“Hay que construir un público al que le interese ver el cine latinoamericano”

Diners conversó con Rodrigo Peñafiel, director de los premios Fénix, que reconocen lo mejor del cine iberoamericano.

¿Cuál es la importancia de los premios Fénix?
La importancia de los premios Fénix es la asociación de Cinema 23 que le dio origen. Es un grupo de actores, directores, promotores, directores de festivales, críticos, que se juntan para promover y darle visibilidad al cine hecho en Iberoamérica. Es un premio creado por una asociación, independiente de cualquier país o de cualquier academia, en donde se involucran los principales realizadores y creadores de los 22 países que deciden qué películas tienen que estar contempladas para nominación, qué películas tienen que estar nominadas, quién se tiene que nominar, y luego votan. Es importante porque al inicio había 250 asociados y ahora hay más de 890. Se ha creado una fuerza regional alrededor de los integrantes de cinema 23. Son ellos mismos los que reconocen y hacen una labor de promoción y visibilidad del cine hecho en la región.

¿Cuál es el estado del cine hecho en la región en este momento?
Yo veo que crece y crece. Los primeros años teníamos 680 ficciones y documentales contemplados para la preselección, y este año estamos en casi 890 películas que se hicieron el año pasado en los 22 países. Lo veo muy bien, crece y crece y crece.

¿Se pueden comparar los premios Fénix con otros como los César o los Goya?

La diferencia con los Goya y los César es que los Goya premian el cine español únicamente, los César el francés, los Ariel el mexicano… sin embargo todos los premios sirven para la construcción del cine.

Todos los premios son importantes, todos los premios son bienvenidos, y todos los premios actúan como contrapeso a esta gran inversión estadounidense cuando llega Spiderman a 28.000 salas con millones de dólares en promoción.

La diferencia es que son 22 países que se reúnen para que en conjunto haya una fuerza regional que empuje la cinematografía de los 22 países como región.

¿Cuáles son sus favoritas de este año?

‘El ciudadano ilustre’ (Argentina, Gastón Duprat y Mariano Cohn) se me hizo muy divertida. ‘La región salvaje’, de Amat Escalante, la mexicana que ganó en Venecia el año pasado me parece un peliculón, Estiú, la española, me parece muy buena… las siete son excelentes.

De 890 películas que se producen, seleccionar siete, por lo general tienes una muy buena selección. Sobre todo porque no es una votación de que el productor o el director llame a sus amigos para que estén nominadas, sino que en el proceso de preselección los que nominan son la gente que ve películas.

Por eso creo que también es una parte importante del premio, que tú tienes asegurada una curaduría de los principales realizadores de los 22 países que ya previamente hicieron el trabajo por ti y no tienes que estar filtrando a ver qué películas iberoamericanas valen la pena. En la preselección hubo muchas que no quedaron en las nominaciones finales que son importantísimas y que están muy buenas, como la de Michel Franco, que ganó en Cannes, Las hijas de abril, es un peliculón que los propios realizadores decidieron que no, que había siete películas mejores que esa y al final no quedó en la nominación final.

La diferencia es que en Cannes estás compitiendo contra 20, 30 títulos y aquí estás compitiendo contra 850.

Un problema de la región es el tema de la distribución. Muchas de estas películas no se ven en Colombia o se ven únicamente en pequeñísimos festivales. ¿Cómo solucionar ese problema? ¿Cómo hacer para que el cine latinoamericano se vea en Latinoamérica?
Ese es un problema de la región. Cuando me buscaron para hacer esta iniciativa de Cinema 23 y los premios, Gael estaba completamente ofendido de que la película chilena que él protagonizaba que se llamaba No, no se pudo ver en Argentina, Paraguay ni Uruguay, que son los países vecinos de Chile. Ni siquiera en los países que están uno al lado del otro se puede ver una película que gana en Cannes.

Creo que poco a poco estos esfuerzos de los premios locales, de los premios Fénix, de los premios Platino, de los cien mil premios y ejercicios que existen en todo el mundo para darle más visibilidad está creciendo, porque cuando nosotros empezamos las ventanas eran muy poquitas. En estos cinco años que lleva la asociación ya se creó en México una página web donde encuentras muchísimas películas mexicanas e iberoamericanas que se llama filminlatino.

