“El arte del siglo XXI no tiene nada que expresar, pocas cosas que sentir”: Fernando de Szyslo

El maestro Fernando de Szyszlo falleció a los 92 en Lima, Perú. Diners recuerda su obra y trayectoria con esta entrevista de cuando vino a Colombia en 2015.

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*El reconocido pintor falleció en Lima a los 92 años junto a su esposa, a causa de un accidente doméstico. A continuación encuentre un perfil sobre el primer artista abstracto de Perú, junto con una entrevista exclusiva para Diners.

Publicado originalmente en julio de 2015

Fernando de Szyszlo tiene 89 años, una voz pausada, una mirada enigmática y una memoria impresionante. Su padre fue un científico polaco; su madre, hermana de uno los grandes poetas peruanos, Abraham Valdelomar. Sin dudarlo por un segundo, confiesa que el más grande legado que le dejaron fue el “vicio impune” de la lectura.

A los 17 años comenzó a dibujar. Y como tenía la facilidad con las matemáticas decidió estudiar Arquitectura. “Al año y medio quise mejorar mi dibujo y me metí a un curso nocturno en la Universidad Católica. Al día siguiente de haber comenzado me di cuenta de que eso era lo que quería hacer por el resto de mi vida”, afirma.

Siguió el camino del arte, se fue a vivir a París durante varios años. Allí descubrió el cubismo, la teoría surrealista, la abstracción, la obra de Rembrandt y de todos se fue nutriendo para crear su propio lenguaje plástico. “Me interesaba la teoría surrealista, los descubrimientos de la pintura abstracta de la posguerra y la búsqueda de relación con el mundo en el que vivo. Siempre he repetido esa frase de Ortega y Gasset que dice ‘yo soy yo y mis circunstancias’, pues modifican mi esencia. El hecho de haber nacido en Lima, en un país del tercer mundo y en la cultura occidental, me ha influido”, dice.

Paracas III, acrílico sobre lienzo. Paracas III, acrílico sobre lienzo.

De Szyszlo hizo hace parte de la generación del cincuenta, aquella que renovó por completo la cultura peruana. Recuerda que sus primeros cuadros expuestos en Lima eran cubistas, mientras que en los segundos ya se percibía que había descubierto la pintura del mexicano Rufino Tamayo y el arte precolombino de América Latina, elementos que ha seguido explorando sin cesar. “Es una pintura que no ha cambiado mucho, pues siempre he buscado ese cuadro que está en mi subconsciente y que no he podido sacar”, explica con esa voz tranquila que lo caracteriza.

Tras más de medio siglo de carrera y luego de una ausencia de varios años regresa a Colombia con una nueva exposición en la galería Duque Arango, de Medellín, que se inaugura el próximo 18 de junio. Desde su casa en Perú, habló con Diners.

La primera vez que vino a Colombia fue en 1963, invitado por Marta Traba. ¿Cómo recuerda ese primer viaje?

Recuerdo que Marta Traba pasó por Lima y me invitó a exponer en lo que ella, ambiciosamente, llamaba el Museo de Arte Moderno de Bogotá, pero en realidad era una pequeña sala que había en la carrera Séptima. Ahí hicimos la exposición y fue muy emocionante porque la presentó el poeta Jorge Zalamea, que en esa época era el suegro de Traba. Allí pude conocer a muchos artistas colombianos y reencontrarme con otros que eran amigos míos desde París.

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