Paternidad responsable: “Yo me hice la vasectomía”

Una minúscula operación quirúrgica de 10 minutos, condenada por la iglesia, por la tradición matriarcal y por el temor de los hombres a no poder engendrar más hijos.

Publicado originalmente en Revista Diners de julio de 1979. Edición 112

“Quiero la vasectomía porque creo que los hijos ya son suficientes y podría asistirlos mejor en el plano educativo. Y porque creo que las píldoras anticonceptivas están haciendo mucho mal a mi esposa. ¿Razones económicas? Sí y no. Es muy relativo. Muchos dicen que ‘donde comen cuatro, comen cinco o seis, pero a la postre se acaba en diez o doce. Sin embargo, a la vez entiendo que a medida que crece el número de hijos, es mayor la limitación económica para cada uno y es mayor la serie de tensiones. Todo es muy relativo…”

La misma indefinición con que contesté a la enfermera, parece acompañar a la mayoría de las personas que se hacen la vasectomía. Por supuesto, existen motivos de carácter económico, aunque ellos pocas veces son confesados, por razones obvias. Y, además, porque las estadísticas muestran que en los Estados Unidos, Brasil, México y Argentina, el mayor número de vasectomizados es el de profesionales liberales, en general situados en la llamada clase media alta. Y, desde luego, hay razones de carácter psicológico: el taxista Miguel, padre de cuatro hijos a los 28 años, luego de saber que me había hecho vasectomizar, sonrió y comentó: “Yo también me la quise hacer, pero me dijeron que no tenía edad. Creo que usted estará ahora más tranquilo para todo, ¿no es cierto?

Control Familiar

Desde que el reverendo británico Malthus propuso su famosa teoría sobre control del crecimiento poblacional, el tema viene siendo discutido. Inicialmente a nivel filosófico y teológico: los liberales manchesterianos que comenzaron a proclamar las bondades de las tesis malthusianas fueron estigmatizados desde un principio por la iglesia católica.

Desde la Segunda Guerra el asunto adquirió contornos nítidamente políticos: de un lado los llamados países desarrollados, alarmados con las altas tasas de crecimiento demográfico: del otro los países subdesarrollados, argumentando que si bien era necesario controlar las tasas de crecimiento poblacional, tampoco se les podía impedir colonizar vastas áreas despobladas.

La creación de la píldora anticonceptiva, hace exactamente 25 años, pareció solucionar el problema. Al comienzo costosa, la producción a escala industrial permitió que su precio descendiera y un número cada vez mayor de mujeres tuviera acceso a ella. Pero, aún así era poco. Y como también era bajo el incremento de la educación sexual, se utilizaron métodos más drásticos. Fue así como se vieron en India galpones en donde, por centenares, los hombres eran vasectomizados y recibían como premio, de consolación quizás, un radio transistor.

Y surgieron denuncias, como la película “Sangre de Cóndor”, del boliviano Sanjinez, donde se mostraba que las mujeres indígenas de su país, luego del parto, tenían las trompas amarradas, para que no fecundaran más. Ya de nada servían las oraciones a los dioses del altiplano.

Pero, fuera del caso de la India, en ninguna otra parte se ha comprobado que la vasectomía haya servido para rebajar significativamente las tasas de crecimiento demográfico.

Fertilidad Responsable
Y así como es difícil dibujar el perfil del vasectomizado, es difícil encontrar una relación entre responsabilidad masculina y el control demográfico. Desde la antigüedad la simbología de la fertilidad estuvo relacionada con la Tierra y la mujer. Y conscientes o no, ellas siempre asumieron el papel responsable. De allí las distintas especies de hierbas que buscaron permanentemente las campesinas; o las píldoras, las amas de casa y, últimamente, la tubectomía o intervención quirúrgica de las trompas.

Por ello mismo, un sacerdote aclara que siempre que se trata del tema de la familia numerosa en las conversaciones femeninas, una de las señoras inmediatamente sugiere “mándese a arreglar”; o ”mándese operar”.

Las cifras en Bogotá demuestran que mientras 60 señoras se hacen la cirugía de las trompas, un máximo de 10 hombres se vasectomizan. Tales índices son más significativos cuando se sabe que la operación en los varones es mucho más sencilla que en las damas. Así, más que la llamada “paternidad responsable”, como lo sugiere una cuña publicitaria, habría una “fertilidad-maternidad responsable”. ¿Sinónimo de matriarcado?

En palabras cientificas
La vasectomía es una intervención quirúrgica extremadamente sencilla, hecha con anestesia local (xylocaína). El paciente es dado de alta luego de la operación (unos 10 minutos) y el dolor es insignificante. La cirugía se resume a dos incisiones de medio centímetro, una en cada parte de la bolsa del escroto. Por medio de esas dos pequeñas incisiones se llega a los canales que conducen los espermatozoides de los testículos a la uretra. Esos canales son interrumpidos con una cauterización y las incisiones cerradas con un único punto en la piel.

La esterilización no es inmediata. Ocurre luego de diez relaciones sexuales, pues algunos espermatozoides se “esconden” más allá de los puntos en que los dos canales fueron interrumpidos. El vasectomizado podrá mantener relaciones sexuales normales luego de una semana, pero empleando métodos anticonceptivos, Luego, un examen de espermatozoides confirmará la completa esterilización.
Los expertos en microcirugía afirman que la vasectomía puede ser considerada prácticamente como una cirugia de ”consultorio. Es muy común actualmente más de lo que se imagina. Y muchos de los que consideraban que ”su potenmia sexual sería afectada”, tuvueron que callarse ante la evidencia de los vasectomizados. Todos los médicos son unánimes en afirmar que la potencia sexual realmente no es afectada. La eyaculación del hombre hace que la vasectomía siga inalterable. Fisiológicamente no hay ninguna modificac¡ón en el acto sexual.

Lo que suele ocurrir es una reacción sicológica -consecuencia del hecho de que el vasectomizado pasa a sentirse liberado de preocupaciones- lo que lo puede llevar a un aparente aumento de potencia

Los cirujanos como el doctor Jorge Vega Ospina, prefieren insistir en que la veaasecomía es irreversible. En otros países seha intentado con algún éxito la reversiín. La técnica al especto también es simple: consiste en la restauración de los canales por medio de una microcirugía. La primera etapa de esta operación es la localización de las dos extremidades que se crearon con la vasectomúa en los dos canales de conducción de los espermatozoides. Luego se hace la sutura microquirúrgica con media docena puntos, empleando un hilo de nylon deuna vigésima parte de milímetro de diámetro. La restitución de la permeabilidad de los canales debe ser perfecta.

Nadie puede garantizar en forma tajante que el operado pueda recuperar su anterior fertilidad. Ella no depende sólo de la reversión, pues con el paso de los años puede ocurrir, por ejemplo -aunque esto aún no se pueda precisar científicamente-, una inhibición delinitiva en la produccuón de espermatozoides.

Finalmente, cabe señalar, como informaba la promotora Cecilia Cadavid, del Centro de Planeación Familiar, que los vasectomizados adquieren, en general, la tendencia a proclamar esta condición particular e inducen a sus amigos a que se hagan la misma cirugía. Entre las mujeres que se hacen la tubectomía, la tendencia es opuesta. En Colombia, como en la mayoría de los paises latinoamericanos, hay un alto indice de personas de los estratos medio y alto que se mandan vasectomizar, en clínicas particulares. Los sectores medios bajos y bajos optan por el Centro de Planificación Familiar*, donde los gastos son mínimos.

*Hoy Profamilia

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