Aprenda a negociar como los delfines

Los grandes estrategas empresariales, así como los delfines, rompieron paradigmas para enfrentar con éxito los enormes retos de la globalización.

Imposibles de pescar, inteligentes, audaces y capaces, jamás han sido devorados por especie marina alguna.

Los líderes empresariales de todo el mundo han anunciado que para enfrentar con acierto el feroz reto de la globalización económica, tuvieron que poner en marcha una estrategia basada en la novedad. La consigna es romper todo género de paradigmas. Curiosamente, en el hábitat marino los delfines también han roto todo tipo de convencionalismos para sobrevivir inclusive al voraz e impredecible ataque de los tiburones. Así, estos mamíferos altamente sociables quebrantan el aforismo que reza: “El pez grande se come al chico”, porque jamás ningún delfín, seis o más veces menor en tamaño que el tiburón, ha sido víctima de este despiadado carnívoro.

El mar en su profunda universalidad tiene misterios aun de carácter empresarial, incomprensibles en su real dimensión. Un ejemplo de estos misterios son los estratégicos y polifuncionales sistemas de comunicación interactiva de los delfines, que está provistos de señales de alerta plena y apenas empiezan a ser evaluados científicamente. Estos inteligentes diseños ponen en marcha, en su conjunto, a la dinámica compañía de delfines, ya sea en determinados sitios de aguas abiertas o en cercanías de las costas y aun de los ríos. De la misma manera, generan la participación integral a través de una integración inteligente, social y mutua que deriva enormes beneficios para la comunidad empresarial integrada por estos graciosos animales que, en muchas ocasiones, han salvado vidas de seres humanos ante el peligro de la muerte. Los delfines, con su conducta y actitudes, rompen paradigmas y destruyen teorías que durante siglos han distinguido los procesos del pensamiento y la acción empresarial del Homo sapiens.

Las investigaciones científicas han demostrado más allá de cuanto los seres humanos hemos podido imaginar sobre su comportamiento sociocomunitario. En breves entrenamientos se les enseña a estos juguetones animales una serie de palabras por medio de silbidos y ademanes. Después de un breve tiempo de aprendizaje ellos demuestran plenamente la comprensión de cuanto se les pida hacer y ejecutan, con precisión laudeable, tareas como la de pasar por encima, a través o por debajo de un aro o de un elemento previamente indicado. Pero van más allá. Colocan la canasta sobre la red, llevan la tabla hasta el disco, ponen la red sobre la canasta, acomodan el disco sobre la tabla para deslizarse, quitan la pelota o el aro a otro de sus semejantes o lo comparten e interactúan entre sí para hacer las delicias de los espectadores. Se ha logrado que aprendan más de treinta palabras que pueden ser combinadas entre sí, para formar 1.500 y 2.000 frases con sentido, que ellos maravillosamente comprenden para obedecer múltiples órdenes sin dificultad alguna. Los resultados en este sentido son asombrosos. El experto L. M. Herman ha conseguido que las parejas de delfines ejecuten ejercicios juntos: tras una imperiosa orden saltan simultáneamente al aire manteniendo unidos los hocicos, besándose o tocándose continuamente la punta de las aletas como tratando de “tomarse de las manos”.

La investigación nos sorprende aún más. En experimentos de estímulo y respuesta, un grupo de delfines dentados aprendió el significado de la expresión: “Hacer algo diferente”, y lo aplicaron ejecutando una serie de actos originales, nuevos y creativos que nunca antes se había observado en esa especie, tales como deslizarse por el fondo del estanque manteniendo sólo las colas fuera del agua, nadar acrobáticamente repitiendo una serie de ocho figuras diferentes, saltar con ritmo fuera del agua, deslizarse dos metros por el borde húmedo de la piscina y golpetear graciosamente los tobillos del experimentador con sus hocicos.

Delfines altruistas

También sorprende la convivencia del delfín dentro de una sociedad de un grado de altruismo insuperable. Se ha apreciado, en este sentido, a grupos de delfines que viven en libertad en su medio natural, desplegando estrategias conjuntas o de realización de trabajo óptimo en equipo para atrapar peces grandes y para ahuyentar a los tiburones.

Los expertos han concluido que estos mamíferos pueden superar los estándares de liderazgo de los seres humanos gracias al complejo sistema social que los rige. Mantienen amistades duraderas, son capaces de manifestar solidaridad, de cuidar a las crías propias y ajenas, de realizar una defensa altamente cooperativa e igualmente de conservar procesos de comunicación precisos, dinámicos e inteligentes.

Se anota sobre el ejercicio del liderazgo que las delfines madres son muy cooperadoras, laboran estratégicamente organizando el equipo y con frecuencia deliberan y entre varias forman un corral de juegos donde las crías aprenden y se entrenan bajo su cuidado y sin peligro alguno. Es común que tina hembra haga de niñera o de tía de alguna cría ajena. El trabajo en equipo funciona a la perfección porque cada miembro es responsable de ejecutar la tarea que le corresponde y de asumir de manera competente la responsabilidad asignada.

La humanidad, sus investigadores y empresarios, deben entender que durante siglos hemos juzgado incorrectamente a los animales, pues no los hemos investigado con la profundidad que se merecen. Con este nuevo postulado entendido podremos dar un significativo salto que nos permita repensar nuestras actitudes, tener una comprensión y visión empresarial más profunda y más auténtica de la realidad, es decir, desarrollar estrategias de vida empresarial que faciliten al mundo un mejor modo de vivir, comenzando por el respeto y el reconocimiento de las formas de vida empresarial del enigmático, extenso y asombroso reino animal.

Es la inteligencia y no la fuerza, el tamaño o la velocidad, la cualidad que hace a los delfines respetables en el medio acuático. Como lo anotó Salomón hace 2.500 años. “Bienaventurado el que obtiene la inteligencia, porque su ganancia es mejor que la ganancia d la plata, y sus frutos más que el oro fino”.

No debería sorprender que los tiburones teman a los delfines. La inteligente estrategia que utilizan es atacar en el punto clave. Con su fuerte hocico o con su poderosa cabeza pueden darle un tremendo golpe en las costillas al depredador. Apelando a un vocablo del boxeo, le propinan un contundente upper al hígado que le hace tanto daño que pone en peligro su existencia. Los tiburones huyen ante la presencia del delfín porque al ser golpeados en su centro de equilibrio, podrían estar condenados a perder la vida.

Los grandes estrategas empresariales, así como los delfines, han roto paradigmas para enfrentar con éxito los enormes retos de la globalización. Por eso su afán creciente de intercomunicarse con todo el entorno de una manera familiar. Actualmente lideran procesos de alto posicionamiento, con la inteligencia dirigida hacia el punto neurálgico de los mercados, para someterlos como lo hacen los delfines con los tiburones. En estos tiempos del tercer milenio, los vencedores, los dueños del mundo empresarial, serán quienes trabajen eficazmente en equipo, quienes apliquen su inteligencia, imaginación y creatividad para construirse en inexpugnables dominadores del mercado, Son los tiempos de los delfines empresariales, imposibles de pescar, y atan audaces, inteligentes y capaces, que jamás han sido devorados por especie marina alguna.

Revista Diners de agosto de 2001. Edición 377

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