La “calculadora” Hillary Clinton

“Hillary Clinton se ha sofisticado, lo que en política equivale a que ha aprendido a manejar el lenguaje corporal y a convertir sus enemigos en amigos”.

Revista Diners de enero de 2007. Edición número 442

Cuando he entrevistado a Hillary Clinton, antes y después de convertirse en senadora del estado de Nueva York, siempre he tenido la impresión de que es una mujer que actúa de manera casual, sabe mantener la distancia con la gente que la rodea, suelta un chiste de vez en cuando, exalta su inteligencia con una permanente sonrisa aunque postiza, se muestra defensora de las minorías -como hispana y la negra-, y mantiene la compostura a pesar del veneno que tenga la pregunta de su interlocutor.

Inclusive me parece que luce más bonita ahora que cuando era estudiante de derecho y exhibió gafas de cuello de botella y andaba de novia con el futuro presidente Bill Clinton.

Hillary Clinton se ha sofisticado, lo que en política equivale a que ha aprendido a manejar el lenguaje corporal y a convertir sus enemigos en amigos.

Hillary Clinton, de 68 años, es una mujer odiada y amada por igual, además de ser sumamente calculadora. Esta es la razón por la cual se ha demorado en presentar su candidatura a la Presidencia de los Estados Unidos por el Partido Demócrata.

Sus principales problemas, aquellos que no la dejan dormir porque pueden obstruir su ascenso a la Presidencia, son el haberse negado a negociar con los republicanos la Reforma Universal del Sistema de Salud cuando era la Primera Dama, el haber votado como senadora en favor de la guerra en Irak y el haber preservado su matrimonio luego del escándalo que desató su esposo debido a su relación sexual con la practicante Monica Lewinsky.

Lea también: ¿Qué necesitan las mujeres para llegar al poder?

En Estados Unidos prevalece una moral cristiana y conservadora, y ese escándalo es un pecado que anda suelto sin haber pagado penitencia. La senadora ha dicho en los últimos meses que votó en favor de la guerra en Irak para”defender la autoridad de la Presidencia”. Y sobre cigarrillos y vestidos manchados de semen que casi le arrebatan la Presidencia a su marido, no quiere hablar porque es un fantasma que siempre la perseguirá en los corredores del Capitolio o de la Casa Blanca.

Primer debate presidencial



 

Además es un tema que le encanta a la prensa en general, y en particular a los tabloides de Nueva York como el Post y el Daily News. Por eso la acusan de no tener principios y mucho menos la autoridad moral para convertirse en la primera mujer Presidenta de Estados Unidos.

El historial de Hillary Clinton con los hispanos de esta nación tampoco ha sido transparente. Si bien es cierto que ha hecho equipo con Charles Schumer, el otro senador del estado de Nueva York, para otorgar a los ancianos y a los niños una mejor atención médica, crear más de 200.000 nuevos trabajos y estrechar los lazos económicos entre los estados de Nueva York y Nueva Jersey, la senadora ha tomado tres decisiones que han perjudicado su favoritismo en esta comunidad: su visto bueno para la construcción de un muro en la frontera entre México y Estados Unidos, su apoyo a la Administración del presidente Bush en el envío de tropas a lrak, y su oposición al perdón que su esposo otorgo, cuando era Presidente, a los dieciséis puertorriqueños encarcelados por ejecutar ataques terroristas en territorio estadounidense en la década de 1970.

Pero el mayor inconveniente para que Hillary Clinton no se haya postulado como candidata a la Presidencia era el surgimiento de Barack Obama, el nuevo senador demócrata de Illinois de origen negro, y quien ya se le adelantó en la candidatura. Ambos enfrentan un problema similar: en los 220 años de vida de esta nación, jamás se ha elegido como Presidente a una mujer.

Pero Clinton no se queda quieta. Viaja por todo el mundo y se ha reunido en privado con líderes políticos de esta nación. La orden es que todo su equipo de trabajo -42 empleados de tiempo completo y trece consultores- se mantenga en silencio, sobre todo con la prensa.

Segundo debate presidencial



 

Quiere esperar, como lo hizo su esposo, hasta el otoño de este año para presentar oficialmente su candidatura, aunque en cualquier momento puede anunciar la creación de un Comité Exploratorio que le permitirá recoger fondos planificar mejor su campaña política. Ha recaudado alrededor de veinte millones de dólares por intermedio de la organización Friends of Hillary. Y quiere estar segura de que Al Gore, ex vicepresidente de los Estados Unidos, no se lanzara una vez más a las turbias aguas de la política en busca de la Presidencia.

La senadora Hillary Clinton tiene un gran aliado en su favor: su esposo, el hombre que la ha hecho sufrir como mujer, que la convirtió en Primera Dama y le enseñó a caminar sobre la arena movediza de la política, y quizás la persona que la llevará una vez más en sus brazos hasta el Cuarto de Lincoln en el segundo piso de la Casa Blanca donde ya disfrutaron de los placeres del poder durante ocho años.

Ahora que los demócratas se apoderaron de las Cámaras alta y baja, la senadora se debe de sentir mas segura cuando recorre los pasillos del poder. ¿Estará dispuesta a cambiar el amor que ha expresado hacia su trabajo en el Senado por una Presidencia desprestigiada por los conflictos externos y de dudosa credibilidad después de la Administración del presidente Bush?

En el Partido Demócrata el mayor temor es a que Hillary Clinton gane la candidatura pero pierda la Presidencia ante el candidato republicano en 2008, después que le saquen los trapos sucios para quitarles el olor a cigarro. La senadora Clinton, que acaba de publicar un libro sobre su vida It takes a Village, espera impaciente su turno para atacar de primera.

Articulos Relacionados

  • Una artista coreana fabrica cámaras vintage con papel
  • El artista que convierte los dibujos de sus hijos en obras de arte
  • Playlist para recibir el eclipse solar
  • Galería: así fue la restauración del Museo Colonial de Bogotá