Carli Lloyd, la mejor futbolista del planeta

Aunque estuvo a punto de abandonar el fútbol, la Fifa la eligió por segunda vez consecutiva como la número uno del mundo. Y, ahora, gracias a su tenacidad, disciplina y fortaleza mental es la nueva estrella del Manchester City, de Inglaterra. Esta es su historia.

Cuando Carli Anne Lloyd tenía veinte años le dijeron que no poseía suficiente talento para continuar en el equipo de fútbol sub-21 de Estados Unidos. Fue un golpe duro, estaba decidida a renunciar y comenzar una carrera para convertirse en agente del FBI. Sin embargo, una de sus compañeras se lesionó y la llamaron para ocupar el puesto. Lo dudó, pero en la mente de su padre, Steve, no hubo vacilación y se dio a la tarea de hallar un entrenador que pudiera convencerla y que, además, la preparara. Así llegó a la puerta de James Galanis, uno de los técnicos más reconocidos de Filadelfia, que hizo parte del Medford Strickers, un club de fútbol local, en el que por casualidad Carli jugó cuando tenía 16 años.

Galanis habló con ella, y como lo cuenta en una entrevista para la Fifa, le dijo que tenía habilidad, pero que le faltaba potencia, fortaleza mental y carácter. Aunque sus palabras rayaron en lo desalentador, Galanis le aseguró que juntaría sus debilidades para convertirlas en virtudes, “podrías ser la mejor del mundo”, le dijo, y ella “no me creyó; de hecho, nadie lo hizo, pero lo asimiló. Simplemente necesitaba que alguien la orientase”, cuenta. En ese momento Lloyd decidió que el fútbol sería su vida, regresó al equipo y fue campeona de la Copa Nórdica entre 2002 y 2005 consecutivamente.

Carli Lloyd en la gala de Fifa Best Players 2016 Foto: Philip Rock

El poder del 10

La mejor jugadora del mundo creció admirando a un basquetbolista: Michael Jordan, el histórico jugador de los Bulls de Chicago. Una de las razones es que en la secundaria de Delran, New Jersey, ciudad donde nació y creció, Lloyd hizo parte del equipo de baloncesto durante tres años, porque disfrutaba practicar cualquier deporte en el que sintiera que podía ganar, incluso se dedicó a la natación hasta los 18 años. “Era una chica poco femenina y crecer así es difícil para las mujeres; prefería ir al gimnasio, siempre quería derrotar a los hombres. Por un tiempo me avergonzaba de ser tan competitiva, pero en retrospectiva pienso: a quién le importa”, explicó en una entrevista.

Los ojos de Lloyd siempre estuvieron puestos en jugadores talentosos. Su primer ídolo futbolístico fue Michelle Akers, la delantera estadounidense que con una decena de goles llevó a su selección a ganar el primer mundial femenino realizado en China en 1991 y que, por supuesto, portaba el número 10 en su camiseta.
Curiosamente, este número ha rodeado el camino de Lloyd. Su debut con la selección mayor fue el 10 de julio de 2005, seis días antes de su cumpleaños número 23. Ese mismo año también debutó con su selección el mejor número 10 del mundo, el argentino Lionel Messi. Con el tiempo, Lloyd no solo declararía su admiración por la Pulga –y hasta compartiría el escenario con él cuando los nombraron los mejores de 2015–, sino que su exquisita técnica, dominio del balón, precisión en los pases y liderazgo, la convertirían en la capitana del equipo estadounidense y, cómo no, en la número 10.

Sacrificios para alcanzar la gloria

Para llegar a la élite futbolística tuvo que dejar a un lado la vida común que una joven de veinte años podría tener. Las continuas fiestas, los desvelos y hábitos alimentarios poco saludables no eran una opción. “El fútbol tiene que ser lo primero en tu vida, no tu novio o tu vida social. Si no es así, mejor vete a tu casa”, ese fue el mensaje de su entrenador y que Lloyd escribió en el libro When nobody was watching: My hard-fought journey to the top of the soccer World.

En algún momento de la profesión, cuando los viajes, las concentraciones y los campeonatos lo exigen, se sacrifican ciertos espacios familiares y se desestabilizan los lazos. Su caso no fue la excepción. Luego del Mundial de China 2007, la relación con sus padres se tornó conflictiva. “Están poniendo muchas dificultades para dejarme ir. Soy un adulto y necesito tomar mis propias decisiones, ellos quieren elegirme un agente, están sobre mí constantemente y me dicen cómo debo interactuar con mis entrenadores y compañeros de equipo. Parecen enojados, como si sintieran que los alejo de mi carrera”, escribió.

La situación en su hogar se volvió insostenible en el 2008. “Sentía que estaba andando de puntitas en un campo minado”, y una noche, días antes de viajar a las Olimpiadas de Beijing llamó a la casa, contestó su padre y comenzó a discutirle, “no quiero oír nada”, dijo, “nunca quieres escuchar, ¿por qué no sacas tus cosas de la casa? ¿O quieres que las bote por la ventana?”, refutó. “Si eso es lo que quieres, está bien”, finalizó Carli. Esa noche la pasó en la casa de la mamá de su novio, Brian Hollins, con quien se casó en noviembre de 2016.

El secreto: fortaleza mental

Con la situación más estable en casa viajó a Beijing y marcó el gol que le dio la medalla de oro a Estados Unidos. Fue pieza clave del equipo que llegó a la final del Mundial de Alemania (2011) contra Japón. Sin embargo, cuando faltaban unos meses para disputar los Juegos Olímpicos de Londres, en 2012, el entrenador de la selección le dijo que no era lo suficientemente buena para jugar en el equipo titular. De nuevo su talento fue puesto en duda, pero esta vez lo asumió de otra manera. “Respondió haciendo todo lo que estaba en sus manos para conseguir el éxito, aumentó su carga de entrenamiento y se preparó mentalmente para probarle a su entrenador que estaba equivocado”, explica James Galanis.

