Pensar el dibujo: La reflexión de César del Valle

Con una instalación en blanco, negro y con algo de madera, el artista, reconocido por sus exquisitos retratos en grafito, reflexiona sobre el dibujo.

Al centro la mesa, inicialmente impoluta en su madera clara, pero que con el paso de los días se llena de huellas negras. Hay un par de nombres escritos con grafito, pero lo que más abunda son las huellas, los trazos de dibujo sin una intención determinada que tanto le interesan a su creador, el artista plástico César del Valle. El color negro sale de las tres libretas completamente pintadas de grafito que él mismo incluyó en la obra, que dejan marcas en las personas que las tocan, quienes finalmente terminan usando sus dedos pintados para dejar las huellas en la mesa.

El artista dice que aunque no estaba seguro de qué pasaría, en el fondo sí imaginaba que su instalación podría invitar a la gente a dejar su trazo, además hay un par de bancos estratégicamente ubicados para sentarse a observar las libretas, antes perfectamente negras, y ahora llenas de huellas. Le llama mucho la atención como cada quien lo hace desde diferentes gestos: “unos quieren dejar su marca, por ejemplo lo de poner el nombre me parece curioso, porque es un signo muy marcado, me gustan más las huellas digitales, porque son más abstractas y aluden a ese acto de dibujar, sin decir nada específico y es algo que se sigue extendiendo. De todas maneras la gente lo aborda de otras formas, y ese es finalmente el diálogo que entabla uno con el otro en este oficio”, anota.

La instalación del artista en el 43SNA, denominada “Restos, diarios y estudios de un falso desarrollo”, está ubicada en el segundo piso del Museo de Antioquia, en un salón rodeado por paredes, y se complementa con un pequeño dibujo en una de ellas –como a los que ya nos tiene acostumbrados el artista desde el inicio de su carrera–, junto a los que hay unos cuadros blancos rectangulares (y unos similares en la pared del frente); otra pared con cuadros más grandes, pero también rectangulares y pintados con grafito y hacia una esquina, una esfera negra como las que se cuelgan para demoler edificios, solo que en este caso elaborada de papel, así que difícilmente tumbará alguno. Al absurdo justamente alude el artista.

Y hablamos del absurdo, además del caso de la esfera que ya había aparecido antes en la obra de César en los Salones Regionales 2012, porque también las libretas aluden al asunto –todo su contenido es negro–, al menos así las concibió él, aunque confiesa que en este caso buscaba más una afirmación del dibujo, lo que está claro en el hecho de que aunque no haya dibujos en ellas, finalmente el color que desprenden permite a los otros dibujar.

La pregunta obligada es por qué no hay más dibujos incluidos en este trabajo –quienes los hayan visto difícilmente dudarán de su talento–, a lo que César responde que se trata de algo que obedece a la experiencia vital, algo que de alguna manera estaba llamado a vivir. En sus palabras se adivina la importancia que la reflexión acerca del dibujo tiene hoy en su trabajo, así que tal vez esto lo ha llevado a explorar otras formas de expresión.

Volviendo a la esfera, que parece despertar especial interés para él, recuerda que en su obra anterior estaba suspendida de un mecanismo, como lista para irse sobre alguna estructura, a pesar del hecho de estar elaborada en papel; mientras que en esta ocasión está en el suelo, rota y recogiendo las huellas que va dejando su presencia y el paso de los espectadores. “Lo que hago es hacerle unos diarios a esa esfera, que finalmente termina entregándome una información viendo como su aspecto cambia día a día”.

Para él el tema hoy es explorar las muchas nociones que han estado a lo largo de lo que denomina “pensar el dibujo”, que en su caso implica algo de silencio y, al mismo tiempo, un gesto de resistencia. “Hoy hay unos gestos mucho más radicales en la plástica hoy, pero este es el gesto franco que yo tengo ahora, sobre un tema que me interesa mucho”.
Desde que empezó a hacer sus retratos de grafito, lo ha inquietado la pregunta de “cómo dibuja un dibujo”, lo que lo llevó a desear hacer un dibujo que dibujara, algo que solo resolvió hasta su tercera serie de retratos (aunque hoy dice que era realmente obvio, ya que están hechos de grafito). “Y si los personajes de los dibujos están hechos de grafito, entonces de alguna manera ellos dibujan con su cuerpo. Entonces, ya volviendo a las libretas, el hecho de poder activar ese dibujar en otro, me plantea un reto que me gusta”.

Una instalación acogedora y divertida, que sin perder su concepción estética, permite la intervención del espectador, tan deseada hoy por muchos. Su instalación se me antoja como un espacio de silencio y reflexión, tal vez porque eso es justamente lo que busca hoy su creador.

Articulos Relacionados

  • Las obras de arte reimaginadas como millennials
  • Galería: vea las imágenes inéditas de la séptima temporada de Game Of Thrones
  • Vea a Kristen Stewart presentar a Gabrielle, la nueva creación de la casa Chanel
  • ¿Cuál sería el trabajo de Lady Gaga si no hubiera sido cantante?