¿Cómo ser feliz en 2017?

Uno de los gurús de la felicidad en el mundo empresarial, el canadiense Paul Krismer, estuvo en Colombia y habló con Diners.

La búsqueda de la felicidad ha sido una constante en la vida humana. Esa palabra que viene del latín felicıtas, que a su vez procede de felix (fértil, fecundo), y que es definida como “estado de grata satisfacción espiritual y física”, ha sido objeto de estudio y reflexión por parte de filósofos, pensadores, artistas y hasta científicos. Los griegos, por ejemplo, la contemplaban desde varias ópticas.

Demócrito consideraba la felicidad como el mayor bien que se puede alcanzar a través de la moderación, la tranquilidad y la liberación de los miedos. Otros como Platón la vincularon con la virtud y la moral, y la asimilaron a la relación armónica de las partes del alma. “El conocimiento de sí mismo lleva al hombre a la felicidad”, dice el discípulo de Sócrates. Por la misma senda, Aristóteles sostenía que “la felicidad consiste en una realización activa y comprometida de las capacidades innatas del hombre”.

En años recientes se incorporó el concepto al mundo corporativo y organizacional. Hoy hay cátedras de felicidad en las universidades, congresos que la debaten, talleres que la enseñan y que aterrizan un concepto que puede parecer muy abstracto. Incluso en las empresas se mide la felicidad como insumo para la productividad.

En el Reino Unido se creó el Happy Planet Index, un índice alternativo de desarrollo, bienestar humano y ambiental, que cuenta con el respaldo del gobierno del Reino Unido y la New Economics Foundation e involucra la expectativa de vida, el bienestar, la huella ecológica y la inequidad. Este índice, creado por el estadístico Nic Marks surgió en 2006 y se publica cada tres años. En la versión de 2016 los países que ocuparon los primeros tres lugares en felicidad fueron Costa Rica, México y Colombia, mientras que en la cola (infelicidad) estuvieron Togo, Luxemburgo y Chad.

EL EVANGELIO DE LA FELICIDAD
Uno de los expertos más reconocidos en el tema y quien se ha convertido en una especie de evangelizador de la felicidad en el mundo empresarial es el canadiense Paul Krismer, quien estuvo de visita en Bogotá, gracias al esfuerzo de la fundación Bolívar Davivienda e iNNpulsa, como uno de los invitados al Héroes Fest 2016, evento de innovación y emprendimiento.

Krismer, un curtido coach ejecutivo, es Chief Happiness Officer (CHO) de la empresa Happiness Experts Company, de la que la que es socio fundador, y se dedica a dictar talleres, seminarios y a formar líderes en todo el mundo, desde la perspectiva de la felicidad como paso previo para alcanzar el éxito. Es miembro de la Asociación Internacional de Psicología Positiva, que realiza investigaciones sobre el potencial humano y plantea que la felicidad no es cuestión de suerte o de haber contado con una afortunada crianza. La teoría propone que ser feliz es el resultado de una serie de habilidades que todo ser humano está en capacidad de desarrollar y en esto enfatiza el discurso de Krismer: “Todos podemos aprender a ser felices”.

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En sus charlas, el consultor plantea que la neuropsicología demuestra que cada persona puede construir un cerebro feliz y, en lenguaje sencillo, dice que la base de la felicidad radica en dos palabras: relaciones cálidas. Y al frente de un auditorio, ya sean jóvenes emprendedores o curtidos empresarios, el canadiense recalca lo que a su juicio son los diez caminos que conducen a la felicidad: gratitud, altruismo, meditación, ejercicio, conocerse a sí mismo –que se traduce en conocer nuestras fortalezas y valores–, anticipar eventos positivos, comprar experiencias, en el sentido de aprender de todo lo bueno y lo malo que le ocurre a uno en la vida; tener placeres sensoriales, relaciones sociales cálidas y ser espiritual. “La investigación científica ha demostrado que la gente feliz tiene un sistema inmune más protegido, goza de salud y es más creativa”, destaca Krismer.

