Un lugar para conocer de naturaleza e historia

Recorrer el camino real El Ocaso, en Cundinamarca, es la propuesta que trae a los lectores nuestra columnista Gloria Saldarriaga.

En la época precolombina, muchas comunidades indígenas trazaron caminos para que los pueblos pudieran comunicarse entre sí. Fue, luego, en la época de la Colonia, cuando los españoles los modernizaron para que los caballos no se deslizaran sobre las rocas grandes, y los nombraron caminos reales, porque se desplazaban personas de la Corona.

En Cundinamarca, los caminos reales que hay sirven para deleitarse con la majestuosidad de la naturaleza que los rodea y los siglos de historia que los envuelven. Hace poco tuve la oportunidad de recorrer el de El Ocaso, entre Bojacá y Cachipay, durante cuatro horas. Es importante contar con un guía que ayude con toda la logística, pues el carro se deja en Bojacá y luego un conductor lo lleva hasta el destino final.

La ruta, de piedra, demanda tener los cinco sentidos despiertos, pues gran parte del recorrido es pendiente y, por la humedad, se torna liso. El recorrido inicia con un clima frío, húmedo y con cierta niebla que convierte el paisaje en una imagen bucólica. Resulta indispensable llevar un impermeable liviano, pues a veces llueve. A medida que avanza el recorrido se puede llegar hasta los 25 grados centígrados, razón por la cual también es importante llevar agua para hidratarse.

El punto de partida fue Bojacá, un pueblo fundado por Gonzalo Jiménez de Quesada en 1537 y que en el lenguaje de los chibchas significa “cercado morado”. A lo largo del trayecto se pueden apreciar antiguas fincas de recreo de los bogotanos de comienzos del siglo XX; el puente colgante sobre el río Apulo, cultivos de café, anturios y frutales propios del clima templado. Hay algunas tienditas para comprar víveres, pero recomiendo llevar cositas para comer durante el trayecto o hacer un pícnic a la orilla del río. El punto de llegada fue Cachipay, el municipio más joven de Cundinamarca.

Sin duda alguna, andar por este camino ha sido una experiencia de reconexión con la naturaleza, de sentirse pequeño y a la vez poderoso, de reflexionar y dejar este afán de la vida contemporánea.

Información sobre guías: Juan Carlos Romero Fonseca. Celular: 317 749 4503.

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