En el primer partido tuvo la oportunidad que buscaba. Al minuto 56 convirtió el tercero de los cuatro goles con los que su equipo derrotó a Francia. En el siguiente partido, contra Colombia, volvió a marcar, y en la final del torneo, cuando enfrentaron a Japón, hizo los dos goles que valieron una nueva medalla de oro.

Carácter, disciplina y fortaleza se convirtieron en su leitmotiv. “Carli entrena de una forma en la que ni siquiera he visto entrenar a un hombre. Si hacíamos dos periodos de entrenamiento, ella hacía cuatro, y al otro día otros dos más con el equipo, no sé de dónde saca tanta fuerza, siempre tiene buena actitud, nunca está cansada. Su mentalidad es fuerte, es una roca, eso hace que un deportista no decaiga ni en los momentos más difíciles”, describe Yoreli Rincón, futbolista colombiana que no solo ha enfrentado a Lloyd en la cancha, sino que entrenó y vivió con ella durante cuatro meses.

Esa tenacidad no le permitió volver a dudar sobre sí misma, cree tanto en sus capacidades que su actitud puede ser ególatra. “A menudo se dice que las jugadoras estadounidenses tienen grandes egos, pero eso las fortalece mentalmente y por eso ganan tantos juegos. Carli es un ejemplo clásico de ello, nunca ha perdido la fuerza mental y la determinación de seguir siendo una de las jugadoras que más trabaja en el mundo”, asegura Jonathan Tannenwald, periodista deportivo de Philly, un medio de comunicación de Filadelfia y quien sigue la carrera de Lloyd desde 2015.

La cima del éxito: Mundial de Canadá 2015

Su rutina antes de un partido es la misma. La noche anterior se acuesta temprano, se levanta a correr quince minutos, desayuna, bebe bastante agua y escucha su playlist que incluye canciones como A Sky Full of Stars, de Coldplay, o Dreamer, de Chris Brown. Pero el del 5 de julio de 2015 no era un juego cualquiera, disputaba la final del mundial contra Japón, y lo que le ocurrió está lejos de ser algo rutinario, consiguió lo que ningún hombre o mujer había logrado: anotar tres goles en 16 minutos en una final de campeonato mundial.

Las estadounidenses golearon 5-2 a Japón y volvieron a ser campeonas luego de 16 años. Las miradas se posaron sobre la número 10, incluso, el expresidente Barack Obama le envió un mensaje a través de Twitter: “¡Qué triunfo del equipo de USA! Buen juego Carli Lloyd, tu país está orgulloso de ti. Ven a visitar pronto la Casa Blanca con la copa mundial”.

Los reconocimientos llegaron por añadidura. Fue elegida la mejor jugadora del mundial, futbolista del año en Estados Unidos, mejor creadora de juego, Balón de Oro de la Fifa y otros más. Aunque 2016 fue un año gris para la selección estadounidense, pues quedó eliminada en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Río, la Fifa la eligió de nuevo como la mejor jugadora del mundo.

Hoy, con 34 años, una edad en la que los futbolistas de alto rendimiento piensan en el retiro, Carli fue fichada por el Manchester City, de Inglaterra, y espera jugar hasta los 37, luego del Mundial de Francia 2019 y los Olímpicos de Tokio.

“Sé que no soy la más talentosa del mundo, pero sí sé que soy la más completa”, le dijo al diario Marca, de España. Además, es un ícono para las mujeres deportistas por su lucha en favor de la igualdad salarial –demandó a su propia federación en 2015 al considerar injusto que les pagaran más a los jugadores de la selección masculina por disputar menos partidos que ellas–. “Carli significa fuerza para el mundo femenino, refleja tenacidad y que los sueños se hacen realidad. La echaron de la selección a los veinte años porque no era muy buena, y ahora es la mejor del mundo, ella demuestra que todo se puede lograr”, describe emocionada Yoreli Rincón.

Las estrellas femeninas de la liga nacional

Después de varios años en busca de organizar una liga de fútbol femenino profesional, el 19 de febrero pasado comenzó el torneo con 18 equipos. Salvo el América, ningún equipo del denominado G8 (Cali, Nacional, Medellín, Millonarios, Junior, Once Caldas y Tolima) tiene equipo femenino. Sin embargo, será obligatorio, pues desde 2019 ningún club masculino podrá jugar los torneos continentales (Copa Libertadores y Copa Suramericana) si no tiene equipo profesional femenino. Estos son los primeros pasos de una nueva apuesta deportiva que reúne a grandes deportistas. Estas son las cinco estrellas del torneo:

Yoreli Rincón: Volante. Capitán de la selección Colombia, juega en Patriotas.

Catalina Usme: Delantera. Primera jugadora colombiana en marcar goles en Juegos Olímpicos y en un mundial. Juega en el América de Cali.

Fany Gauto: Volante. Número 10 de la selección de Paraguay. Viste el uniforme del Cúcuta Gol Star.

Oriana Altuve: Volante, venezolana. Fue goleadora de la Copa Libertadores 2016 jugando para Colón de Uruguay. Milita en Independiente Santa Fe.

Leicy Santos: Volante. Es una de las jugadores más jóvenes –21 años– y ha disputado dos mundiales. Juega en Independiente Santa Fe.

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