Claudia Palacios: “Soy políticamente incorrecta”

La periodista se estrena como directora de Canal Capital y quiere cambiarles la cara a las noticias. Defiende su independencia, no le teme a la controversia y para ella ningún tema es tabú. Habló de la maternidad, los retos que enfrenta y el libro que tiene en ciernes.

Después de leer cuidadosamente las instrucciones que venían en la caja, hizo la prueba y esperó. Estaba tranquila y dispuesta a asumir las consecuencias del resultado. No creía que estuviera embarazada, pero algo en su interior le decía que sería positivo. Por eso, cuando apareció solo una rayita en la prueba –indicando que era negativa– se sorprendió. Esperó otro rato, y al ver que la cosa no cambiaba, la puso de vuelta en la caja y la tiró a la basura. Salió del baño y camino a la puerta del Canal Caracol, donde era presentadora del noticiero, la asaltó la duda. Se devolvió, sacó la prueba –que seguía igual– y la guardó en la cartera. En el carro la revisó varias veces, sin novedad. Solo cuando faltaban tres cuadras para verse con su exnovio, apareció la otra rayita. Tenía 22 años y su carrera apenas comenzaba, pero estaba segura de que todo saldría bien.

Diez años después, cuando Claudia Palacios subía al set de noticias por la escalera eléctrica de las oficinas principales de CNN en Español, en Atlanta, donde era una de las periodistas y presentadoras más reconocidas, su hijo, Pablo Marín, le dijo: “Quiero volver a Colombia”. No era el momento ni el lugar para discutirlo, tenía que salir al aire en cuestión de minutos, pero sabía que se trataba de un tema que no podía postergar. Al terminar la emisión, camino a la casa, decidieron darle un vuelco a su vida. Bastó con escuchar la canción que Pablo –quien acababa de regresar de pasar el fin de año en Manizales– escribió. “Decía cosas muy bonitas sobre su familia en Colombia, cuánto los quería y los extrañaba. Y pensé que no tenía derecho a quitarle algo tan importante. Siempre tuve claro que regresaríamos, pero uno se va metiendo en la rutina y el tiempo va pasando…”, reflexiona, mientras toma una taza de té antes de comenzar la sesión fotográfica para la revista Diners.

Al día siguiente, y a pesar de que muchas personas pensaron que cometía un gran error, le avisó a su jefe que trabajaría un año y medio más –lo que faltaba para que su hijo terminara la primaria– y luego regresaría a su país. Ese tiempo fue suficiente para cerrar su vida en Atlanta y volver a comenzar en Bogotá, adonde llegó hace casi cuatro años. “No fue difícil tomar la decisión, por el contrario, tenía mucho sentido. La experiencia en CNN fue invaluable para mí, una gran oportunidad de crecimiento profesional y personal. Pero ya había cumplido mi ciclo y había otras cosas que quería hacer”, explica la periodista de 38 años.

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Pantalón, camisa, Burberry. Zapatos, Nine West

CAMBIO DE RITMO
Tenía claro también que estudió periodismo porque le gusta la reportería, investigar, y estar en el lugar de la noticia, no necesariamente confinada a un set. “Aquí en Colombia pasan muchas cosas que son importantes para la región y para el mundo. Y quería explorar otros medios como radio y prensa. Quería escribir”. Con la determinación que la caracteriza, en el tiempo que lleva acá ha publicado dos libros –¿Te vas o te quedas? y Perdonar lo imperdonable–. El primero es de historias de éxito y fracaso de los inmigrantes que llegan a Estados Unidos en busca del “sueño americano”, y que la mayoría de las veces no terminan bien. El segundo recopila testimonios nunca antes contados de diferentes actores del conflicto en Colombia. “Encontré que había una paz no contada, en la que los periodistas estábamos chiviadísimos. Recorrí el país y conocí historias de víctimas y de victimarios que están desarrollando proyectos que tienen como resultado familias y comunidades en paz. Sentí que compartirlas serviría para mostrar que el conflicto colombiano no es algo de malos contra buenos, sino que tiene muchos matices”.

