del mundo, cinco balones de oro, todo record que hay él lo rompe, y sin embargo lo que demostró es: ¡Puta, cómo me duele esto!, y no lo puedo arreglar, lo siento, no puedo y renuncio. Es absolutamente humano.

Me gustó ver que no tuviera problema en mostrar su fracaso, porque fracasos arrastramos todos. Espero que su próxima reacción sea revelarse contra el fracaso, mejor dicho, que diga: “me vengo a las eliminatorias para que podamos ir a Rusia”. No sé qué pasará con Argentina sin él.

A Messi le dicen que no puede ser el mejor del mundo porque no ha ganado un mundial, pero si lo ganara dirían: no ha ganado tres, como Pelé, siempre va a ser comparado…

No sé por qué ese afán comparativo del ser humano. En Argentina la comparación no es con Pelé sino con Maradona. A veces me gusta con mis amigos, hacer un ejercicio casi antropológico, ponerme a hablar de Messi y cronometrar cuánto tarda alguno en mencionar a Maradona, y nunca son más de 4 minutos.

Es muy frustrante y tramposo para nosotros mismos, esta renuncia nos hizo entrever, al menos fugazmente, que va a haber un fútbol sin Messi, y va a ser uno más triste para nosotros. Tal vez, en lugar de gastar el tiempo en críticas y en comparaciones, me dedicaría a disfrutar el mundo con Messi.

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