Andrew Loog Oldham: Rolling sin los Stones

Andrew Loog Oldham acaba de lanzar su tercer tomo de memorias y la película Charlie Is My Darling. Esta entrevista hace parte del libro Rockestra, a grandes protagonistas del rock.

Andrew Loog Oldham fue el “inventor” de la leyenda de los Rolling Stones. Mánager de la banda entre 1963 y 1967, en sus hombros cayó la responsabilidad de inventarse la imagen de un grupo que debería competir con The Beatles. Coincidiendo con la celebración de los 50 años de “la banda de rocanrol más grande del mundo”, Mr. Oldham ha sorprendido al mundo con la publicación del tercer tomo de sus memorias, titulado Stone Free. Y del lanzamiento de la película Charlie Is My Darling, una verdadera joya que muestra la histérica prehistoria de los Rolling Stones durante su gira por Irlanda en 1965.

¿Cómo surgió la idea de Charlie Is My Darling?

En febrero o marzo de 1964 si los Beatles volteaban a ver quiénes venían siguiéndoles los pasos, no veían a los Rolling Stones. Habrían visto a The Dave Clark Five y Herman’s Hermits. Finalmente en el verano de 1965 logramos tener nuestros hits, que empezaron con It’s All Over Now, The Last Time y luego Satisfaction. Aunque era reticente a que los Rolling Stones incursionaran en el cine, quise hacer un ensayo. Y eso es lo que es, en definitiva, Charlie Is My Darling.

¿Qué buscaba con este documental?

Básicamente era una prueba para ver cómo se veían los Stones fuera del escenario, en cámara. También los filmé en concierto, porque seguía dándome vueltas la idea de que tal vez recuperaría algo de mi dinero y de que tal vez lograría venderles la película a los alemanes o a la BBC más tarde. Pero la BBC no los quería en esa época, todavía eran los rebeldes, los antiestablishment y el único futuro televisivo posible para la música pop eran los Beatles. E incluso eso estaba en tela de juicio. Así fue como hicimos la película.

¿Y qué pasó en todo este tiempo con la película? ¿Por qué tardó tanto en lanzarla?

Es algo muy interesante. En 1974 vivía en Connecticut y decidí que era hora de volver a viajar. Así que tomé Charlie is My Darling y se la llevé a ABKCO y les pedí que la cuidaran. Pero un año después alguien entró a sus oficinas a robar y una de las cosas que se llevó fue la película. Por suerte teníamos una copia en video, que fue todo lo que quedó.

Qué mejor momento para lanzar el documental que los 50 años de los Stones…

La celebración de este aniversario de la banda me pareció un buen momento para hacerlo, porque ya no hay muchos testigos de esa primera etapa de 1965, su último período de inocencia. La tecnología permitió hacer una versión impecable.

Creemos que no existe, ni siquiera de los Beatles, un documental que muestre la esencia del rock como estilo de vida como este lo hace.

Creo que si se hubiera estrenado en su momento, definitivamente yo no habría incluido la parte de la composición de las canciones. Porque no quería que la gente supiera cómo escribíamos las canciones, quería que hubiera misterio, que fuera mágico. Las canciones surgen del cielo. No quería que supieran que era cuestión de beber unas copas y allá vamos. Así que sí, tienen razón.

A su director Peter Whitehead, ¿le gustó?

Él quedó bastante inconforme, porque no la estrenamos, y él siempre imaginó que habría de ser su gran éxito. Lo que sí hizo fue llevarse una copia que proyectó en un festival alemán y Joseph von Sternberg, uno de esos maestros del cine alemán que estaba en el jurado, dijo que esta sería la única película que seguiría existiendo al cabo de cincuenta años. Irónicamente, es verdad.

Fotos: archivo Andrew Loog Oldham

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