¿De qué se trata la nueva novela de Sergio Ramírez?

Revista Diners conversó con el escritor nicaragüense Sergio Ramírez acerca de Sara, la novela que acaba de presentar en la Feria del Libro de Bogotá.

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, autor de novelas como Margarita está linda la mar y Sombras nada más, y ganador del premio Internacional de Novela Alfaguara en 1998, estuvo en la Feria del Libro de Bogotá presentando Sara, su nueva novela.

Es una historia que él mismo define como de “relaciones conflictivas entre seres humanos donde tiene que ver el poder, los celos, las angustias de la existencia, todo lo que atañe a los humanos”, protagonizada por la esposa de Abraham (el personaje bíblico), quién intenta salvar a su mejor amiga de la destrucción de Sodoma y Gomorra.

¿Cómo fue el proceso de creación de “Sara”? Tiene muchos datos sacados de la Biblia, pero otros parecen producto de ficción.
Este libro proviene de una lectura reiterada del antiguo testamento que nunca he visto solamente como un libro místico o religioso sino como una fuente de múltiples historias. Fijadas dentro de un contexto religioso la biblia se lee como un libro de tres religiones. Y hay historias ejemplares que tienen la ventaja que pueden leerse entre líneas. Las historias están contadas de manera sucinta y dejando muchos vacíos que el novelista puede llenar.

De manera que se me ocurrió contar esta historia sobre un territorio para mí muy lejano, distante en el tiempo, y es una historia que necesariamente es minimalista porque es una historia del desierto donde hay pocos adornos, no hay nada barroco que pueda pensarse, nada más que los personajes, el desierto, y un eterno deambular, la relación de estos personajes con la divinidad que es invisible, a veces se expresa de distintas maneras, para los personajes siempre es un misterio quien les está hablando.

Es un misterio para él pero más para ella que no tiene comunicación con este personaje, ya que siempre la rechaza, la aparta, y ella hace esfuerzos por comunicarse con él pero no tiene mucho éxito.

¿Es una novela o una reinterpretación que hace de un pasaje de la Biblia?
Yo lo concibo como una novela tomando personajes de ese espacio, que es un espacio demasiado antiguo para poderlo llamar histórico. Es una relación escrita muchos siglos después de que supuestamente ocurrió, por lo tanto entra la imaginación de quien escribió, su fe, por supuesto, y luego yo superpongo la mía.

Es una historia de un marido y una mujer, de una tercera mujer que entra en este triángulo amoroso, es una historia de desconfianza, de expectativa, de un deambular por todas partes, de sueños con la riqueza, del poder de la riqueza, despojos, guerras, celos todo lo que una novela puede contener como reflejo de la vida.

¿Por qué puso el enfoque de la narración desde Sara?
Busqué hablar de la circunstancia particular de una mujer en un tiempo extraño para nosotros, pero que se repite a lo largo de los siglos, del dominio masculino en la sociedad. Y el apartamiento que ella sufre es por parte de estos dominios masculinos.

No solo su marido se comporta como un patriarca, sino la divinidad que está por encima de ella. “El Mago” (Dios) también es un patriarca que no quiere hablar con las mujeres, la mujer siempre está separada sobre el ámbito de decisiones sobre el destino, y ella es lo que fuerza a este personaje misterioso, al fin, a dirigirse a ella.

¿Hasta qué punto es “Sara” un postulado sobre su posición religiosa?
Yo no entiendo mucho de teología, yo lo que buscaba es la historia humana. Lo que hice fue investigar, leer, reflexionar mucho, no solo el texto sobre el cual me iba a basar, que es un texto del éxodo, sino tratar de ver qué es lo que había de fondo en la época y la construcción de Dios como personaje, cómo se construye este personaje que es un fruto del desierto, el monoteísmo nace en el desierto.

El politeísmo griego nace en otras circunstancias geográficas, pero esta concepción del Dios único es una idea del desierto que ampara tres religiones: judaísmo, cristianismo y musulmanes. No era mi intención abrir un debate teológico sino contar una historia que a mí me parecía atractiva y que se podía enriquecer a través de la imaginación, buscando cómo meterse en estos intersticios que la historia deja en blanco o deja a la imaginación, porque el texto es muy escueto.

¿Quién es el narrador de esta novela? En ocasiones parece ser el mismo Sergio Ramírez.
El narrador de esta novela es un anónimo que está muy cercano a la consciencia de Sara, se entiende bien con ella, sabe lo que está pensando, sobre lo que ella duda, de lo que se burla, las aprehensiones que tiene, cómo maquina sus pensamientos. Cuando ella escucha que van a destruir Sodoma y Gomorra se acuerda de su amiga, y lo primero que hace, a pesar de que duda de que esta barbaridad sea cierta, es irse, adelantarse, y avisarles que viene este desastre y que se puede evitar porque están buscando unos justos. Esto no está en la Biblia, es una invención.

En la novela se refieren a Dios como “El Mago” ¿por qué?
Le dice “El Mago” porque la idea de Dios es nuestra, no de ella. Sara se está enfrentando a un ser invisible, que a veces se manifiesta en forma de niño, en forma de enviados, y estos son los actos de un mago. Ella no tiene porqué saber que se trata de un dios. Los dioses que ella conoce, los dioses de los caldeos, que es de donde ella proviene, tienen forma, están presentados por ídolos, por estatuas.

Los dioses que adoran en el lugar a donde mandan a Abraham, el Dios, el que tiene familia, mujer, hijos, ese es Baal, que está representado por un becerro, y ese becerro va a perseguir a este dios monoteísta siempre porque, incluso siglos después, Moisés saca del exilio al pueblo judío que está en Egipto y está buscando cómo darles unas leyes, cuando baja encuentra que otra vez están adorando a Baal, que tienen una atracción por él, porque es un dios pagano, un dios festivo alrededor del cual se puede bailar, se puede inmiscuir el sexo, la diversión, la bebida, mientras que el otro dios, que no le basta con ser invisible, también es un dios austero, lo prohíbe todo.

Entonces es difícil acostumbrarse a la idea de un dios de la prohibición. Por eso se abre esa disputa, por eso es un dios tan agresivo y tan intransigente, porque de otra manera no podía imponerse.

A lo largo de su carrera ha ganado muchos premios y reconocimiento, ¿cómo afecta esto a su escritura?
Si uno vive pendiente de los premios, sí puede afectar la escritura. Si uno se vuelve un buscador de premios arruina su escritura. Yo veo los premios más bien como una consecuencia de la escritura.

Si uno se los encuentra en el camino, pues muy bien, pero salir a buscarlos y volverse un profesional de los premios eso me parece que resulta en el ridículo, porque uno no es escritor sino alguien que está buscando reconocimiento. No es tan fácil lo que estoy diciendo, porque también está la debilidad humana de que a todo el mundo le gustan los honores, los reconocimientos, y está la tentación de salir a buscarlo para que a uno le den los premios, pero creo que hay que cuidarse mucho.

Yo creo que lo que uno tiene que perseguir siempre es el público, buscar que sus lectores sean cada vez más numerosos, y es la gran defensa que tiene uno contra el olvido, porque uno puede empeñarse mucho y terminar teniendo una obra efímera. La ambición de un escritor de trascender es legítima.

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