¿Cómo limpiar el alma a través de una novela? entrevista con Pablo Simonetti

Diners conversó con el afamado escritor chileno sobre su novela nueva: Desastres Naturales. Un relato íntimo para los amantes de la buena escritura.

Pablo Simonetti se graduó como Ingeniero Civil de la Universidad Católica de Chile. Luego obtuvo su master en Ingeniería Económica de la Universidad de Stanford y en 1996 sintió el deseo de hacer literatura. Empezó con el cuento ‘Santa Lucía’, que está en el libro ‘Vidas Vulnerables’ (1999) y con el que ganó la Mención Especial del Premio Municipal de Santiago de Chile.

Simonetti se convirtió en uno de los escritores revelación de su país. En medio de esta fama ‘rockstar’, el chileno siguió construyendo historias, pero no para sus fanáticos, sino para conectarse con su alma. En 2004 empezó con ‘Madre que estás en los cielos’, un relato muy personal contado desde una mujer; luego vino ‘La razón de los amantes’ (2007); ‘La barrera del pudor’ (2009); ‘La soberbia juventud’ (2013) y Jardín (2014).

Cada novela cuenta un secreto de Simonetti; cada una es un pedacito de corazón del chileno, que no busca desesperadamente conectarse con sus lectores, sino que al contrario, la lectura entra a sus lectores ‘sin querer queriendo’.

Personalmente, así me pasó con Desastres Naturales, que cuenta la historia de Marco Orezzoli, un chileno, comelibros, amoroso con sus padres y homosexual que le revela al lector sus secretos mejor guardados cuando está a punto de morir.

Al principio no me conecté con el personaje porque es todo lo contrarío a mi. Sin embargo, cuando avancé me pude identificar con el corazón de Marco, quien, como todos en la vida, busca la aceptación de un padre, que cree que su hijo es un ser imperfecto y poco interesante.

Simonetti tiene la facilidad de entregarle al lector múltiples personajes masculinos que rodean a su protagonista, y mientras sucede esto, le explica un poco de los estragos de la dictadura y además deja que el lector disfrute de los paisajes variopintos de Chile.

Aunque lo único que le importa al escritor chileno es que su novela esté bien escrita, se puede entrever que es una forma de limpiar, reconciliar y perdonar a la memoria de su padre, que como el protagonista está reducido por una enfermedad.

Puede que usted no tenga nada en común con la historia, pero Desastres Naturales tiene la capacidad de ponerlo en los zapatos de todos los personajes y revelarle que ese mundo tortuoso y feliz también es suyo.

A continuación lea nuestra conversación con Pablo Simonetti, quien estuvo de visita en Colombia para la Fiesta del Libro de Medellín:

¿Por qué enfocar esta novela por la figura paterna?

Es un tema de edad. Estoy en los 50 , época en que las enfermedades hacen parte de tu vida, y esto me hace sentir más cerca a mi padre en la experiencia, fragilidad que conlleva y por eso lo hice con ese infarto cerebral y que lo hace recordar a su padre.

Se siente su padre, mientras él está en la clínica.

Es un ejercicio de identidad, de recuperarlo y de entenderlo. Tener mayor empatía a tu padre y es más bien entenderlo.

Desastres Naturales es el polo puesto de Madre que estás en los cielos. Esta novela tiene un enfoque femenino y la protagonista es una madre. En cambio, Desastres Naturales está escrito por un hombre y está enfocado a los personajes masculinos como el padre, los hermanos, compañeros de curso, el tío, los curas, todos ellos.

Estas son dos novelas familiares, pero esta es la primera como una búsqueda de los masculino.

¿Qué parte es autobiográfica y qué es ficción?

Es prácticamente autobiográfica, excepto en algunas variaciones. La única ficción que puede haber en el libro es la que realiza la memoria, porque ésta elige las cosas que quieres contar por emoción.

La memoria es un órgano de ficción, por eso las partes que están fundadas en mi memoria también puede ser el viaje al sur de Chile. Aquí se ve la cercanía con el padre, se ayudan, admiran, acompañan. Es un momento de ternura que domina sus relaciones.

El tema sexual también tiene mucha ficción. Claro, tú empiezas a meter personajes reales, entonces tienes que protegerlos.

Deseo sexual, sentimientos y temor a Dios ¿cómo pueden caber estos temas en un solo mundo?

Es la búsqueda de encuentros sexuales de Marco, quien estaba en una cápsula de recuerdos, tuvo encuentros furtivos y dolorosos porque no puede hablar con su amante y no puede estar más cercano con los que ama.

Marco se enamora de dos que no se sabe si son heterosexuales. Pero la negación nace del miedo impuesto porque ser homosexual era un pecado y nadie lo iba a tolerar en los años 70.

La diferencia sexual en esa época no existía. Por todo lado estaba negado, en todas las formas posibles había una negación absoluta del tema. Era considerado un pecado, crimen y una enfermedad.

No hay condena mayor a una conducta humana. Entonces claro, están estos niños que crecieron en familias educadas por lo católico y bajo la dictadura chilena hizo desaparecer los conceptos de diferencias.

En esas condiciones estos niños no tenían capacidad de imaginarse frente a eso. Ahora Marco y su afecto hacia los hombres busca con las pocas herramientas que tiene. Pero sólo busca un subterfugio momentáneo para recibir el cariño de un hombre.

¿Y la religión?