AL AIRE
Simultáneamente debutó en la radio, junto a Julio Sánchez Cristo y su equipo, en La W. “Fue una experiencia enriquecedora. Al principio me parecía increíble este programa sin libreto, todos bailando al ritmo que Julio nos pusiera, porque él va sacando temas y preguntando. Es espontáneo, y uno tiene que estar informado sobre todo”. Y asegura que de las cosas que más admira de Sánchez Cristo es su capacidad para combinar la información con el entretenimiento. “Puede saltar de un tema sumamente banal, como una encuesta de dónde están los mejores amantes del mundo, a hacer una entrevista durísima con Jimmy Carter, y funciona”. De él aprendió que se puede combinar lo liviano con lo duro, y que su convicción de que la información debe educar, no riñe con que pueda entretener y divertir.

Ella aportó su toque de seriedad, y en varias ocasiones dejó ver el fuerte carácter que se esconde detrás de su menuda figura y mirada dulce, especialmente cuando se trataba el tema de la mujer y el sexo. “Ellos a veces se ponían en unas guachafitas, como cuando entraron una modelo desnuda a la cabina, o cuando entrevistamos a una muchachita que estaba feliz porque tenía muchos candidatos para comprarle la virginidad que estaba vendiendo por internet. Yo me ponía furiosa, creo que a muchos hombres, e infortunadamente también mujeres, les parece divertido, y no se dan cuenta de lo denigrantes o peligrosas que pueden ser esas posturas. Para mí es claro que esto tiene efectos graves en materia de inequidad, machismo, maltrato, abuso, en fin… Me podrán decir amargada, o anticuada, pero lo seguiré diciendo”, asegura en un tono serio, contundente.

UN NUEVO RETO
Por casi cuatro años combinó el trabajo en La W radio con su labor investigativa y como presentadora en el noticiero de la noche de CM&, donde se reencontró con su mentor, Yamid Amat, quien fue el que la impulsó como presentadora cuando comenzó su carrera y quería dedicarse a escribir. A comienzos de este año, Darío Montenegro, gerente de Canal Capital, le ofreció la dirección de noticias. “Me dijo que quería hacer una rueda de noticias, y para eso me ha servido mucho la experiencia en CNN”, admite Claudia, quien diseñó la nueva dinámica del canal y conoce de memoria el minuto a minuto de la parrilla.

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Cuando Claudia firmó el contrato con Canal Capital, pidió que incluyeran una cláusula que garantizara su independencia.

Camisa de seda y jean negro, Diesel. Botas, Nine West

Frente a esta gran responsabilidad se siente segura y preparada, y está dispuesta a competir con calidad y nuevas propuestas. Entre ellas darle un enfoque educativo a las noticias y ponerlas en un contexto en el que no sean hechos individuales, sino que contribuyan a ilustrar el problema o temática de fondo. “Por ejemplo, si un Transmilenio atropella a una persona que intenta colarse sin pagar, es un accidente, y no necesariamente por eso es una noticia. La noticia es el fenómeno de los colados, algo que tiene detrás la realidad de que algunos no pueden pagar, y también que el sistema no es autosostenible”. Por ahora, la estrategia parece estar dando resultado, ya que desde que llegó han subido los índices de audiencia del canal, especialmente en la franja prime.

EMBARAZO NO PLANEADO
Han pasado 16 años desde aquel día en que se enteró de que estaba embarazada. Y tenía razón, las cosas salieron bien. “Ha sido como una conspiración a mi favor –dice con una sonrisa– porque he podido tener buenos trabajos, lo que me ha permitido mantener a mi hijo. Así como dedicarle tiempo y atención”. Reconoce también que a pesar de haber pasado por momentos difíciles, siempre ha contado con el apoyo del papá de Pablo, el músico Carlos Marín –con quien estuvo casada en dos oportunidades–.