Cinépolis Click está comprando cine de la región. Aeroméxico está programando cine de la región. Empezamos a involucrar a toda la gente. Vamos a tener la Semana Fénix en Colombia en Cine Tonalá.

Estamos haciendo muchos esfuerzos porque la Asociación (Cinema 23) y los premios no van a la velocidad de la exhibición, y ahí siempre viene el problema del huevo o la gallina, porque los exhibidores dicen que las programan pero nadie va, mientras los espectadores dicen que no se enteraron de que estaba la película. O las programan y los niños quieren ver Spiderman XVI.

Hay que construir un público al que le interese ver el cine latinoamericano, que se vean títulos hechos en la región, con historias y lenguaje de la región, filmados en un lenguaje cinematográfico regional que van a tener mucha más empatía a que si ves Harry Potter. Están en tu ciudad, tu cultura, tu región, tu idioma, y creo que es importantísimo construir por los dos lados. Entonces hay dos retos: enamorar al público de esas producciones, y que los distribuidores sepan que si las programan van a tener buena taquilla.

Va a tomar un tiempo pero es un problema regional en el cual se está trabajando y cada vez veo más interés de plataformas alternativas de programación de cine latinoamericano porque entienden que hay un gran mercado.

¿Cuál es el papel de plataformas como Netflix o Amazon en estos premios donde los teatros tienen un papel tan importante?
Nosotros tenemos a Netflix de patrocinador y este año incluimos series de televisión en los premios, porque la mayoría de los realizadores, actores, etc., están participando en series, dirigiendo, actuando, escribiendo, y una gran parte de los aliados cinematográficos de la región nos decía “oigan, incluyan series, son muy relevantes y nos están dando mucho trabajo”.

Además las plataformas como Netflix y Amazon están comprando películas para empezar a programarlas, están buscando y sirviéndose de estos premios como los Fénix para saber cuáles películas son las que más han sonado, muchos distribuidores que están esperando que pasen los fénix para estrenarlas, pero es como una construcción a largo plazo. Los Óscar tienen 89 años, nosotros apenas es el cuarto. Nos dormimos en los laureles de que ganan en festivales, y luego cuando empezamos a ver la fuerza que tiene la región en los festivales, es muy impresionante llegar a Cannes, Toronto o Venecia y que los críticos y los programadores hagan filas para ver la película iberoamericana porque tienen otro lenguaje y otra manera de contar historias que no se han visto. Están urgidos y muy curiosos de ver qué producciones se están presentando.

Vea también: Tres producciones colombianas nominadas a los premios Fénix

Esta misma curiosidad hay que despertarla en todos lados. Es un esfuerzo gigantesco porque la región es enorme: España, Portugal, Latinoamérica. Lograr una semana Fénix donde se proyecten todas las películas en los 22 países nos va a tomar un poco más de tiempo. Poco a poco se empiezan a ver, y la gente empieza a ver el valor que tiene el cine hecho en la región.

Ha encontrado alguna voz que sea el próximo Alejandro González Iñárritu, el próximo Guillermo Arriaga?
Yo creo que simplemente al ver directores como Lorenzo Vigas que fue el primer iberoamericano en ganar Mejor Director en una ópera prima en Venecia es un caso interesante. Lo mismo Amat Escalante. No tengo identificado quién va a dar el brinco de este cine tan regional (a pesar de que las historias y los temas que se cuentan sean muy internacionales), quién es el director que va a brincar a Hollywood.

El director que más veo ahorita por ahí es Pablo Larraín, que se ganó con su película de No en Cannes, estuvo nominado al Oscar, luego volvió a ganar con El Club y entonces le dieron el contrato para dirigir Jackie, la película de Jackie Kennedy. Larraín es un director que posiblemente podríamos ver allá. Guillermo del Toro es casi como Iñárritu y Cuarón, pero la verdad no me he fijado porque aprecio mucho los directores y los productores que se quedan en la región y no dan el salto de inmediato a Hollywood a quedarse con los millones y a hacer películas más lineales y comerciales. Pero podría ser Larraín, más que Lorenzo Vigas y que Amat, que siguen teniendo un cine de autor.

Articulos Relacionados

  • Galería: el lado cómico del reino animal
  • El álbum navideño de Sia
  • Ya está aquí el tráiler definitivo de Las Chicas del Cable
  • X: la película de Maluma