Samy Bessudo: “El secreto es adaptarse”

El presidente de una de las agencias de viajes más importantes del país asegura que no es un oficio en vías de extinción. Habló de los retos que enfrenta, el futuro del turismo, las oportunidades que hay en Colombia y su pasión por la fotografía.

Son pocos los hombres que tienen la suerte de verse bien y sentirse cómodos, ya sea acampando en una playa agreste, con un pareo atado en la cintura y el pelo desordenado y lleno de arena, o vestidos con un traje de diseñador, cenando en un restaurante de lujo en una de las capitales del mundo. Es el caso de Samy Bessudo, un colombofrancés (aunque se siente colombiano por encima de todo) de 37 años, que asumió la presidencia de la agencia de viajes Aviatur en 2014.

Desde que era niño, el hijo menor del empresario francés Jean Claude Bessudo y de la artista belga Danielle Lion, aprendió a adaptarse con facilidad a diferentes situaciones y culturas, algo que le ha resultado útil ahora que tiene la responsabilidad de llevar la agencia –que este año celebra su 60 aniversario– hacia el futuro, con todos los retos que eso implica.

Sentado en un sillón de cuero, tras terminar la sesión de fotos para la revista Diners, reflexiona sobre el desafío que tiene por delante. “Debemos ser la empresa más cool e innovadora, aunque tengamos sesenta años… Y eso ni a George Clooney le queda fácil”, dice y suelta una carcajada. Luego, en un tono más serio, recuerda una frase que su padre le dijo el día que le entregó la batuta de su compañía consentida: “Las empresas que sobreviven no son las más grandes, ni las que más dinero tienen, ni las más robustas, sino las que mejor se adaptan”, y para él, allí radica el éxito de su gestión y la base de su plan de vuelo.

Una fotografía tomada por Bessudo en Caño Cristales, cerca del municipio de La Macarena, en el Meta.

Aunque nunca pensó que terminaría trabajando en la agencia –hace 15 años entró al departamento de cobranzas–, y mucho menos que llegaría a la presidencia, Bessudo, quien estudió Ciencias Políticas, se siente seguro frente al cargo. Describe su manera de trabajar como colaborativa y señala que es muy importante saber escuchar, puesto que nadie está exento de cometer errores. “En la medida que tenga la capacidad de recapacitar y corregir, las cosas saldrán bien”. Cuenta, además, con el apoyo incondicional de su padre, con quien tiene una relación maravillosa. “Cuando dudo, sé que cuento con él, le consulto, hablamos y me aconseja. Es un gran privilegio”.

Desde que está al frente de la operación se ha enfocado en dos temas. En primer lugar, la actualización tecnológica. “No obstante, con solo tecnología no se logra nada, el verdadero músculo o motor de la empresa es la operación que hay detrás. Cuando tienes la posibilidad de mezclar tecnología de punta con un buen servicio, sucede algo especial”. Y explica que todo gira en entorno a la experiencia del usuario. “La idea es que el cliente entre y encuentre las herramientas que necesita para organizar su viaje. Si requiere asistencia o asesoría, hay un chat en el que un agente puede solucionarle cualquier inquietud”.

Los resultados han sido alentadores, ya que el 30 % del total de las ventas se hace a través de la web. Aunque es consciente de que cada día hay más competencia en el medio, y que las nuevas generaciones tienden a pensar que un agente de viajes no es necesario –puesto que todo se puede hacer en la web– no es algo que le preocupe. “El agente de viajes no es ni será obsoleto. Competimos con oferta, experiencias y, lo más importante, respaldo. No importa qué problema tenga el cliente o en dónde, siempre hay alguien que responde”.

Por otra parte, se ha esforzado en imprimirle un carácter actual a la imagen de la agencia, llegarle a un público más amplio e implementar estrategias de comunicación diseñadas para diferentes sectores. “El secreto está en reinventarnos constantemente”.

Algunas de sus iniciativas, además de darle un nuevo aire a la organización, han sido muy exitosas. Entre ellas Gay Travel, una dependencia concebida para la comunidad LGTBI. “La idea no era crear una agencia especial para ese sector –que representa alrededor del 20 % del mercado de viajeros–, sino volcar la estructura de la agencia a ser gay friendly. Las personas que trabajan con nosotros deben saber que valoramos la inclusión y todos nuestros clientes deben sentirse cómodos y bien atendidos”.

Uno de los retos de Bessudo en Aviatur es consolidar su posición entre los jóvenes, que consideran que las agencias de viajes son obsoletas.

Y más enfocado a los millennials –a quienes, admite, no termina de descifrar–, se embarcó, junto con su amiga, la comediante Alejandra Azcárate, en el mundo de la comunicación por YouTube. La semilla inicial la plantó la modelo y empresaria Ingrid Wobst, y de ahí surgió la idea de ir por Bogotá, regalar viajes –a personas que estuvieran dispuestas a hacerlos de inmediato– y documentar el proceso. “Para mí sigue siendo chino eso de tener un canal, pero ha sido una experiencia maravillosa. No solo fue la campaña más vista por los colombianos en YouTube –ya preparan la segunda temporada–, sino que tuvimos la oportunidad de cambiarles la vida a muchas personas”. Encontraron gente que no conocía el mar ni había viajado en avión. Se involucraron emocionalmente con sus historias, y hoy en día siguen en contacto con la mayoría, incluso algunos están trabajando en la agencia.

