De una hoja de espinaca a tejido del corazón: el nuevo avance de la ciencia

Un grupo de científicos de la Universidad Worcester de Massachusetts, Estados Unidos, usaron hojas de espinacas para desarrollar tejido coronario.

El equipo de ingeniería biomédica de la Universidad Worcester estudiaron a fondo la composición celular de una hoja de espinaca y encontraron que tiene un sistema de tejidos vasculares como el de los humanos. A partir de este descubrimiento, usaron las hojas de este vegetal para crear un músculo capaz de adaptarse al corazón humano. “Este descubrimiento podría ser la solución a las enfermedades coronarias”, aseguró Glenn Gaudette, líder de la investigación.

El estudio, publicado en la revista Biomaterials, reveló que para llegar a convertir una hoja de espinaca en un órgano vivo se necesitó de la ayuda de bioingenieros, científicos, doctores que tratan las enfermedades coronarias y una impresora 3D.

La ciencia ya había descubierto la capacidad de crear tejidos para reemplazar partes humanas, pero nunca un tejido capaz de transportar sangre. “Gracias a una hoja de espinaca, hemos encontramos una celulosa biocompatible con el cuerpo que adapta sus ramificaciones a través del tejido humano” cuenta Joshua Gershlak, participante del estudio.

La estructura de la hoja, con sus venas ramificadas, proporcionó un tejido idóneo en el que inyectaron células del corazón (cardiomiocitos) y células madre. Luego, pusieron sangre en los conductos vasculares y durante 21 días las células se adaptaron a los tejidos de la espinaca a tal punto que el tejido se contrajo como un músculo.

El experimento fue diseñado principalmente para tratar tejidos del corazón que son afectados por paros cardíacos y defectos congénitos. Sin embargo, esperan aplicar este descubrimiento en la medicina regenerativa de cualquier órgano del cuerpo, como tejido de cartílago, huesos y la cicatrización de las heridas, comentan los expertos.

Antes de llegar a la espinaca, los científicos experimentaron con hojas de perejil, coles y acelgas, las cuales nunca se adaptaron de manera rápida y eficaz como las hojas de espinacas.

Ahora el grupo de Gershlak está probando los tejidos con un corazón artificial pero aseguran que dentro de poco este descubrimiento traerá beneficios económicos, medioambientales y éticos para toda la humanidad.

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