¿Se puede ‘borrar’ el miedo del cerebro?

Según un grupo de científicos japoneses, es posible.

Esta técnica que se enfoca en remover miedos específicos alojados en el cerebro podría convertirse, en un futuro cercano, en un método para tratar a pacientes que sufren de fobias y estrés postraumático.

Hasta ahora, las personas que sufren de ciertas fobias y estrés postraumático, son sometidas a lo que es conocido como terapia de exposición, que consiste -en parte- en acercarse y enfrentarse físicamente a la raíz del miedo con el objetivo de eliminarlo. Lo que propone la doctora Ai Koizumi del Centro de Información y Sistemas Neurales de Osaka, es cambiar un recuerdo por otro, sin exponer al paciente de manera consciente.

Este método bautizado ‘Decodificación de retroalimentación neuronal’ consistió en mostrar imágenes a 17 individuos, acompañadas de choques eléctricos buscando generar una memoria irritante. Los asistentes describieron la experiencia como incómoda pero tolerable. Durante los siguientes tres días los investigadores monitorearon la actividad cerebral e identificaron patrones que surgían específicamente, durante momentos desagradables.

Una vez el patrón fue identificado, cada vez que se observaba en los voluntarios, se les daba dinero. Los científicos querían probar que al conectar de manera continua estas guías de actividad neuronal, con los choques eléctricos y la recompensa, se podía anular el recuerdo del temor.

Concluyeron al final del experimento, que la sudoración como reacción a una situación molesta ya no era visible y además en la amígdala, el centro cerebral en donde priman las emociones como la rabia y el miedo, disminuyó la actividad, de manera que lograron de manera subconsciente eliminar el recuerdo.

Por ahora no se sabe si el tratamiento tiene un efecto permanente y quienes condujeron la investigación desconocen si el miedo se puede ‘borrar’, apoyados en recuerdos creados fuera de un laboratorio, sin embargo algunos de los científicos participantes de este experimento, se han dado a la tarea de hacer seguimiento con algunos de los participantes.

De mantenerse dichos resultados, este método podría significar un gran avance en el tratamiento de enfermedades mentales ocasionadas por un trauma.

Sobre el Autor

Erika Montoya es practicante de Hatha Yoga y meditación trascendental hace 14 años. Es sanadora certificada en Kundalini Reiki -una forma de avance espiritual- trabaja frecuentemente con enfermos de cáncer.

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