“Es importante aclarar que aunque no fue planeado, fue un hijo deseado, y estaba feliz de tenerlo. Sin embargo, este no siempre es el caso, y en Colombia nacen bebés no deseados todos los días. Pienso que los gobiernos deberían ser más agresivos para frenar esta realidad”, sentencia Claudia, quien después de viajar por todo el país y ser testigo de lo que sucede cuando una persona crece en condiciones adversas –donde hay abuso, maltrato, abandono o desatención– está convencida de que es imperativo concientizar a las mujeres de que no todo el mundo es apto para ser mamá o papá.

“Cada acierto y cada error en la crianza determina que ese niño o niña sea un adulto útil o inútil a la sociedad. Estamos formando a los ciudadanos del futuro, y tenemos que preguntarnos si queremos contribuir a agrandar problemas existentes, o aportar a la solución. Creo que si una mamá llega a un hospital y no tiene con qué comprar una cobija para su bebé, o un hogar a donde llevarlo, no le deberían permitir tener otro hijo. Así mi posición sea políticamente incorrecta, creo que seguimos siendo demasiado pacatos para tomar medidas que eviten que sigan naciendo niños no deseados. No hablo de esterilizaciones forzadas, pero en vez de subsidiar a los que más hijos tienen, hay que subsidiar el estudio de quienes deciden no tenerlos tan jóvenes. Y no es solo tener el dinero para pagar el colegio y la universidad, es cuestión de tener actitud de padres”.

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Cree que la sociedad y el Estado deben tomar medidas frente a la cantidad de bebés no deseados que nacen a diario en Colombia

Pantalón, Burberry

La preocupan también los mensajes equivocados que las mujeres reciben desde pequeñas, que las hacen creer que la felicidad y realización personal pasan por tener un hijo. “No necesariamente es así. Se requiere una gran dosis de desprendimiento, especialmente cuando estamos en una sociedad donde las mujeres queremos, merecemos y tenemos que ocupar posiciones de liderazgo. Es difícil compaginar darles la prioridad a los hijos con dársela a uno mismo”.

LA EXCEPCIÓN DE LA REGLA
Habla desde la experiencia. “En muchos sentidos, Pablo ha sido el motor de mi vida. En el momento que decidí tenerlo, le puse el acelerador a mi vida, fui aún más responsable en el trabajo, todo por la conciencia de que debía sacarlo adelante”. En retrospectiva no se arrepiente de nada, y asegura que jamás consideró el aborto, aunque no es antiabortista. Por eso les aconseja a las jóvenes que posterguen su decisión de ser madres hasta que estudien, se preparen y trabajen. “Tienen que saber que si se toman 5 o 10 años más para la maternidad, van a estar mejor ellas y por ende sus hijos. Sé que hay casos fantásticos de personas ejemplares a pesar de haber tenido infancias complicadas, pero esos son milagros, no la constante”.

Le parece fundamental abordar este tema, pues tiene una variedad de matices y consideraciones éticas, sociales, políticas y culturales, que van más allá de lo económico, por eso en su siguiente libro, que hará junto con su hijo, escribirá sobre esto. “Es solo una idea, pero queremos evidenciar cómo la falta de afecto, de una buena mamá, o de un buen papá, puede repercutir en el comportamiento de una persona hasta el punto de llevarlos a la delincuencia y la criminalidad”.

Su vida ha sido una excepción de la regla. Creció en zona rural de Palmira, donde su madre, que se separó de su papá cuando ella aún era niña, la sacó a ella y a sus tres hermanos adelante a punta de vender pollos. “Es una mujer excepcional, que logró ser distinta a su entorno. Cuando estaba en el colegio la acompañaba a validar su bachillerato, y a los cincuenta años entró a estudiar psicología. Ha sido un ejemplo de perseverancia y empoderamiento”. Por eso, nada detuvo a Claudia cuando a los quince años se empeñó en viajar a Bogotá para estudiar Comunicación Social en la Universidad Javeriana. Desde entonces, se evidenció que tenía estrella, talento y tesón. Lo demás ya está dicho. Ahora está en sus manos seguir escribiendo su historia.

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