Él estaba educado en lo católico. Marco tiene que trabajar en la empresa de su padre, crear familia y vivir dentro de ese mundo. Por eso la educación que recibía lo hicieron orar al lado de su cama y por eso tenía un temor porque se dejó llevar por su naturaleza. Primero, se siente pecador y segundo se siente el peligro su futuro.

Cuando habla a Dios le dice déjame ser el hijo que quieres, déjame ser normal.

La historia está contada desde la época de la dictadura y desde una familia burguesa, ¿por qué?

Eso fue experiencia personal por el gobierno de Allende. Hubo una parte de la sociedad que sencillamente se rebelaron frente al gobierno de Allende porque sintieron amenazado su bienestar. Todas esas cosas durante la UP, también por las Brigadas de Izquierda.

Toda esta amenaza al cotidiano, fue superior a lo de la pequeña burguesía chilena. Por eso lo que más les horrorizó fue la expropiación.

Por eso me gustó la idea de representarlo y su proceso de apoyo a los civiles. Hasta que en los años 80 la gente empezó a desencantar. Era mostrar el mundo que cayó encima con Pinochet. La mitad de chile negó y otra aceptó los horrores de la dictadura.

Los lectores van a encontrar una frase que resume esto y es: algo habrán hecho.

¿Qué piensa cuando escribe?

Cuando escribo no pienso en historias posibles. No tengo un lector en la cabeza, porque son muchos lectores.

Cuando termino una novela se la paso a mi marido, un par de amigos y los tres me dan una lectura distinta. Cuando termino la gente la recibe de manera muy diferente. A veces hay momentos de mucha emoción porque alguien dice no sabes lo profundo que me llegó tu novela y las ganas de librarme, porque era una persona que estaba en el proceso de aceptación.

Eso me emociona mucho. Pero claro, son pequeños regalitos que te llegan, pero trato de no enamorarme del efecto humano, personal porque lo que más me importa es que la gente diga: ¡qué maravillosamente escrita está!

Me importa que mis personajes estén al tope de su expresión; que el lenguaje alcance; no necesariamente la identificación sino que sea algo que lo quieran leer porque es un placer estético y una experiencia humana profunda.

Cada capítulo es un año diferente y no están en orden, ¿por qué decidió hacerlo así?

Lo que hago es que trato de que hayan nexos que no son evidentes entre de las épocas. Quiero que el lector encuentre un detalle, lo guarde y cuando avance lo pueda complementar con ese otro relación. Esa corriente débil se uno a otra experiencia lo que hace más placentera la lectura.

¿Qué nos puede decir de Samuel, el hermano mayor del protagonista?

El hermano Samuel es un personaje interesante porque conserva con Marco una relación de cariño, pero no puede con el prejuicio. Entonces está en esa línea de apoyar o no a mi amigo o hermano. Que de hecho le pasó a mucha gente en la dictadura. Bueno lo mismo le pasa a Samuel, pero él tiene mucho miedo de la diferencia porque esa fue la forma de inyectar una especie de planificación social.

Entonces todo lo que estaba fuera del domo de virtud era peligroso, degenerado entonces imagínate que Samuel pensaba que el novio de su hermano podía llegar a violar a sus hijos o abusar de ellos. Entonces Marco, el protagonista, le responde: bueno es lo mismo que yo puedo pensar de tu esposa o que tu puedas abusar de tus sobrinos ¿por qué piensas eso?

La homosexualidad estaba tocada por esa especie de leyenda negra en la que había degeneración, podredumbre humana y falta de virtud. Esto puede ser un paralelo con lo que pasó en la dictadura. Todos los que no creían en el gobierno eran sospechosos.

Había personajes con privilegios como el cura que era de izquierda, pero que nadie tocaba porque era de clase alta, pero en general en la vida común había un bien y un mal y que calza muy bien con el proceso con el personaje.

¿Cuánto tiempo duró escribiendo la novela?

Dos veranos. Yo empecé a escribir en un viaje y tenía esos momentos con mi padre tan vivos que yo dije: necesito sacarlo. Ahí empecé a escribir el antes y después de la muerte del padre, pero ahí me faltaba algo, entonces lo último que escribí fue el desarrollo de Marco.

Eso me tomó dos años. Escribo durante lo veranos, 3 o 4 meses. En dos de ellos, escribí el primer borrador. Después trabajé bastante en la composición en edición y de cortar, escribo largo y se me pasa la mano, por eso es que pasó un año más para la corrección final.

El final que tenía no era final, era cualquier cosa. Los lectores me dijeron que no tenía final. Yo no creo en la inspiración, pero un día me senté a pensar en un final alegórico. No me valía una escena más. Entonces releyendo la novela encontré el momento perfecto para cerrar la novela.

¿Y la elección del título?

Me lo dijeron y dije: ¡claro! lo resume todo, por los desastres naturales de Chile y la relación del desastre natural del gobierno, que fue una sublevación de la derecha y la burguesía chilena.

Chile enfrentó el golpe con la misma disposición de fatalismo como si fuera un desastre natural. Todo el mundo sabía del golpe, pero nadie hizo nada para detenerlo. Todos decían va a venir, pero estábamos inertes.

Después están los desastres naturales de la familia porque el rechazo, las discriminación estaba grabada en las personas a casi un nivel natural y el hijo vive este rechazo como un tsunami y le pasara por encima. Al igual que la familia de Marco y es como si les hubiera caído un meteorito y preguntan: ¿qué paso?

Para la naturaleza los desastres no existen es simplemente la evolución. La homosexualidad es una forma de entender las aristas.

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