Está convencido de que un viaje transforma a las personas. “Aun a quienes tenemos la oportunidad de hacerlo con cierta frecuencia. Cada viaje es una experiencia, llámese el malgenio que te da en inmigración, o cuando las cosas no salen de acuerdo con lo planeado. Te cambia la vida, en algunos casos de manera imperceptible, en otros terminas adoptando costumbres ajenas a tu entorno”, y lo dice no solo porque esto es a lo que se dedica, sino porque lo vive a diario, ya sea cuando se sube en un avión, o comparte experiencias con sus clientes.

Lo que queda por descubrir

Pero más allá de los temas administrativos, gran parte de su oficio consiste en viajar, conocer los destinos y planes que recomiendan, hospedarse en hoteles de ensueño y explorar lugares remotos. En conclusión, tiene uno de los mejores trabajos del mundo. “Me siento superafortunado. No tengo la más mínima queja al respecto. Hay momentos absolutamente fantásticos, increíbles, y no te quieres cambiar por nadie”, admite con una sonrisa. No obstante, añade que, como en todo, hay días en los que se pregunta por qué se levantó. “Se cae el sistema, el teléfono no para de sonar…, los problemas nunca faltan”.

Haber recorrido el planeta le ha dado una visión clara de hacia dónde va el turismo y qué buscan los viajeros de hoy. “La gente quiere lugares con menos turistas, propuestas que vayan más allá de lo obvio. Así sea un lugar muy turístico, encontrar la manera de experimentarlo como lo haría un local”. Y precisamente por eso –además del efecto que tendrá la firma de la paz en nuestro país– cree que en Colombia hay una gran oportunidad que no se puede desaprovechar.

con su papá, el empresario Jean Claude Bessudo.

“Somos el destino que queda por descubrir”. Sin embargo, es consciente de que hay muchos retos por delante, entre ellos definir la infraestructura adecuada para un país virgen. “El Estado debe crear campañas de educación y una política de desarrollo turístico clara y a largo plazo, ininterrumpida entre gobiernos. Debe haber continuidad”, reflexiona, y añade que su sueño es que sigamos y mejoremos el modelo de Costa Rica. “Sería un error fatal que las playas del Pacífico se llenaran de complejos hoteleros de concreto. En el futuro las personas van a buscar lugares para escapar de la ciudad, respirar aire puro, sin contaminación y escuchar los pájaros al amanecer”.

Al otro lado del lente

Durante la entrevista su celular timbra con frecuencia. Las únicas llamadas que atiende son las de sus hijas, Alana y Shenoa, fruto de su relación con la actriz Kathy Sáenz. Es evidente que Bessudo, quien el año pasado se casó con la empresaria Martina Hakim, es un papá dedicado y pendiente. Coordina las agendas de la tarde con eficiencia, manejando el drama y la complejidad de los planes que le proponen las niñas con paciencia, pero sin ceder su autoridad. Es estricto y dice lo que piensa. Siempre. No tiene adjetivos para describir su rol como papá, sin embargo asegura que lo que más le gusta es viajar con las niñas. “Me las llevo cada vez que puedo”.

Sus vacaciones ideales incluyen aventura, naturaleza y mucha actividad. “No resisto botarme en una playa y no hacer nada. ¡Me chiflo!”, dice en un tono enfático. Añade que aunque no se considera muy deportista, el buceo y las actividades náuticas le encantan, y en su maleta nunca puede faltar un par de tenis. Es en esos destinos agrestes y remotos, donde experimenta con la fotografía, una de sus grandes pasiones. Me encanta registrar animales y paisajes. “Son más agradecidos que la gente”, dice con humor. Y en sus archivos tiene cientos de fotos tomadas con su cámara Sony RX.

Desde que era niño, todos los años hacen un viaje en familia: sus padres y sus hermanas, con sus hijos y cónyuges. “Es una costumbre, una tradición que se ha mantenido”, y afirma que sus padres son mucho más “guerreros” que él, y que todos son un poco hippies. De hecho, confiesa que hace poco compró una combi Volkswagen modelo 53 para pasear los fines de semana.

Tal vez es una exageración utilizar el término hiperactivo para describirlo, pero definitivamente es enérgico. Sus ojos grises –su mamá le dijo que cuando nació eran como los de un tiburón– tienen una mirada intensa, curiosa, con un dejo infantil, y una mezcla de entusiasmo y la capacidad de nunca dejar de sorprenderse. Este podría ser el as bajo su manga, pues a pesar de haber visitado algunos de los lugares más maravillosos de nuestro planeta, le queda mucho por recorrer y siempre hay algo por descubrir y compartir.

*Maquillaje y peinado: Robert Peña | Producción y styling: Juliana Uscátegui.

Articulos Relacionados

  • Detrás de la portada: septiembre y nuestro gran especial de yoga
  • Galería: ¿Quiere convertirse en un personaje de Pixar?
  • El regreso, el dolor y la melancolía representados en desnudos artísticos
  • 2036: Nexus Dawn, una ‘intercuela’ de Blade Runner