Análisis de Game of Thrones: ¿Habrá romance entre Jon Snow y Daenerys?

La séptima temporada de Game of Thrones va a toda. Cosas que habrían tomado cinco o diez capítulos hace unos años, ahora ocurren de un capítulo a otro.

Para la muestra: al final de “Stormborn”, el segundo episodio de esta temporada, Jon Snow va hacia Dragonstone a conocer a Daenerys Targaryen. Y si podemos creer en los avances, se conocerán el próximo domingo.

Esto tiene enloquecida a la gente y con razón. Jon y Daenerys son lo más parecido a unos protagonistas en Game of Thrones; que se conozcan es una de las cosas que hemos esperado desde la primera temporada y abre todo un mundo de posibilidades en la trama de esta serie. Una de esas posibilidades es promulgada con pasión por una legión de fanáticos que creen que estos dos personajes van a tener un romance apenas se conozcan y que al final de la serie van a gobernar Westeros juntos. Por eso quiero que hoy analicemos, primero, qué tan posible es que esto ocurra y, segundo, si es buena idea que este par se convierta en una pareja.

Jon y Daenerys son dos de los personajes más importantes de esta serie. Los dos están solteros. Los dos son líderes a los que mucha gente ama. Los dos papeles son interpretados por personas muy atractivas. La lógica narrativa de las historias de fantasía dicta que deberían estar juntos. Pero que eso sea lo que pasaría en cualquier historia de fantasía no significa que sea lo que va a pasar porque Game of Thrones no es como las demás historias.

Desde el principio, los libros y la serie se hicieron famosos porque juegan con las expectativas de los espectadores. En la primera temporada, todos creímos que Ned Stark era el protagonista y después vimos cómo le quitaron la cabeza, mientras nuestros corazones se rompían colectivamente. Cuando su hijo Robb se rebeló para vengar a su padre, todos juramos que él iba a ser el dueño del mundo y que efectivamente vengaría a Ned. ¿Recuerdan qué pasó con él? Sí, muerte también. Game of Thrones ha roto todas las reglas de la televisión (y nuestros corazones) en más de una ocasión. Entonces, cuando alguien dice que “lo obvio” es que Daenerys y Jon van a terminar juntos, me convenzo aun más de que no va a pasar.

Por otro lado, está el detallito de que son tía y sobrino. Y sí, sí, sí, yo sé que el incesto es algo común en el árbol genealógico de los Targaryen y que ser familiares no es una barrera para el amor en los Siete Reinos (como lo prueban Jaime y Cersei). Pero mi contra argumento es que no hay ni un poquito de evidencia que sugiera que Daenerys quiera continuar con esa tradición. Sí, a ella la criaron con las historias del pasado glorioso de su familia y hasta que conoció a Drogo estuvo convencida de que se iba a casar con su hermano Viserys, pero esas son precisamente las razones por las que creo que ella estaría en contra de la idea de casarse con un familiar.

Daenerys no es uno de mis personajes favoritos, pero tengo que aceptar que hace caso cuando alguien inteligente y convincente le expone las cosas con argumentos razonables. Ella no es estúpida y está rodeada de personas como Tyrion y Varys que saben que los hijos producto del incesto tienen una tendencia hacia la locura (para la muestra, Aerys Targaryen y Joffrey Baratheon). Ella sabe que su papá estaba loco y está empeñada en hacer un mejor trabajo que él.

Pero bueno, dirán algunos de ustedes, ellos no saben que son tía y sobrino y tal vez se enamorarán porque no saben ese detalle. Ahí, una vez más, los contradigo porque en mi cabeza no hay dos personas más incompatibles que Jon Snow y Daenerys Targaryen. Sus personalidades, sus estilos de liderazgo, sus intereses y sus valores son muy diferentes. No digo que dos personas tengan que ser clones para enamorarse, pero entre Jon y Daenerys veo más potencial de conflicto que de romance.

Sus estilos son muy distintos. Jon nunca ha buscado la posición de líder, siempre se la han dado y él ha tenido que aceptarla. Él no quería ser Lord Commander de la Night’s Watch; obtuvo el título porque sus hermanos lo decidieron. Tampoco se postuló como King in the North; esa decisión la tomaron los demás, votaron por él y lo declararon así. La vida de Jon ha consistido en ignorar sus intereses y deseos personales porque otras personas lo necesitan. Ha sacrificado todo, su familia, su amor, su vida, por hacer lo correcto. Y en este momento para él lo correcto es acabar con los White Walkers.

Daenerys, en cambio, disfruta el poder, le gusta conquistar ciudades, se siente bien coleccionando ejércitos y quiere seguir haciéndolo. Y aunque de verdad está convencida de que puede convertir al mundo en un lugar mejor, llegó a Westeros sintiendo que ser la reina es su derecho. Esta no es una mujer a la que “le tocó” ser líder, es alguien que piensa que estaba destinada a serlo. Por eso, para ella lo más importante ahorita es acabar con Cersei y cualquier persona que se interponga entre ella y el trono. Estos son intereses muy diferentes a los de Jon.

La otra opción, dirán algunos, es que así no se enamoren, opten por un matrimonio estratégico para sellar la alianza. Pero tanto Jon como Dany han probado una y otra vez que son líderes que rompen las reglas. No me imagino a ninguno de los dos diciendo “uy sí, seguro si nos casamos vamos a vencer a todos, es nuestra única opción”. Daenerys no necesita a ningún hombre para mandar. ¿Quién necesita un esposo cuando tiene tres dragones? Si no me creen a mí, créanle al menos a Emilia Clarke, la actriz que interpreta a Daenerys, quien en una entrevista con Style Magazine dijo que su personaje hace rato dejó de lado su necesidad de estar con un hombre: “Ella está tan comprometida e involucrada en su proceso de liderar, ser la reina, gobernar y cumplir su derecho de nacimiento, que la idea de que llegue alguien y le toque compartir el título es algo con lo que ella probablemente no va a estar cómoda”.

Lo ideal para mí sería que, después de muchas discusiones sobre qué es más importante: vencer a Cersei o acabar con los White Walkers, Daenerys coja el trono, oiga los sabios consejos de Tyrion y Varys y tenga una buena relación con su sobrino. Que Jon vea en ella a alguien en quien puede dejar todo el peso del liderazgo y por fin pueda ir a retirarse a una cabañita silenciosa en el Norte con alguna pelirroja.

Pero con Game of Thrones nunca se sabe. Tal vez tengo la razón. O tal vez estoy muy equivocada y en el próximo episodio se van a hacer tatuajes que digan “Jon y Dany x100pre”, mientras yo sacudo mi cabeza en señal de decepción. O tal vez Daenerys descubra que Jon es hijo de su hermano Rhaegar y que, por tanto ella no es la última Targaeryen, se vuelva una paranoica y mande a uno de sus dragones a quemarlo. Quién sabe. Por ahora, contaré los días hasta el próximo episodio mientras me como las uñas.

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