El experto aconseja practicar un ritual que consiste en sentarse cómodamente al final del día y pensar en tres cosas que uno haya hecho bien durante las últimas 24 horas. “De aquí parte mi propuesta de felicidad; es decir, reforzar lo que se está haciendo correcto para fortalecerlo y disminuir lo negativo”.

MITOS Y REALIDADES
La creencia general de que el dinero no hace la felicidad pero ayuda, no es del todo cierta para Krismer. Al preguntarle si cree que el dinero compra la felicidad, el experto responde con un no rotundo. Dice que personas que han solucionado sus necesidades básicas y tienen un margen de ingreso un poco mayor que el mínimo, son más felices que muchos que ganan el triple. Y pone el ejemplo de multimillonarios como Bill Gates y Warren Buffet, para los que donar su fortuna se convierte en una especie de misión en la vida. “Es el acto de dar lo que los hace felices y le da sentido a su fortuna”.

También responde sobre si resulta un contrasentido que en un país como Colombia, en el que el 28 % de la población vive en situación de pobreza (un hogar compuesto por cuatro personas es clasificado como pobre si el ingreso total familiar está por debajo de $894.552 mensuales) se declare como uno de los más felices del mundo. ¿Es acaso una broma o una estupidez? Pues para Krismer no es ni lo uno ni lo otro. “Colombia es uno de los países más felices porque su gente es amable; eso une y conecta a la gente”.

Destaca también que en su visita pudo ver el entusiasmo, empuje y creatividad de los jóvenes emprendedores, lo que también cuenta mucho a la hora de proyectarse al futuro como país.

Sobre la felicidad aplicada al campo laboral, Krismer argumenta que los equipos que tienen un pensamiento positivo son más productivos, creativos y alineados con la visión de la empresa. Admite que en la organización siempre se puede articular una cultura de trabajo más positiva y mejorar aspectos que conduzcan a una nueva identidad corporativa más humana. En sus talleres se habla sobre cómo crear y mantener una cultura corporativa innovadora y creativa y manejar el cambio cultural a través de modelos flexibles y no de férreas jerarquías.

También habla del viraje de un modelo de manejo administrativo a otro de liderazgo, pues en el primero los empleadores se ganan la lealtad de los trabajadores en cuerpo, pero no en alma; lo que sí ocurre con un líder que busca no solo las ganancias y el aumento de la productividad, sino el bienestar y la satisfacción de los trabajadores.

Su recomendación apunta a que los nuevos empresarios tracen metas felices, sobreponiéndose a las dificultades, para que con esta claridad mental exploren más el mercado, lo conozcan y se expandan. Recomienda a los líderes saber manejar las situaciones para que las malas actitudes no retrasen los procesos de imaginación y creatividad con sus equipos. Y resaltar siempre lo que va bien en cada equipo de trabajo, así como lo que es susceptible de mejorar, pues de allí vienen las retribuciones y satisfacciones que van más allá del salario.

“Cuando se es feliz se expande la visión. Se es mucho más creativo y también más productivo”. Y algo para no olvidar, se puede aprender a ser más feliz cada día, solo es cuestión de voluntad, esfuerzo y actitud.

LOS PASOS PARA LA FELICIDAD

¿Quiere saber qué tan feliz es usted? La compañía de Paul Krismer, Happiness Experts, le permite, por medio de un rápido test, echar un vistazo a su bienestar y les da un puntaje a sus respuestas, para saber a cuánta distancia está de ser feliz.

Entre las preguntas se encuentra si usted lleva una vida llena de propósito y sentido, si tiene relaciones de apoyo que lo satisfacen, si desempeña sus actividades diarias con entusiasmo e interés, si es optimista y si la gente lo respeta.

Este es el enlace para que en minutos se dé cuenta de qué está bien y qué debe mejorar: http://www.happinessexperts.ca/happiness-assessment-survey/.

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